lunes, 24 de julio de 2017

Iron Jawed Angels

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Alice Paul (Hilary Swank) y Lucy Burns (Frances O'Connor) –con la ayuda de otras audaces féminas-  iniciaron en los albores del siglo XX en Estados Unidos un movimiento para promover un derecho, que sorprende que en tiempos tan cercanos no fuese ya una realidad. Su objetivo: lograr que las mujeres tuvieran derecho al voto. Arriesgaron sus vidas.

Narrando un acontecimiento clave en la historia de los Estados Unidos, el largometraje presenta las vicisitudes de unas animosas activistas que tanto han hecho por el bien de la humanidad.

Las enseñanzas para la dirección de personas son continuas. La primera de ellas: la necesidad de hacer lobby para alcanzar objetivos. Cada persona busca un interés particular. En las organizaciones hay que procurar equilibrar los personales con los colectivos. Cuando sólo se atiende a los primeros es imposible que exista equipo. Cuando los segundos prevalecen de manera obsesiva, las organizaciones traicionan las metas para las que fueron creadas: el servicio de los stakeholders. En este caso, parece que el equilibrio fue sensatamente custodiado.

La comunicación es esencial en cualquier iniciativa. Así, uno de los primeros retos de nuestras protagonistas es lograr que la gente conozca sus propuestas. El contacto con un periodista se convierte en el pistoletazo de salida para lograr mayor eco.

Los fracasos siempre llegan en cualquier proyecto. Cuando así sucede, el error es amilanarse. Bien lo saben las intrépidas defensoras del voto femenino: cuando las cosas se tornan dificultosas, más fuerza sacan de ellas mismas para dar la cara por lo que creen que es conveniente para América, y para todo el mundo en general, como bien se ha demostrado con el paso de las décadas.

Una vez más es el enemigo interno –el desánimo, la falta de coordinación, los personalismos obsesivos por defender cuotas de poder, etc.- lo que más entorpece. Así, cuando está todo en marcha, son las antiguas directivas quienes obstaculizan el desarrollo de la nueva energía que llega de la mano de nuevas militantes. La excusa es lo de menos. En este caso se trata de una auditoría interna para verificar si todo el dinero recaudado está dedicándose a lo que la gerontocracia desea. Buen método –hay muchos más- de paralizar a quienes estaban dispuestas a luchar por la libertad de millones de seres humanos.

Sin embargo, en medio de esos aprietos surge el buen consejo de una experta: “cuando se empieza a arar no se deja el surco”. Y es que la mayor parte de los proyectos no sale adelante si no hay una voluntad férrea de sacrificarse por ellos.

Para insistir ante quienes deben tomar decisiones, montan inquebrantable piquete ante la Casa Blanca. Llegan las heladas, las lluvias, los vientos... Creen los burócratas que se refugian detrás de los papeles que aquellas damas se desanimarán. Se equivocan, porque el alma de las organizaciones –en este caso de un ideal admirable- alienta la ilusión frente a los estorbos.

Cuando no pueden contar con el clima, los acomodados buscan las leyes, empleándolas –como sucede tantas veces- de forma torticera. Resulta contradictorio, y así lo denuncian las activistas, que el mismo presidente que se bate el cobre para promover la democracia en el exterior –no ha de olvidarse que en esos años el presidente embarca a su país en la I Guerra Mundial para paralizar la dictadura del Kaiser Guillermo- niega esa posibilidad dentro de sus propias fronteras. ¡Cuántas veces las organizaciones resultan paradójicas! Se asegura, por ejemplo, que el trato a los clientes debe ser exquisito, para en el momento siguiente maltratar a los empleados.

Los abogados, expertos en encontrar problemas donde no los hay, acaban acusando a las mujeres de obstaculizar el tráfico. Como reza la maldición gitana: ¡tengas pleitos y los ganes...! Con cargos falsos, el presidente Wilson logra detener por el momento las protestas.

Sin embargo, cuando hay convencimiento de que los proyectos son valiosos, al final acaba conectándose con el público. Así va sucediendo: cada vez más gente se suma a la digna iniciativa de que las mujeres también puedan votar.

