viernes, 21 de diciembre de 2012

Reflexiones a vuelapluma

Concluye un 2012 en el que las complejidades han sido grandes. En estos meses, muchas veces me ha venido a la cabeza la expresión que atribuyen a Simón Bolívar, poco tiempo antes de su muerte: “¿cómo saldré de este laberinto?”. Palabras que, por lo demás, sirvieron para titular la novela de García-Márquez.
Este año ha sido, para mí, de tanto viaje como estudio. He concluido la lectura de casi ciento cincuenta obras. Dentro de no mucho, por cierto, comenzaré el proyecto de aconsejar, entre los miles de libros que he estudiado hasta el momento, unos pocos cientos para quienes deseen tener en cuenta referencias de alguien que dedica buena parte de su vida a la investigación.
Al escuchar a determinados políticos, que –salvo excepciones- mucho hablan y poco piensan (quizá a esto segundo se debe lo primero), recordaba una cuestión que le planteaban precisamente a Bolívar: “ya tenemos la independencia, ahora díganos que hacemos con ella”.
Algunos, hoy en día, envueltos en nacionalismos decimonónicos, pretenden ocultar sus malas acciones, sean éstas en el ámbito técnico o en el ético. Me gusta resaltar que la primera falta de ética es no contar con suficiente preparación para atender a las responsabilidades técnicas que uno tiene. Desafortunadamente, no les importa romper obras construidas con el esfuerzo de millones de personas durante siglos si enmascarándose tras la ideología, dejan de ser investigados por sus fechorías.
En paralelo, otros pretenden que sean terceros quienes paguen los platos rotos del despilfarro. Actitud infantiloide la de quienes siguen creyendo que el dinero público cae del cielo, y que consideran que algo por ser público tiene más derecho que si es privado (o viceversa).
Ojalá esta Navidad y los Reyes Magos traigan un poco de sentido común. Lo malo, ya lo dijo Unamuno, no es provenir del mono (si es que así fuese), sino dirigirse hacia él (con perdón de los primates, que a veces manifiestan más inteligencia que determinados responsables de instituciones públicas y… privadas).
Navidad es, entre otras cosas, volver a lo esencial, a mirar con ojos de niño, con esperanza de infante, con ilusión de quien va de ida. ¡Muerte a los cínicos, a los resabiados, a quienes piensan que la esperanza es lo último que se perdió! ¡Viva la ilusión, la confianza en que lo mejor está por venir!

lunes, 3 de diciembre de 2012

DICIEMBRE

Comienzo el mes de diciembre en Cuernavaca. Llegué a México el 25 de noviembre, procedente de Colombia. En Bogotá he pronunciado, el día 23, una conferencia en el congreso de Colombia humanitaria, organismo interministerial, dirigido por Everardo Murillo, un destacadísmo profesional. Asistieron al congreso cientos de expertos en entornos de crisis humanitarias procedentes de EE.UU., Indonesia, Japón, El Salvador, México...,  y por supuesto Colombia. Mi intervención versó sobre 'Liderazgo y Ética en situaciones de crisis'.
En México, además de dirigir diversas sesiones para directivos de la mayor empresa de este país, estoy aprovechando para reunirme tanto con directivos como con buenos amigos: algunos de ellos antiguos alumnos del MBA que hace años diseñé y dirigí para líderes hispanoamericanos, promovido por la Fundación Carolina. De las primeras promociones salieron profesionales que hoy en día ocupan puestos de máxima relevancia en muchas organizaciones privadas y públicas.
El día 9 regreso a España. Pocos dias después, viajaré a Canarias con el objetivo de impartir seminarios para profesores de la principal universidad pública de las Islas Afortunadas.
Completarán el mes, además de docenas de horas de estudio, sesiones de Coaching y la redaccion de un capítulo del libro 'Nuevas tendencias en el management del siglo XXI' que estoy dirigiendo para la editorial Lid, y en el que participan la flor y nata de los expertos españoles en gobierno de personas y organizaciones. Prácticamente la totalidad pertenecientes al exclusivo Club Top Ten Business Experts.
Precisamente el 21 de diciembre tendrá lugar una nueva reunión de los miembros de esa selectísima plataforma, semejante a la que se celebró hace dos años en la sede de Expansión.
Luego, a celebrar un cumpleaños más del Niño Dios y el fin de año, antes de comenzar un 2013 que se promete, en mi caso, tan viajero o más que el 2012.
Vayan desde ahora mis mejores deseos de una estupenda Navidad, y de un 2013 repleto de ilusiones realizables y de amistad de la buena.
 
