lunes, 28 de julio de 2014

PLUTO


ARISTÓFANES: Pluto.

 Los clásicos lo son no por haber trabajado hace muchos años, sino por haber superado el filtro cruel que es verse rodeado de banalidades. Millones de libros escritos en la historia, infinidad de canciones compuestas, incontables frases pronunciadas… Sólo unos pocos trascienden. Para lograrlo, algo novedoso deben aportar.

Aristófanes escribió su Pluto entorno al año 380 a.C. Su objetivo era burlarse de los ricos políticos atenienses, tan adinerados en su mayoría como carentes de calidad humana (lo que en ocasiones se denominan virtudes).

Cremilo, un anciano ciudadano ateniense, y su siervo Cario son los protagonistas de este enredo en el que el objetivo de las chanzas son quienes convierten los bienes en obsesión que centra sus esfuerzos. Pluto, dios de la riqueza, es ciego. Al recuperar la vista distribuye con sentido común: sólo da a los buenos. La codicia se ve entonces complementada por una feroz envidia de quienes, siendo malos, se ven desposeídos.

Cuando nosotros desaparezcamos de la faz de la tierra, otros seguirán aprendiendo de Aristófanes y Pluto, el dios de las riquezas.


lunes, 21 de julio de 2014

OJOS DE SERPIENTE


Título: Ojos de serpiente

Director: Brian De Palma

Intérpretes: Nicolas Cage, Gary Sinise, John Heard y Caria Gugino.

Año: 1993

Temas: Administración Pública. Amor y trabajo. Apariencias. Codicia. Ética en los Negocios. Lealtad. Profesionalidad. Refugio afectivo.

            A punto está de comenzar un combate de boxeo. Ha llegado Rick Santoro (Nicolas Cage), un detective corrupto, para controlar la situación. Conoce a muchos de los más peligrosos delincuentes. Entre otros motivos, porque con algunos de ellos es él mismo un buen socio.

            Para ver aquella lid, en el estadio de Atlantic City, llega el secretario de defensa de los Estados Unidos. De su serguridad es responsable el comandante de marina Kevin Dunn, íntimo amigo de Santoro.

            Al comienzo todo está en orden, pero de repente algo se tuerce. Una chica disfrada llega para hablar con el secretario de defensa, y otra moza de buen ver se aproxima. Kevin Dunn se dirige a la segunda, mientras Santoro se queda viendo la monumental batalla entre los dos colosos. De repente, un disparo, y un muerto: el político ha pagado con su vida. También la chica ha sido herida. El problema es que todos, los catorce mil espectadores, los dos boxeadores y hasta el cuerpo de seguridad, son sospechosos.

            Ese comienzo estupendo, dura algo más de quince minutos. Luego, poco a poco, el guión va perdiendo fuerza. Sin embargo, se suceden enseñanza para quienes desenvuelven su vida en el ámbito empresarial. He aquí algunas:

            1.- Un profesional, como es el caso de Santoro, que es llamado por su mujer, su hija y una amante en la misma noche, difícilmente es de fiar. No es preciso ser bueno en lo moral para serlo en lo profesional, pero un poquito sí ayuda el llevarse bien con uno mismo, para dar respuesta a los problemas que se presentan cada jornada.

            2.- Santoro parece despistado, pero en realidad está más atento a su negocio de lo que parece. Recuerda en cada momento los diferentes sucesos que han ido desarrollándose en esa complicada noche. Hilando cabos, podrá dar con los responsables.

            3.- Para el oficial de marina, que ha sido el promotor del asesinato del secretario de Estado, la única regla definitiva es que el fin justifica los medios. Cuando el político no quiere ayudar a desarrollar determinada arma a causa de los costes, la liquidación del obstáculo es la alternativa más sabia que se le ocurre.

            4.- La gente hace cosas malas -¡todos somos la gente!-, pero da vergüenza que se sepa. Así, el gordinflón del hotel que no hubiera tenido inconveniente en ser infiel a su esposa, cuando aquello puede ser descubierto, se defiende:

            -Estaba escribiendo a mi mujer..., explica con una absurda mentira.

            5.- El suicidio nunca es salida, como cree el militar traidor. Demuestra con ese acto que es consciente de que lo realizado ha sido una infamia, pero un desastre no se resuelve con una nueva calamidad aún peor.

            6.- Con demasiada frecuencia se emplea el argumento del bien de terceros para el propio enriquecimiento. Así, el desarrollo de un nuevo armamento costoso es la excusa de aquellos militares sin escrúpulos para llenarse ellos los bolsillos.

