lunes, 18 de agosto de 2014

PATCH ADAMS


Título: Patch Adams

Director: Tom Shadyac

Intérpretes: Robin Williams, Monica Potter, Daniel London, Philip Seymour Hoffman, Bob Gunton, Josef Sommer, Irma P. Hall.

Música: Marc Shaiman.

Año: 1998

Temas: Carrera Profesional. Control presupuestario. Creación de empresa. Dirección Por Amenazas. Estabilidad en los Negocios. Gestión del Cambio. Profesionalidad. Proyectos empresariales. Refugio afectivo.


            Con el habitual tono cómico de las actuaciones de Robin Williams, nos encontramos con una tragicomedia basada en hechos reales. El Dr. Hunter D. Adams, tras estar encerrado en un psiquiátrico, por propia voluntad ya que estuvo a punto de suicidarse, decide comenzar estudios de Medicina en la Universidad de Virginia.

            Sus peculiares tesis introdujeron factores claramente novedosos en la sanidad norteamericana. Fundamentalmente, su apoyo a la personalización de los pacientes (a modo de ejemplo -¡y qué razón tiene-¡: no se les debe tratar por número de cama, sino por su nombre), su creencia en la necesidad de una sanidad gratuita, y la risa como terapia curativa contra el sufrimiento.

            La película fue candidata al Óscar 1998 a la mejor banda sonora de musical o comedia.

            Muchos son los defectos de este metraje, entre los que destaca la superficialidad de los planteamientos éticos, un simplón maniqueísmo (los buenos son quienes apoyan las tesis del doctor Adams, los demás son todos impresentables), la tendencia a bromas de sal gruesa (que culmina con el desnudo trasero de Robin Williams en la ceremonia de graduación), el exceso de sentimentalismo (capa con la que Hollywood embadurna en demasía sus comedias), etc.

            Con todo, muchas son –para nuestros temas de interés- las enseñanzas que pueden detectarse en esta película:

            1.- Las cosas pueden siempre ser hechas de otro modo. Considerar que porque la medicina ha sido ejercida durante décadas de determinada forma ya no queda más que repetir los mismos esquemas, supone autobloquearse la posibilidad de la novedad. Esto es lo que pretende el decano de la Facultad (sobre quien se carga demasiado la mano: en el fondo parece un buen hombre, aunque su carencia de imaginación sea significativa).

            2.- Un buen proyecto encuentra siempre gente dispuesta a apoyarlo. Aunque inicialmente el doctor Adams esté muy sólo, pronto otros vienen a echarle una mano, aun a costa de horas de sueño. Además, cuando la iniciativa está empezando a cuajar, un benefactor resuelve la cuestión económica. Dicho de otro modo: si se esperase a tener todo resuelto para emprender una actividad del tipo que sea, la mayoría se quedarían sencillamente en el tintero.

            3.- Humanizar las relaciones es algo fundamental. Con rigideces se logran determinados objetivos, pero otros –a veces tanto o más valiosos- necesitan de un trato humano más flexible.

            4.- Entender a la gente exige perder tiempo. Quien dedica dos minutos a cada paciente (porque de otro modo no le saldría una buena cuenta de explotación) será un buen médico-robot, pero nunca un buen doctor-persona humana.

            5.- Tanto en medio del éxito como en el fiasco, es preciso el amor. La afectividad ha de ser adecuadamente resuelta, porque de otro modo no puede aguantarse demasiado tiempo con suficiente paz. En el caso que nos ocupa, Carin (Mónica Potter) es el apoyo fundamental del Doctor Adams. Sin ella –al inicio desde la barrera sencillamente y luego ya en medio de la batalla- muy probablemente no hubiera salido adelante el proyecto.

            6.- Por duro que parezca, si la iniciativa es buena (en este caso la puesta en marcha del Gesunheti Institute), las personas pueden ser sustituidas. De hecho, cuando Carin es asesinada por un depresivo, la iniciativa acaba yendo adelante.

            7.- Junto a los líderes (aquí, Adams), es preciso que haya gente con los pies muy en la tierra que sepa suplir las lagunas que los ‘grandes’ sabios van dejando detrás de sí: el aprovisionamiento ha de ser anunciado, y en parte resuelto, por Mitch (Philip Seymour Hoffman), porque el líder estaba demasiado ocupado en las estrategias y también en los flirteos con Carin.