Javier Fernández Aguado

lunes, 19 de noviembre de 2012

ERIN BROCKOVICH


Título: Erin Brockovich
Director: Steven Soderbergh
Intérpretes: Julia Roberts, Albert Finney, Aaron Eckhart, Marg Helgenberger, Peter Coyote.
Año: 2000
Temas: Afectividad. Capitalismo salvaje. Confianza. Corrupción. Desempleo. Emprendizaje. Esfuerzo. Iniciativa. Trabajo y familia.  

 En línea con películas como Legítima defensa o Acción civil, Erin Brockovich (Julia Robert) narra la historia real de la lucha entre un pequeño bufete, dirigido por Ed Masry (Albert Finney) -un ¡honrado! abogado cercano ya a la jubilación- y una gran empresa norteamericana que no ha respetado las mínimas normas de seguridad, perjudicando a cientos de personas. Erin, madre de tres hijos y con dos divorcios a sus espaldas, logra ser contratada como archivera del bufete. Entre legajos y archivos casi olvidados descubre un caso, al que pone ruedas.

 La malvada empresa, por ahorrar costes, ha causado daños graves a la salud de muchos ciudadanos de la ciudad de Hinckley. La compañía ha intentado echar tierra sobre el asunto, para no responder de las graves irregularidades. Desde el primer momento, y con técnicas que recuerdan en algún momento a “El acorazado Potemkin”, la “empresa” es presentada en el metraje como desalmada: las tomas son lejanas, con vallas, los empleados son seres anónimos con uniformes anodinos, siempre se habla de terceras personas... Más importante aun: lo impersonal de las actuaciones de la empresa, donde al parecer el único criterio válido es la rentabilidad.

 El deseo de Erin es sacar adelante a sus chavales. Su mayor capacidad, la cercanía real a la gente. En este punto, se contrapone su valía como comunicadora a la actitud distante y “ortodoxa” de una abogada “de verdad”. Lástima que esa “cercanía” se confunda en demasiadas ocasiones con la mala educación, como es el caso de una Erin Brockovich carente de los mínimos referentes de comportamiento en público.

 Aunque el desarrollo es bastante previsible –ganan los buenos a los malos-, la narracción es correcta, sin bajadas en el ritmo, como sucede en otros metrajes de este género.

 La aproximación a la vida familiar es paradójica. Por un lado, se hacen guiños a la necesidad de una correcta afectividad, tanto para los padres, como para sus hijos. Por otra, se ofrece como alternativa meras relaciones biológicas.

 Muchas son las enseñanzas posibles para el mundo de la empresa:

            1.- Licenciados hay que no saben hacer la “o” con un canuto, y gente sin estudios, pero con voluntad y decisión, que abren nuevos caminos, y descubren renovadas oportunidades de negocio.

            2.- El apoyo de alguien que escuche es necesario. En este sentido, la actuación de Aaron Eckhart, el bondadoso motero que atiende a los chavales cuando Erin está en plena batalla, resulta muy creíble. Él, por su parte, también se desmorona cuando Erin no le atiende.

            3.- Los hijos necesitan de sus madres, ¡y de sus padres!, incluso cuando éstos o aquéllas andan metidos en grandes operaciones financieras o jurídicas. No siempre lo dicen explícitamente, pero a veces basta sencillamente con mirarles a los ojos.

            4.- El fundamento de los negocios es la confianza. Los implicados no desean hablar con quien más sepa, sino con quien mejor les atiende. En este sentido, la actuación de Julia Roberts es convincente: no se interesa por los casos, sino por las personas, y conoce con detalle la situación de cada uno, no las generalidades.

            5.- La gente aspira a ser tratada como personas, no como elementos de una lista (aunque sea de clientes preferentes).

            6.- La soledad es una realidad insufrible, incluso para quienes han alcanzado un triunfo espectacular. No es posible vivir de espaldas a los demás, es imprescindible compartir éxitos y fracasos. Sin fiesta, no habrá buen trabajo.

            7.- Los jueces son personas de carne y hueso. La decisión en primera instancia está claramente influida por la cercanía del togado al lugar de los hechos, pues piensa que él y los suyos habrían podido sufrir aquella situación.

            8.- Los abogados de la parte contraria, siempre parecen seres fríos, sin sentimientos.