            7.- La debilidad de las personas, en este caso del boxeador, no procede de su falta de energía (en otros, de la ausencia de profesionalidad), sino de una libertad mal empleada. En el caso que nos ocupa, ser un ludópata le deja sin elementos de defensa: necesita dinero y está dispuesto a traicionar y a traicionarse a sí mismo para salir adelante. Una vez que se ha introducido en un pozo sin fondo, sigue escavando...

            8.- Algunos pragmáticos se aprovechan del idealismo de otros para lograr sus fines (a veces, pérfidos; otras veces, estupendos, pero que se tornan menos buenos por la manipulación a la que se somete a los instrumentos). Un palestino sin miedo a la muerte, y con ansias de venganza, es el medio empleado para asesinar. Luego, sin que él lo sepa (quien se mete en camisas de once varas acaba saliendo escaldado), es él el asesinado por aquellos pragmáticos que sólo están interesados en los bienes materiales. El idealismo del palestino ha sido sólo una arma más que podía y ha sido empleada.

            9.- En torno al minuto 90 del metraje puede escucharse una relevante conversación. Esa escena puede ser buena para una interesante discusión sobre las acciones de doble efecto y sobre la cooperación directa al mal. Si, como sugiere el militar, todo está permitido en función de un bien mayor, el cúmulo de traiciones necesariamente se multiplica, y el norte va difuminándose. Sorprendentemente, cuando se piensa así, lo que se defiende para los demás no es lo mismo que lo que se propone para uno mismo.

            En términos generales se trata, pues, de una película de interés para el mundo de la empresa. Debe criticarse, sin embargo, que –como ya se ha dicho- el guión flojea muchísimo a partir del primer cuarto de hora. Lástima que no se haya realizado el esfuerzo de concluir con más altura algo que podría haber dado mucho más de sí.

lunes, 14 de julio de 2014

MARCIAL MACIEL. HISTORIA DE UN CRIMINAL


ARÍSTEGUI, CARMEN (2009): Marcial Maciel. Historia de un criminal.


Pocos personajes en la historia habrán ocultado tras una fachada aparentemente irreprochable tanta procacidad. Es sorprendente cómo alguien que fue capaz de poner en marcha una institución que tanto bien ha hecho a multitud de personas en muchos países del mundo fuese en realidad un sinvergüenza.

Cuando todavía vendía cercanía al Ser Supremo, cayó en mis manos el documento de denuncia escrito por media docena de antiguos discípulos. Recuerdo con claridad que pensé que aquellas revelaciones tenían que ser ciertas. Nadie, con su vida solucionada, se expone de la manera en que aquellos valientes lo hicieron si no hay algo muy doloroso y cierto detrás.

El libro es duro, también porque la autora se vio despedida de su trabajo por denunciar lo que para muchos era ya evidencia.

Es conveniente no sobrevalorar a una persona –algunas instituciones son muy proclives a hacerlo-, porque cuando se descubren sus contradicciones (todos las tienen, aunque no sean de la gravedad de Maciel) se puede caer en el desánimo o la depresión.

lunes, 30 de junio de 2014

NÁUFRAGO


Título: Náufrago

Director: Robert Zemeckis

Intérpretes: Tom Hanks, Helen Hunt, Nick Searcy, Chris North.

Año: 2001

Temas: Afectividad. Audacia. Cambio cultural. Capitalismo salvaje. Comunicación. Constancia. Emprendizaje. Esfuerzo. Esperanza. Lealtad. Tecnología. Trabajo y familia.


