lunes, 23 de mayo de 2011

Servidores de la res pública

El mes de mayo va a suponer un cambio profesional para cientos de personas. La insipiencia (ausencia de conocimientos debidos) demostrada por algunos de los que han pilotado el país en los últimos años ha empujado a muchos votantes a confiar en que un cambio en quienes dirigirán determinadas administraciones locales y comunidades autónomas implicará una mejora.

Independientemente de las siglas bajo las que alguien milite, quien aspira a desarrollar su actividad profesional como dirigente político debería recordar que ha de ser siempre un servidor de sus conciudadanos. Aspirar o apalancarse en un puesto de gobierno sin la conciencia de que ha de ser un trabajo esforzado, diligente y en pro de otros, sería la mayor de las traiciones no sólo a los demás, sino a la propia conciencia. Es importante recordar que –por poner un ejemplo desafortunadamente no infrecuente- que quien roba se hace ladrón; y quien miente, mentiroso.

Unas pruebas básicas para poder acceder a una carrera política sería un medida de sensata prudencia. Mucho más que ideólogos, son precisos tecnócratas. Es decir, personas con preparación económica, jurídica, técnica… suficiente.

Leer obras como El gran equipo, de Ignacio Bernabé; Manuel de vida, de Epicteto; Ética a Nicómaco, de Aristóteles; Educación del príncipe cristiano, de Erasmo…; son unos buenos títulos para empezar esa imprescindible formación que precisan quienes asuman, o reiteren, en estas semanas un puesto en una entidad local o en una Comunidad autónoma.

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