            9.- Los trucos en las negociaciones son fundamentales. Así, Albert Finney viste de letrados a dos pasantes, para que le acompañen en uno de los encuentros con la parte contraria, para no resultar menores en número.

            10.- La ilusión es fundamental (sin Erin no se habría ido adelante), pero es importante tener una buena formación, pues de otro modo el proceso hubiera quedado detenido, no por falta de fundamento, pero sí de capacidad por presentarlo del modo preciso. Si no se actúa con el suficiente rigor, llega a decirse, podrían enterrar en papeles incluso a aquel que tiene la razón (quizá especialmente a éste).

            11.- La confianza es fundamental en el mundo de los negocios, porque las frías relaciones mercantiles son insuficientes incluso en los aparentemente más sencillos (un elemento fundamental de una Alianza Estratégica es cómo se lleven los directivos implicados).

            12.- El trabajo es fundamental para lograr cualquier objetivo valioso. Podría decirse, con expresión castrense, que “entre el día y la noche no hay frontera”. Algunos de los descubrimientos más interesantes del caso sólo se alcanzan tras innumerables horas de estudio, lectura y análisis. También su primer paso está marcado por el esfuerzo de buscar un trabajo con el que alimentar a sus churumbeles.

martes, 13 de noviembre de 2012

Mañana a las 19:30: El Idioma del Liderazgo


Mañana miércoles 14 de noviembre, a las 19:30, tendrá lugar en la EOI (Gregorio del Amo, 6 /Madrid), la presentación de mi último libro: El idioma del liderazgo (LID Editorial). La entrada es libre, el aforo limitado, y el modo de reservar es escribir a: laura.diez@lideditorial.com

Allí habrá ocasión de charlar con quien desee asistir, al igual que en el último Manager Business Fórum de Madrid, hace pocas semanas.

 

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA PACIENCIA EN LOS NEGOCIOS. Los ejemplos de Anticlea, Antinoo y Penélope


Hija de Autólico, el más astuto de los hombres, era Anticlea madre de Ulises y esposa de Laertes (hijo, por su parte, de Arcisio y Calcomedusa, perteneciente por tanto a la raza de Deucalión a través de su abuelo Deyón). Habiendo robado su padre algunas reses al mismísimo Sísifo, acudió éste a su casa para recuperarlas. Tonterías de la juventud, se le entregó en secreto Anticlea, poco antes de casarse con Laertes (a quien el tema no debió de gustar, como es lógico). De ahí que Ulises es considerado en ocasiones hijo de Laertes y otras de Sísifo (aunque suele calificarse a Ulises como hijo único, en realidad tuvo una hermana: Ctímene).

Para lo que ahora nos interesa, Anticlea, cansada de esperar a Ulises al hogar, cayó en la desesperación y se suicidó. No disponer de suficiente paciencia le hizo perder la vida, y con ella un montón de posibles alegrías, entre otras el regreso de su vástago.

En línea con esa imprudente impaciencia se encuentra Antínoo.Era éste jefe de los pretendientes de Penélope.En ausencia de Ulises, invadieron la casa. Como buen impaciente -hay siempre en la vida un círculo vicioso o un círculo virtuoso-, era violento, brutal, orgulloso, radical, inconsiderado... Entre sus lindezas se encuentran el haber intentado eliminar a Telémaco (hijo único del matrimonio del héroe con su legítima), el robar las propiedades de Ulises en ausencia de éste, insultar a Eumeo (siempre se mantuvo fiel a su señor este hijo del rey Ctseio, de la isla de Siria) cuando el viejo porquerizo (todo ello de acuerdo con los consejos de Atenea) introduce a Ulises en el palacio, excitar al desvergonzado mendigo Iro contra el señor de la casa, etc.

Como toda persona que no ha sabido encontrar su lugar en el ciclo de la vida, acaba mal. En este caso, muerto por la primera flecha de Ulises nada más comenzada la escena del reconocimiento, cuando  estaba a punto de saborear un nuevo trago de vino. Tal vez de ahí procede el dicho: "hay mucha distancia desde la copa a los labios". Para esa misma expresión existe otro origen que hace al caso: había plantado Calcante una viña en el bosque sagrado de Apolo, junto a Mirina (en Eólide). Un habitante de aquellas tierras le anunció que no llegaría a beber el fruto de esa viña. La reacción fue de burla y desprecio.