            8.- Es posible –y en cierto modo necesario- que la persona encuentre la felicidad en el trabajo. El intento de expulsión de la facultad de Adams, se fundamenta –entre otros argumentos- en que es ‘excesivamente feliz’. En lo que supongo es un alarde de fantasía, el guionista pone en boca del comité médico al que Adams recurre, la recomendación al director del hospital de que también él debería intentar ser algo más feliz.


            Sobre una de las cuestiones de fondo planteadas en el metraje: la necesidad o no de contar con unas estructuras rígidas en el trabajo (en este caso, por ejemplo, que no se acerque el médico al enfermo, al menos antes de tercero de carrera), me permito sugerir la lectura del interesantísimo trabajo de Rob Goffee y Gareth Jones (1996): What holds the Modern Company together, Harvard Business Review, pues allí se analiza brillantemente la conveniencia o no de fomentar un ambiente donde las relaciones gratas suplan la inflexibilidad.

Es obvio que hay que mejorar las relaciones interpersonales, pero eso no significa eliminar cualquier tipo de autoridad: sencillamente habrá que ejercerla de otra manera más participativa, y contar mucho más con la opinión de los subordinados. Entre otros motivos, porque cada vez la gente tiene más formación y, en consecuencia, más posibilidades de aportar sugerencias creativas.


lunes, 11 de agosto de 2014

LOS ESPAÑOLES DE STALIN


ARASA, DANIEL (2005) Los españoles de Stalin, Belacqua


Interesante y muy documentado, este libro da a conocer la presencia de españoles -niños de la guerra, dirigentes comunistas exiliados, antiguos militares republicanos-, en la Unión soviética. Algunos fueron guerrilleros; otros, aviadores…

Algunos habían llegado porque era el lugar más alejado al que dirigirse. Otros, porque fueron enviados allí para huir de los combates en España. También llegaron quienes vibraban ilusionados por el modo de entender la sociedad de los bolcheviques. Pronto se nublaron aquellos entusiasmos.

Lucharon en no pocos casos españoles contra españoles, porque también en el ejército alemán hubo hispanos. Algunos incluso cambiaron sucesivas veces de bando.

En la reflexión de lo leído surge el deseo de que ningún fanatismo lo llamen de izquierdas o de derechas conduzca de nuevo a semejante locura colectiva.

lunes, 28 de julio de 2014

PLUTO


ARISTÓFANES: Pluto.

 Los clásicos lo son no por haber trabajado hace muchos años, sino por haber superado el filtro cruel que es verse rodeado de banalidades. Millones de libros escritos en la historia, infinidad de canciones compuestas, incontables frases pronunciadas… Sólo unos pocos trascienden. Para lograrlo, algo novedoso deben aportar.

Aristófanes escribió su Pluto entorno al año 380 a.C. Su objetivo era burlarse de los ricos políticos atenienses, tan adinerados en su mayoría como carentes de calidad humana (lo que en ocasiones se denominan virtudes).

Cremilo, un anciano ciudadano ateniense, y su siervo Cario son los protagonistas de este enredo en el que el objetivo de las chanzas son quienes convierten los bienes en obsesión que centra sus esfuerzos. Pluto, dios de la riqueza, es ciego. Al recuperar la vista distribuye con sentido común: sólo da a los buenos. La codicia se ve entonces complementada por una feroz envidia de quienes, siendo malos, se ven desposeídos.

Cuando nosotros desaparezcamos de la faz de la tierra, otros seguirán aprendiendo de Aristófanes y Pluto, el dios de las riquezas.


lunes, 21 de julio de 2014

OJOS DE SERPIENTE


Título: Ojos de serpiente

Director: Brian De Palma

Intérpretes: Nicolas Cage, Gary Sinise, John Heard y Caria Gugino.

Año: 1993

Temas: Administración Pública. Amor y trabajo. Apariencias. Codicia. Ética en los Negocios. Lealtad. Profesionalidad. Refugio afectivo.

            A punto está de comenzar un combate de boxeo. Ha llegado Rick Santoro (Nicolas Cage), un detective corrupto, para controlar la situación. Conoce a muchos de los más peligrosos delincuentes. Entre otros motivos, porque con algunos de ellos es él mismo un buen socio.

