lunes, 11 de julio de 2011

BUGSY



Título: Bugsy


Director: Barry Levinson


Actores: Warren Beatty, Annette Bening, Hervey Keitel, Ben Kingsley, Wendy Phillips.


Año: 1991


Temas: Alianzas Estratégicas. Capitalización empresarial. Competencia. Fusiones. Huida hacia delante. Socios.




Bugsy Siegel (Warren Beatty) es un ejecutivo eficaz en el ámbito de los negocios en que se mueve: fundamentalmente droga y juego. Como también en esos sectores el criterio es “o crece o muere”, los responsables de la costa Este deciden ampliar, adquiriendo la competencia, en la costa Oeste. Bugsy recibe de Meyer Lansky (Ben Kingsley) y otros jefes y socios, el encargo de responsabilizarse de esa operación. La llegada de Bugsy a California es recibida con temor, porque muchos conocen de sus métodos: si cabe calificarlos de algún modo, es de poco ortodoxos. Con amenazas de muerte, logra su propósito: los socios se sienten inicialmente satisfechos.




Quien se dedica a este tipo de negocios no es un dechado de virtudes. Bugsy se amolda a la regla. Bebedor, brutal, cruel y mujeriego, tras múltiples revolcones, cae en las garras de una calientacamas, Virginia Hill (Annete Bening).




Entre las muchas ideas que Bugsy alienta, por ejemplo tras conocer a la mujer de un jerifalte italiano, amigo de Mussolini, se encuentra la de ir personalmente a Italia a asesinar a aquel dictadorzuelo, colaborador de Hitler.




Podría pensarse que se trata del típico metraje de gansters, producto de un guionista con mediana imaginación. Pues, no. Todo lo narrado –y lo que viene a continuación-, salvo detalles de ambientación, es historia real. Sucedió en Estados Unidos en la década de los cuarenta, y es el origen de la ciudad de Las Vegas. En un viaje con la zorrupia y un amigo, Bugsy cierra, por indicación de aquélla, un local de juego que no le ha resultado suficientemente digno.




Atravesando el desierto, de repente Bugsy considera que el desarrollo del negocio ha de fundamentarse en nuevas ideas. La que propondrá enseguida es la construcción de un hotel “en medio de ningún sitio”, que sea lugar de encuentro de muchos jugadores, en un Estado en el que no está prohibido apostar. Considera –y lo explica poco después a los socios- que con esa operación podrán no sólo ganar mucho dinero, sino también introducirse en el mundo de la política, pues con guita comprarán a aquellos politicastros que se les pongan por delante (como por otra parte ya lo vienen haciendo con un fiscal). Refunfuñando los socios, comienza la construcción del hotel Flamingo.


Tanta actividad, sin embargo, junto con la presencia de Virgina Hill en su existencia, no favorece para nada la esporádica convivencia entre Bugsy y su esposa, Esta Siegel (Wendy Phillips), que está dispuesta a aceptar algún escarceo, pero no el sistemático desprecio hacia ella y hacia las niñas del que hace gala Bugsy. Así, y sin que él se atreva a plantearlo, es ésta la que toma la iniciativa en el sendero hacia el divorcio. Bugsy, entre tanto, no dispuesto a que nadie le traicione, acaba con la vida de Michey Cohen (Hervery Keitel), que, siempre necesitado de dinero, se ha ido un poco de la lengua de manera imprudente.


Aquel crimen le cuesta a Bugsi un periodo en prisión (no en vano el fiscal está comprado), y pronto vuelve a la calle y a las andadas. Virginia Hill, que además de pelandusca es ladrona, aprovecha la confianza de su amante, para desplumarle. Así, de aquel millón de dólares inicial que iba a costar la construcción del complejo hotelero, en poco tiempo se baraja ya la cifra de seis millones. Dos de ellos, no porque fueran necesarios, sino porque la prójima los ha despistado hacia una cuenta bancaria en Suiza.


Tan enamorado está Bugsy de ella que ni siquiera cuando le aseguran que está produciéndose aquella sangría acaba de creérselo. Todo ello, unido al fracaso de la inauguración del hotel a causa de una tremenda tormenta, le cuesta la vida. El encargado de terminar con ella es Meyer, quien hasta ese momento parecía ser su mejor socio y amigo.




Muchas son las enseñanzas para el mundo de la empresa, en este metraje que –insisto- si no fuese reflejo de una historia real, podría ser acusado de fantasioso:




1.- La familia hay que cuidarla, porque por mucha paciencia que tenga la contraparte y/o los hijos, malos tiempos llegarán cuando los críos pregunten: -Mamá (o papá), ¿cuándo viene papá (o mamá) de visita la próxima vez? Tener dominado-controlado el trabajo no es sencillo, pero es el único camino posible para una existencia equilibrada.




2.- Quien se mete en negocios turbios, antes o después acaba por estrellarse, aunque durante una temporada considere que las cosas van de maravilla, porque el dinero entra a raudales.




3.- Si no existe un poco de sentido común, el dinero, lo mismo que llega, se va. Por muchos millones que se perciban, al final se acaba sin un ochavo.




4.- Ir buscando amores de ocasión es triste. No cabe sorprenderse de que también la buscona (o el calavera) lleven camino recorrido. Es curioso cómo quien no es capaz de ser fiel, tiende a exigir a la otra parte que sí lo sea...




5.- Cuando de poseer avariciosamente dinero se trata, la amistad se torna relativo, y puede desaparecer en cualquier momento: lo crematístico –salvo en personas de buenas disposiciones- acaba arrasando con todo, incluido el afecto.




Javier Fernández Aguado


Catedrático Foro Europeo.


Escuela de Negocios de Navarra

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