Creció aquella viña, y el día en que se iba a celebrar con el vino producido por ella, Calcante invitó a su residencia a gentes de los alrededores. Se incluyó también en aquella ceremonia al adivino, como medio formal de desprestigiarle. Cuando iba a saborear la copa, el profeta repitió su afirmación de antaño. Tal fue el acceso de risa de Calcante, que se ahogó  entre carcajadas sin alcanzar a probar el licor.

Frente a esos ejemplos de impaciencia, brilla con luz propia el de Penélope. Esta hija de Icario (nieta de Tindáreo, Leucipo y Afareo), tuvo por madre a Peribea.

Cuando Menelao visitó a los pretendientes de Helena para hacerles cumplir el juramento de venganza, Ulises trató de hacerse el loco. No era la carencia de audacia, sino el exceso de amor lo que le retraía de la guerra. Deseaba permanecer junto a su esposa y al hijo de ambos, Telémaco. No lo consiguió, porque la prueba en la que se le puso para verificar su locura hubiera implicado un daño para su vástago, importante motivo precisamente de su deseo de no partir hacia la aventura.

Confiando su casa y esposa a Mentor (hijo de Alcimo, residente de Itaca. Atenea adoptará en diversas ocasiones la figura de Mentor para acompañar a Telémaco y para apoyar a Ulises en la reconquista de su hogar), se dirige al frente, en el que llegará a permanecer veinte años.

De manera innoble, todos los jóvenes de los entornos pretendieron a Penélope.Ella, paciente y fiel, los rechazaba. Entonces, con la razón de la fuerza, ocuparon la casa de Ulises, y se dedicaron a malgastar sus bienes. De nada servía ni el comportamiento recto de Penélope ni la objetividad de sus reivindicaciones: cuando las malas pasiones ciegan la visión sólo un castigo proporcionado devuelve la claridad a la vista.

Harta de inventar cada día una excusa, acudió Penélope a la estratagema de plantear su disposición para elegir pretendiente -aceptando, claro está, el fallecimiento de Ulises-, el día en que concluyese de preparar la mortaja de Laertes.

Así, durante el día aparentaba trabajar con pleno afán. Por la noche, a hurtadillas, deshacía los tejidos. Con ese inocente truco retrasaba tan molesta decisión, porque el corazón le aseguraba que Ulises seguía vivo.

Al cabo de tres años -las malquerencias llegan frecuentemente de las propias filas y causan más daño que los feroces ataques de la competencia-, una criada traicionó a su ama dando publicidad a las actividades nocturnas.

Llegado Ulises, a quien Penélope no reconoció de entrada, permaneció ésta en su aposento, sumida en un sueño profundo, durante la reconquista del hogar por parte de su marido. Al cabo, reconoció a aquel por quien se había esforzado en ser fiel.

En forma de premio, Atenea prolongó la noche sucesiva, para permitir el razonable holgar del matrimonio y para que mutuamente se narrasen los sucesos de dos décadas.De aquellos jubilosos encuentros nació Ptoliportes.

La triste muerte de Ulises a manos de Telégono (el hijo que había tenido con Circe) no es imputable sino a la ambición del muchacho, que había acudido a hacerse con parte del ganado que pertenecía a su padre. Al ser defendida la propiedad por el propio progenitor, el hijo le hirió con una lanza que llevaba espinas de raya. Tras el parricidio, el muchacho lloró el crimen.Penélope acompañó al cadáver hasta la isla de Circe.Tras eso, ya libre de sus compromisos matrimoniales, acabó por casar con el propio Telégono, de cuyos amores nacería Italo.

Gente hay que piensa que la empresa es algo así comoveni, vidi, forravi (perdónese la burla etimológico-ortográfica). Habitualmente sucede, más bien, que es preciso esforzarse una y otra vez en la misma dirección antes de "consolidar posiciones". No hay atajo sin trabajo. El único método conocido para desarrollar una vida -una Compañía- con "pondus" es el trabajo esforzado. Nada se consigue estirando los brotes hacia arriba, si no es dañar lo sembrado.

En el mundo de los negocios hay que poner todos los medios a diario, pero hay que esperar. No brotan los frutos de repente (salvo raras excepciones). Ni siquiera es bueno que lleguen de esa forma, porque corre el riesgo el emprendedor de pensar que siempre y para todos es así.Y cae en la arrogancia de considerar que en su siguiente negocio triunfará de nuevo.Triste engaño que lleva a veces a crecer desmesuradamente.Cuanto más rápido y menos consolidado, más estrepitoso el fracaso, y más costoso volver a levantar cabeza.