            Para ver aquella lid, en el estadio de Atlantic City, llega el secretario de defensa de los Estados Unidos. De su serguridad es responsable el comandante de marina Kevin Dunn, íntimo amigo de Santoro.

            Al comienzo todo está en orden, pero de repente algo se tuerce. Una chica disfrada llega para hablar con el secretario de defensa, y otra moza de buen ver se aproxima. Kevin Dunn se dirige a la segunda, mientras Santoro se queda viendo la monumental batalla entre los dos colosos. De repente, un disparo, y un muerto: el político ha pagado con su vida. También la chica ha sido herida. El problema es que todos, los catorce mil espectadores, los dos boxeadores y hasta el cuerpo de seguridad, son sospechosos.

            Ese comienzo estupendo, dura algo más de quince minutos. Luego, poco a poco, el guión va perdiendo fuerza. Sin embargo, se suceden enseñanza para quienes desenvuelven su vida en el ámbito empresarial. He aquí algunas:

            1.- Un profesional, como es el caso de Santoro, que es llamado por su mujer, su hija y una amante en la misma noche, difícilmente es de fiar. No es preciso ser bueno en lo moral para serlo en lo profesional, pero un poquito sí ayuda el llevarse bien con uno mismo, para dar respuesta a los problemas que se presentan cada jornada.

            2.- Santoro parece despistado, pero en realidad está más atento a su negocio de lo que parece. Recuerda en cada momento los diferentes sucesos que han ido desarrollándose en esa complicada noche. Hilando cabos, podrá dar con los responsables.

            3.- Para el oficial de marina, que ha sido el promotor del asesinato del secretario de Estado, la única regla definitiva es que el fin justifica los medios. Cuando el político no quiere ayudar a desarrollar determinada arma a causa de los costes, la liquidación del obstáculo es la alternativa más sabia que se le ocurre.

            4.- La gente hace cosas malas -¡todos somos la gente!-, pero da vergüenza que se sepa. Así, el gordinflón del hotel que no hubiera tenido inconveniente en ser infiel a su esposa, cuando aquello puede ser descubierto, se defiende:

            -Estaba escribiendo a mi mujer..., explica con una absurda mentira.

            5.- El suicidio nunca es salida, como cree el militar traidor. Demuestra con ese acto que es consciente de que lo realizado ha sido una infamia, pero un desastre no se resuelve con una nueva calamidad aún peor.

            6.- Con demasiada frecuencia se emplea el argumento del bien de terceros para el propio enriquecimiento. Así, el desarrollo de un nuevo armamento costoso es la excusa de aquellos militares sin escrúpulos para llenarse ellos los bolsillos.

            7.- La debilidad de las personas, en este caso del boxeador, no procede de su falta de energía (en otros, de la ausencia de profesionalidad), sino de una libertad mal empleada. En el caso que nos ocupa, ser un ludópata le deja sin elementos de defensa: necesita dinero y está dispuesto a traicionar y a traicionarse a sí mismo para salir adelante. Una vez que se ha introducido en un pozo sin fondo, sigue escavando...

            8.- Algunos pragmáticos se aprovechan del idealismo de otros para lograr sus fines (a veces, pérfidos; otras veces, estupendos, pero que se tornan menos buenos por la manipulación a la que se somete a los instrumentos). Un palestino sin miedo a la muerte, y con ansias de venganza, es el medio empleado para asesinar. Luego, sin que él lo sepa (quien se mete en camisas de once varas acaba saliendo escaldado), es él el asesinado por aquellos pragmáticos que sólo están interesados en los bienes materiales. El idealismo del palestino ha sido sólo una arma más que podía y ha sido empleada.

            9.- En torno al minuto 90 del metraje puede escucharse una relevante conversación. Esa escena puede ser buena para una interesante discusión sobre las acciones de doble efecto y sobre la cooperación directa al mal. Si, como sugiere el militar, todo está permitido en función de un bien mayor, el cúmulo de traiciones necesariamente se multiplica, y el norte va difuminándose. Sorprendentemente, cuando se piensa así, lo que se defiende para los demás no es lo mismo que lo que se propone para uno mismo.

            En términos generales se trata, pues, de una película de interés para el mundo de la empresa. Debe criticarse, sin embargo, que –como ya se ha dicho- el guión flojea muchísimo a partir del primer cuarto de hora. Lástima que no se haya realizado el esfuerzo de concluir con más altura algo que podría haber dado mucho más de sí.