            Chuck Noland (Tom Hanks) es un importante ingeniero de sistemas de la empresa norteamericana FedEx. Su concepción del tiempo es agobiante, rayano con lo patológico. Así es en demasiadas ocasiones la imposición de los ritmos mercantiles actuales. Incluso donde tienen otras ‘velocidades’, como en la antigua Unión Soviética, los ejecutivos americanos -y Noland es un buen representante- está transformando los modos clásicos de hacer en esos lares. El dios-reloj es el que marca decisiones y funciones: todo ha de lograrse cuando está previsto.
            Al partir para un nuevo vuelo, su novia Kelly (Helen Hunt) le regala un reloj con su fotografía. Es como si desease que el muchacho aprendiese a compatibilizar afectos con dedicación profesional.
            El avión cae en medio del Pacífico a causa de una tormenta. A partir de ese momento, Noland comienza su propia odisea: llega a una isla en la que permanecerá durante cuatro años completamente aislado.
            La concepción del tiempo y de las prioridades en general se transforma. Ahora ya no hay que correr en todas direcciones. Además, multitud de cosas aprendidas en medio del ajetreo laboral, en esta nueva situación no sirven sencillamente para nada.
            Muchas son las enseñanzas que para el mundo de la empresa se derivan de esta larga cinta:
            1.- El suicidio en un momento de grave dificultad no resolvería nada. Suicidarse no es sólo ‘asesinarse’ sino, de algún modo, matar a toda la realidad. Suceda lo que suceda, por duro que sea, hay que poner la confianza en quien nos creó. Y eso que “muchas veces es valor [o al menos puede serlo] el conservar la vida”.
            Cuando Noland tiene la fuerte tentación de acabar con todo, porque cree que no podrá regresar nunca a su vida, es el afecto a su novia lo que le mantiene firme. Junto a eso, y aunque no queda totalmente explicitado en la película, influye también su creencia en Dios, o al menos su esperanza, porque desea seguir viendo amanecer...
            2.- La cultura de las organizaciones –sobre todo si ha sido fuertemente inculcada- marca las actuaciones de sus empleados. En este caso, en medio de las ingentes dificultades, Noland mantiene como uno de sus objetivos la entrega de los paquetes de FedEx que la marea ha ido arrastrando a la playa. También esta responsabilidad le empuja a seguir con vida.
            3.- El ingenio exige tiempo. Objetos que él pensaba perfectamente inútiles –las cintas de vídeo, por ejemplo-, resultan sumamente interesantes más adelante. No es éste un canto a acumular en el ‘cuarto de las cositas’, pero sí a contar con la paciencia.
            4.- El tiempo es un concepto sumamente relativo: depende de a qué y cómo se dedique. Aquel que antes iba siempre corriendo, ahora tiene periodos largos para la reflexión. ¡Lástima que a bastantes directivos no se les ocurra que también ellos deberían quedar por algún espacio al margen de la agitación, para luego actuar con mayor sentido común y menos engreimiento!
            5.- Los problemas y obstáculos –en este caso la barrera de corales que rodea la isla- son ocasión de reto para el ingenio. Poco a poco, irá descubriendo el modo de superar aquel parapeto que parece empeñado en impedirle llegar a mar abierto en busca de su antigua vida.
            6.- Los afectos son algo muy bueno, pero los compromisos firmes han de tener prevalencia sobre aquéllos. Cuando Noland regresa y Kelly (en quien el náufrado ha soñado dormido y despierto) le ve, la crisis está servida. Casada y con descendencia, el corazón le pide que abandone todo por el recién llegado, pero la cabeza le frena (y hace bien).
            7.- ‘Un clavo sale con otro clavo’: tras la decepción afectiva, Noland vuelve al trabajo, y pronto descubre a la que podría ser su ‘media naranja’.
            8.- Toda persona necesita alguien con quien dialogar. Noland crea a su interlocutor. Se trata de Wilson, un balón de voleibol al que pinta como si de una cara se tratase. Posteriormente, su pérdida le supondrá una gran desazón, y es que a todo nos acostumbramos los humanos, a lo bueno y a lo malo (a lo primero con mayor facilidad habitualmente...).
            9.- La tendencia a asilvestrarse es grande. La rutina –tanto para bien como para mal- es una fuerza grande en la persona. De sus iniciales intentos por alimentarse, hasta sus éxitos pesqueros finales, van muchos meses de eficaz e imprescindible acostumbramiento al entorno.
            El esfuerzo de Tom Hanks ha sido, en fin, espectacular. Entre otros motivos, porque se vio obligado a engordar primero y luego a perder veinte kilos para dar mayor credibilidad a su interpretación. ¡Las locuras que lleva a hacer una buena facturación! En el caso que nos ocupa son bastantes los cientos de millones de dólares los que esperan.
            Un último dato, la empresa FedEx –según han informado sus portavoces- no ha pagado por su relevante presencia en esta película, pero sí ha puesto a disposición edificios de Los Ángeles y Memphis, además de prestar mil quinientos empleados para que actuasen como extras. La publicidad para esa organización es sencillamente majestuosa. Ni siquiera las bebidas de refrescos habían conseguido tanto hasta el momento. La empresa de transporte ya había conseguido significativo protagonismo en Novia a la fuga, cuando Julia Roberts huye de su última boda en un camión de esa compañía. Lo de ahora es, con todo, lo más que se había logrado hasta la actualidad en presencia dentro de una película.