Hay que darle tiempo al tiempo. Asimilar nuevos conceptos, conocer sectores, establecer relaciones, exige sudores y jornadas de duro trabajo.Intentar sortear eso llevaría a no consolidar. Cuando las tormentas aparezcan -y llegarán antes o después- salen adelante en el proceloso mar de los negocios quienes tienen esa ciencia de la paz, de bregar, sin ir a mirar también a diario si ya han brotado los frutos. También por esto no es bueno comenzar empresas si no se tiene un mínimo "colchón" económico, por si aquel gran negocio no va adelante tan fructíferamente como se esperaba.

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Una anécdota

 Tuve ocasión de conocer a Ticio a través de uno de sus empleados. Todas las alabanzas eran pocas para aquel joven empresario que en pocos años había puesto en marcha un complejo empresarial de dimensiones espectaculares: hasta cincuenta compañías, de sectores totalmente diferentes -ocio, formación, medicina, hostelería, seguridad...- formaban ese gigante.

 Contraté, por cuenta de una entidad para la que entonces trabajaba, los servicios de una de aquellas empresas. Allí conocí y charlé con el potentado, a quien los empleados ensalzaban como si de un dios se tratase. Sólo me sorprendió una cosa: siempre tenía en mente un nuevo proyecto. No consolidaba, porque consideraba que sus ideas irían cuajando, y que si no lanzaba una tras otra alguien se le adelantarían.

  Un año más tarde fui invitado a la sede social del grupo. Ocupaba un impresionante edificio en una de las principales vías de la capital. Hasta jugué al golf en uno de los locales que habían sido instalados en aquel lugar. Quien me invitó ya no hablaba de su jefe tan bien como doce meses antes. Al parecer, se habían producido algunos retrasos en ciertos pagos, y se había racaneado con algunas comisiones que estaban pendientes de abono.Incluso algún alto directivo había abandonado la empresa.

 Un trimestre después tuve nuevas noticias. Aquel empresario que tanto había corrido, salió entre empujones e insultos de la sede central: sin luz -había sido cortada-, sin teléfono -igual-, sucios los mármoles, robadas algunas sillas...

 Muchas fueron las explicaciones que se dieron en la prensa económica sobre aquel fiasco.Una -la deuda pendiente de las administraciones públicas por valor de millones de euros de contratas- parecía bastante razonable. Para mí, había otra: el excesivo crecimiento con insuficiente capitalización. Amen los empresarios los riesgos, pero han de ser tendencialmente controlables. Aunque los resultados sean menos aparentes, el futuro será más sólido.

 Hace años que no se ha vuelto a saber nada de aquel empresario. Es muy probable que ahora ya haya aprendido la lección de la paciencia... Me agradaría volver a verle, aunque sólo fuese para conocer cómo ha vivido esa experiencia antropológica insustituible del fracaso.

lunes, 5 de noviembre de 2012

NOVIEMBRE

El mes de noviembre será un periodo lleno de actividad dentro y fuera de España.  Entre los eventos más significativos destaca una sesión en Bogotá para representantes de una docena de países de todos los Continentes expertos en catástrofes naturales. El título de mi intervención será Liderazgo y ética en situaciones de crisis.
También disfrutaré particularmente con el equipo directivo de uno de los más selectos grupos hoteleros de Europa, el día 16, en Marbella. Allí reflexionaré sobre los conceptos de Liderazgo y servicio.
El día 14 de noviembre, poco antes de viajar haciaColombia, tendrá lugar en la EOI (Gregorio del Amo, 6 /Madrid), la presentación de mi último libro: El idioma del liderazgo (LID Editorial). La entrada es libre, el aforo limitado, y el modo de reservar es escribir a: laura.diez@lideditorial.com
Allí habrá ocasión de charlar con quien desee asistir, al igual que en el último Manager Business Fórum de Madrid, hace pocas semanas.
 
Javier Fernández Aguado

lunes, 29 de octubre de 2012

QUE PAGUEN LOS OTROS


Tras años de locura y sinsentido en el ámbito económico, llegó el momento de pagar la fiesta. Quien más quien menos disfrutó de la misma: viajes largos, coches excesivos, casas desproporcionadas, innumerables caprichos varios… Cuando el crédito no sólo era fácil, sino que las entidades financieras se empeñaban en que todo el mundo se endeudara, solo una pequeña proporción de ciudadanos se negaron a entrar en la perversaespiral del gasto. ¡Qué pocos, al pasar por un mercado, recordaban la expresión del clásico: “cuántas cosas de las que prescindir”!