Entre todas las personas que apoyan el proyecto, la más valerosa resulta ser quien al principio no se atrevió a dar la cara: la esposa de un senador. Aun así, y a pesar de las furibundas protestas del marido, apuesta por hacerse encerrar con las demás.

Fallecida la líder del movimiento, surge otra que levanta la bandera y decide seguir adelante. ¡Sería una pena cansarse cuando el éxito parece cercano! Arrecian las dificultades, pero precisamente por eso ella se ofrece voluntariamente al sacrificio de la huelga de hambre para de ese modo estimular a las demás.

Tanto sufrimiento culmina en triunfo. El presidente se ve obligado a introducir una enmienda constitucional que proporcione el voto a todas las mujeres norteamericanas. El éxito llegó, pero no sin mucho sudor, sangre y lágrimas. Como casi siempre que se pretenden proyectos valiosos. Ver oportunidades donde otros sólo contemplan muros es algo propio de líderes. Quienes consiguieron el voto para la mujer fueron con sus vidas ejemplos portentosos de liderazgo femenino.




miércoles, 5 de julio de 2017

La educación según la espiritualidad de Schönstatt

BLEYLE, MIRJAM  (1993): La educación según la espiritualidad de Schönstatt, editorial Schonstatt


Interesante propuesta para comprender ese movimiento religioso surgido en Alemania y con difusión por muchos países del mundo. Su mayor pega es que, al igual que otros movimientos del siglo XX, sus seguidores consideran que el fundador –con unas cuantas frases- ya dejó definido el futuro, además de revolucionar todo lo dicho hasta el momento en que apareció. Salvo ese pequeño, pero no indiferente, detalle, merece la pena leerlo. Un poco más de objetividad ayudaría a valorar más las ilustrativas aportaciones de personajes como Kentenich y otros. 

Javier Fernández-Aguado

martes, 27 de junio de 2017

EL COACHING EJECUTIVO EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

EL COACHING EJECUTIVO EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE
29 DE JUNIO DE 2017, EN SERRANO, 105 (MADRID)

El próximo jueves 29 de junio, entre 9:00 y 11:00, tendrá lugar una nueva actividad promovida por la Cátedra de Management Fundación Bancaria la Caixa en IE Business School. El tema abordado será el Coaching ejecutivo en tiempos de incertidumbre.

Como muchos saben, una de las mejores ayudas para un directivo es contar con interlocutores válidos. Rompe así con la soledad mala, endogámica, y amplía su perspectiva en los procesos de toma de decisiones.

Mediante este apoyo, los directivos asumen su responsabilidad con una soledad buena que les permite reflexionar estratégicamente, tomando distancia respecto del ruido en el que habitualmente se ven envueltos.
Intervendrán en esta ocasión dos CEO’s: Luis Poblador Cumplido, de SFB y Álvaro Porrero, de Hedonai, que darán testimonio de su experiencia. También hablarán Custodia Cabanas y Pilar Rojo, del IE, junto a José Aguilar, socio director de MindValue y Silvia Ciurana, directora de Selección y Desarrollo de Caixabank.
La entrada es libre hasta que el aforo se complete. Por eso es altamente recomendable inscribirse en:

lunes, 26 de junio de 2017

Nacido el cuatro de julio



Me gusta explicar que, desde el punto de vista de posibilidades endógenas, las personas llegan allí donde les consienten sus Aspiraciones Vitales. En mi opinión son ocho: al logro, al poder, a la seguridad, al conocimiento, al reconocimiento, al afecto, a la  afiliación y al servicio. Las aspiraciones vitales no son idénticas entre unos y otros, ni tampoco se mantienen inalteradas con el paso del tiempo.

Es frecuente que quien tuvo grandes aspiraciones al logro en el comienzo de su proyecto profesional, y vea defraudadas sus expectativas por el fiasco al detectar el egoísmo de quienes impulsaban la iniciativa, caiga en sensaciones de carácter depresivo. Los más valiosos archivarán la mala experiencia y se lanzarán a nuevas batallas, pero no es sencillo. Eso sólo lo hacen los interiormente sólidos. Es más sencillo caer en el cinismo o en el escepticismo vital.