Al cabo, como en la fábula del rey desnudo, alguien –en este caso alemán- denunció el enredo. Tinglado en el que, por cierto, también los germanos habían tenido culpa, porque formaban parte de la cadena de potenciación del crédito. No por nada, sino porque ellos se enriquecían; y muchos tampoco vieron más allá de los resultados del trimestre.

Cuando resplandecieron las verdades, comenzó una curiosa proclama: quien venga detrás que arree. Esta egoísta expresión fue enunciada también de otra forma: que paguen los otros.

Así, los funcionarios claman por los beneficios perdidos. Quienes llevan sus hijos a la enseñanza pública gritan también. Quienes tienen un negocio de ocio, gruñen contra la subida de un impuesto que a ellos afecta. Quienes realizan películas que a nadie interesan, refunfuñan por la disminución de subvenciones. Los policías exigen que a ellos no se les pida el esfuerzo. Lo mismo piden los bomberos. Determinadas comunidades autónomas señalan como culpables a las otras. Y si no se les hace caso, como niño consentido y enrabietado, aseguran: ‘pues me voy de casa’.

Todos estos colectivos, y muchos más, agitados por personas cuya única preocupación real, en determinados casos,es que ya no recibirán tantas subvenciones como antaño. Cada grupúsculo encuentra razones para que sean otros quienes contribuyan. Y… los sindicatos citan para una huelga tan inopinada como dañina para el interés general.

El mal que afecta a nuestro mundo no es meramente económico. No avanzaremos hasta que todos y cada uno, empezando por la justamente denostada clase política,reconozcamos que lanzando improperios a otros nada se resuelve. Es preciso volver a repartir riqueza y no disputar por la miseria. Para lograrlo, sustituir egoísmo y pequeñez por magnanimidad y generosidad es imprescindible. Muchas veces se ha logrado en el pasado. Ojalá volvamos pronto al sendero del sentido común. Una nueva holganza general no ayuda a salir del hoyo, sino que acrecienta la profundidad del desatino.

lunes, 22 de octubre de 2012

EQUIPO A LA FUERZA



Título: EQUIPO A LA FUERZA
Director: Howard Deutch
Intérpretes: Kenau Reeves, Gene Hackman, Brooke Langton, Orlando Jones, Faizon Love, Rhy Ifans.
Año: 2000
Temas: Equipos. Liderazgo y servicio. Poder y liderazgo. Retribución.
           





 La falta de acuerdo sobre el aumento de sueldo, lleva a los titulares de un equipo de fútbol americano a ir a la huelga. El presidente acude a un entrenador, Jimmy McGinty (Gene Hackman), despedido tiempo atrás, para que intente recomponer el equipo y así seguir jugando en los importantes encuentros que se avecinan. Recuperando a antiguos deportistas fracasados, va relanzándose el proyecto. 

Lo más difícil no es que sepa cada uno jugar su parte, sino lograr que todos alcancen una unidad de voluntades y de intenciones que les permita conjuntarse y triunfar. El anhelo es más difícil de lo que parece. Precisamente en el momento en el que el entrenador les anima a dejarse de sus preocupaciones pasajeras, es cuando más aporta el metraje. La descripción de cómo es preciso siempre un líder, y gente que apueste de verdad, se desarrolla en torno al minuto 60’.

Uno de los argumentos que se proporciona a los desanimados jugadores cuando se encuentran desilusionados, porque los contrarios están mejor preparados, es:

            -El dolor es pasajero, la gloria es eterna.

Shane Falco (Keanu Reeves) es el encargado de aglutinar a gente muy diversa. De hecho, en el último partido antes de la conclusión de la huelga, su presencia se revela fundamental para que el éxito sea posible. Todos están dispuesto a dar mucho por un líder, pero muy poco por un engreído que está más preocupado por el seguro de su Ferrari que por el bien de sus compañeros. Bien se lo dicen a Falco:

            -Eres el primero en quien veo que se preocupa más por su gente que por él mismo.

Bastantes son las enseñanzas que se suceden en esta película para el mundo de las orgnizaciones:

1.- Casi siempre hay una segunda oportunidad de volver a la lucha. Nunca hay que desanimarse porque las cosas no salieron demasiado bien la primera vez. En este caso, es una huelga lo que saca del tedio a un grupo de hombres que pueden dar mucho más de sí cuando realmente se les solicita.