En Nacido el cuatro de julio está en juego el cambio de Aspiraciones vitales a causa de situaciones particularmente complejas. En la del Vietnam, como en todas las guerras, quienes la promovieron se quedaron tranquilamente en casa mientras lanzaban a las trincheras la carne de cañón de gente joven e inexperta, a la que se llenó la cabeza de ilusiones.

La autobiografía de Ron Kovic es una nueva carga de profundidad de Oliver Stone contra Estados Unidos, su país, con ocasión del conflicto en aquel país asiático. La dramática existencia de un americano que se inscribe voluntario para ir a guerrera en Vietnam con la creencia de que así demostrará su amor a la patria. El regreso a casa como veterano postrado en una silla de ruedas y atendido en un mísero sanatorio le llevará a transformar sus ideales. Al menos, los más superficiales.

Muchas organizaciones, y los países no dejan de serlo, emplean como carne de cañón a sus jóvenes generaciones, con el único propósito de enriquecer o sencillamente de aupar a los dirigentes. En no pocas ocasiones, un puntillo de honra de un alto directivo condena de grandes penalidades a quienes se encuentran bajo su férula. ¡Cuántas veces los generales alemanes durante la II G. M. solicitaron del Führer una retirada de determinadas posiciones! ¡Cuántos cientos de miles de muertos podría haberse ahorrado Alemania con un poco más de sentido común en su Alta dirección!

Algo semejante es narrado en este largometraje, magníficamente interpretado por Tom Cruise.

Resulta obvio que la realidad es diversamente percibida en función del lugar del ciclo de la vida en que nos encontremos. Pero también lo es que existen percepciones más objetivas que otras. Y que quien aspira a liderar ha de desarrollar una empatía mayor que quien no ocupa puestos de preminencia. Por lo demás, la ceguera fanática imposibilita entender siquiera un poco a los otros.

Lo que últimamente ha venido a denominarse ‘casta parasitaria’, es decir, políticos que han hecho del supuesto servicio que deben a la comunidad una forma de vida y de permanente enriquecimiento, son los mismos que lanzan a las trincheras a quienes podrían haberse dedicado a actividades mucho más fructíferas para todos. 

El cambio de valores que padece Tom Cruise es profundo. Lástima que el detonante último no sea algo más valioso que su incapacidad física para tener relaciones sexuales... En ese punto hubiera sido de desear que el director hubiera tenido un poco más de visión poética de la realidad.

Otra de las cuestiones abordadas es más profunda. En el frente, el soldado representado por Tom Cruise mató a un compañero durante un combate. No fue a propósito, pero su inexperiencia, su excesivamente acelerada reacción llevó al desastre. Durante el resto de su existencia anda buscando el perdón. Logra por fin dirigirse a casa de los progenitores del desafortunado y allí consigue su redención.

Resulta interesante que la intentó con sus superiores, pero aquellos no consideraban que fuera preciso arrepentirse. Bastaba darlo por olvidado. Sin embargo, en todas las culturas es imprescindible que la penitencia se cumpla para que la redención se lleve a cabo. La gran responsabilidad de Freud, pues paraliza al ser humano en lo más profundo, fue su negación de la necesidad de volver a empezar. Si todo tiene una explicación en las pulsiones, ancha es Castilla…

Los Medios de comunicación cumplen una función relevante a lo largo de toda la película, al igual que en la vida real. Sólo existe lo que ellos trasladan al gran público. De ahí que los veteranos agraviados procuren buscar su apoyo para que su causa sea reconocida. ¡Ojalá siempre los Medios fuesen transmisores de verdad y no pérfidamente empleados para crear historias y ambientes ajenos a la dignidad de la persona!

Un último apunte: quienes no saben bien ni lo que sucedió, fanatizados por lecturas o televisiones partidistas, incluso desprecian a quien sufrió en sus carnes los rigores de la lucha. ¡Cuánta necesidad de abrir los oídos a experiencias ajenas! ¡Qué actual el libro Las etapas de la vida, de Guardini!