2.- La presencia de un líder es imprescindible en toda organización. Sin él, las fuerzas se diluyen. Por él, las personas están dispuestas a hacer lo que hasta ese momento consideraban superfluo. Las últimas escenas, cuando el equipo maltrecho y cansado cierra filas en torno a su Falco son muy interesantes y realistas.

3.- El líder necesita dos cosas:

            i.- Creer en sí mismo como alguien capaz de llevar al éxito el proyecto del que se trate. La falta de confianza en uno mismo enseguida se trasluce a los subordinados y/o colaboradores y puede fácilmente matar los impulsos de llegar a metas más altas.

            ii.- El líder necesita inmolarse. No basta decir dónde hay que ir: el tiene que ser el primero en emprender la senda, cuesta arriba. Como repite insistentemente el entrenador:

            -Sólo los triunfadores agarran la pelota.

                Los demás, a la hora de la verdad, escabullen el bulto.
           
 4.- Las organizaciones –en este caso el presidente- están demasiado inclinados a dejar en la cuneta a quienes se esforzaron por la entidad, siempre que en ese momento les resulte más adecuado contar con otra persona.
            En este caso, la defensa del entrenador respecto a Falco carece de suficiente convicción. Quizá el propio instructor tenga miedo de que si da demasiado la cara por su gente eso pueda implicar su destitución.

5.- Cuando no quedan muchas oportunidades –aquí, ninguna, porque, como bien se dice, los suplentes no tienen mañana- la gente está muchas veces dispuesta entregarse más y mejor. Sin duda esto sucede frente a quienes tienen tantos intereses (coches, negocios a parte, etc.) que no están preparados para arriesgar demasiado por un nuevo proyecto.

6.- La mercantilización anula muchos ímpetus. En este caso, el exceso de sueldos –y el deseo de que se incrementen aún más- no lleva a esforzarse más, sino a medir cuidadosamente los esfuerzos. Se indica un tema que está pendiente desde hace mucho tiempo: el ajuste (a la baja, en la mayor parte de las nóminas) de quienes por el hecho de mover bien un balón cobran fortunas. No sólo se dañan a sí mismos, sino también al entorno social, que pasa a valorar que lo importante es enriquecerse mucho y pronto, y que el trabajo ordinario es sólo para los mediocres.

Desafortunadamente, Howard Deutch (Discordias a la carta, La extraña pareja otra vez) acude con profusión a lugares comunes, muchos de ellos soeces. Esto hacer perder fuerza a la película. ¿Qué necesidad habría, por ejemplo, de poner como presidente a una persona que no sabe hablar sino suelta una retahíla de palabras mal sonantes? ¿Por qué las chicas que entretienen en el juego han de hacer gestos como si se tratase de un grupo de lesbianas en acción?

Tal como está planteada, se salvan los minutos del equipo en plena sesión de motivación y algunos dispersos comentarios sobre la necesidad de entregarse a fondo para hacer realidad proyectos valiosos.

martes, 16 de octubre de 2012

DOS NUEVAS OCASIONES DE ENCUENTRO EN MADRID


El arranque del mes de Octubre me encontró en América en un viaje de tressemanas por ese maravilloso Continente. Tuve ocasión de impartir conferencias para muchos cientos de directivos en Colombia y Guatemala, y luego en varias ciudades de México (Veracruz, Villahermosa, Cuernavaca…). Una visita fue muy especial: el vuelo y estancia en una plataforma petrolífera en el Golfo de México, desde Ciudad del Carmen. Mucho lo agradezco a las personas que lo hicieron posible.
En las próximas semanas habrá dos intervenciones públicas en Madrid de las que, como procuro hacer, informo:
El día 24 de octubre impartiré en Ifema (Madrid), a primera hora de la mañana, una conferencia sobre El idioma del liderazgo, dentro del Manager Business fórum.  Este magno Congreso, promovido por Interban Network tiene carácter abierto y pueden asistir todas aquellas personas que lo deseen.  Es necesario, eso sí, la preinscripción en la web de Interban.

Al día siguiente comienzo otro viaje a América, para impartir la conferencia de clausura de un congreso de directores de RR.HH. en Quito y luego trabajar con directivos de una multinacional norteamericana. A principios de noviembre volaré de nuevo hacia España.

El día 14 de noviembre, poco antes de regresar de nuevo a América, tendrá lugar en la EOI (Gregorio del Amo, 6 /Madrid), la presentación de mi último libro: El idioma del liderazgo (LID Editorial). La entrada es libre, el aforo limitado, y el modo de reservar es escribir a: elisabet.saez@lideditorial.com

Javier Fernández Aguado

 

lunes, 8 de octubre de 2012

LA AMISTAD EN LA EMPRESA. El ejemplo de Patroclo y Aquiles




      
 Patroclo era hijo de Menecio (uno de los argonautas y el primero en rendir honores divinos a Heracles, en Opunte) y nieto, por esa rama, de Egina y Actor. Tenía parentesco con Aquiles, quien era, por su padre Peleo y por su abuelo Éaco, bisnieto de esa misma Egina. La madre de Patroclo era Esténele, hija de Acasto.


Había vivido desde su infancia en la corte de Peleo. Jugando un día a las tabas, mató Patroclo a un compañero suyo, Clitómino, hijo de Anfidamante. Aunque parecía accidental, fue preferible que pusiera tierra por medio. Así lo hizo, siendo recogido por Peleo, quien le presentó a su medio pariente Aquiles. Juntos estudiaron, entre otras ciencias, la de la medicina. Algunos afirman que estaba ligado también por el juramento de Tindáreo, pero si lo aseguran por el hecho de que fuera a Troya, no era necesario. Tal era su amistad con Aquiles por entonces que le hubiera seguido hasta el fin del mundo. Sobre algunos comentarios que defienden que esa amistad tenía carácter de homosexualidad, podría alegarse que hay gentes que son capaces de ver comportamientos retorcidos aun en las actuaciones más rectas. Tal vez no entienden que la verdadera amistad puede ser limpia, inmensa y respetuosa.

En el desembarco de Misia, Patroclo se encontraba junto a su compañero del alma, batallando contra Télefo (hijo de Heracles y Auge). Y es que los mejores amigos acuden en los tiempos de dificultad sin ser llamados; y en las épocas de vacas gordas sólo si son convocados.Non recuso laborem, podría haber sido el lema de Patroclo referido a su amistad con Aquiles.

Junto con Diomedes (el compañero más fiel de Ulises), recuperó el cadáver de Tersandro (muerto precisamente por Télefo). Al ser herido por una flecha, Aquiles lo dejó todo para estar junto al lecho del dolor y ayudarle en lo que fuese preciso.

Los hechos de armas de Patroclo son innumerables, y muchos ligados a su amistad con Aquiles. Entre otros: participó en la toma de Lirneso y en la incursión con la isla de Esciros; entregó Briseida a los heraldos de Agamenón, etc.

Cuando los griegos se encontraron en situación de alto riesgo, Aquiles le envió a Néstor en demanda de noticias. Al regresar junto a Aquiles, le manifestó con claridad la grave situación en que se encontraban los suyos, y le solicitó o que volviese otra vez a la lucha olvidando rencillas personales o que cuanto menos le permitiese a él le hacerlo, al frente de los mirmidones (pueblo tesalio sobre el que reinaba Aquiles). Aunque Aquiles no se decide a entrar en la gresca, le dio permiso para hacerlo él e incluso le dejó su propia armadura.

Así entró Patroclo en los enfrentamientos. Fueron sus víctimas primeras: Pirecmes, Aréiloco, Prónoo, Téstor, Erilao, Erimante, Anfótero, Epaltes, Tlepólemo, Equio, Piris, Ifeo, Evipo, Polimelo, Sarpedón, Trasidemo, Esténelo, Adrasto, Elas, Mulio y Pilartes. Ante tanta escabechina, se retiran los troyanos. Apolo trata incluso de detener a Patroclo, lanzado en la persecución. Mata a Cebrión, auriga de Héctor, pero éste acaba con el feroz atacante. En torno al cadáver, a quien el vencedor ha despojado de su armadura divina, comienza un sangriento combate.

Antíloco, hijo de Néstor, acude a comunicar las tristes nuevas a Aquiles. Abrumado por el dolor de la pérdida de su amigo, también por no haber estado junto a él en el momento en que más le necesitaba, se lanza sin armas en medio del barullo. Su sola presencia espanta al enemigo, que huye atropelladamente.

Mata Aquiles a Polidor, hermano de Héctor, y éste procura vengarlo. Pero su brazo, como sin fuerza, no logra sino que su lanza llegue casi sin impulso a los pies del héroe que llora por su gran amigo.

Para retrasar el momento fatal de la venganza, Apolo rodea por un instante con una nube a Héctor. Aquiles, profundamente afectado por la muerte de su compañero de aventuras parece no encontrarlo.Pero cuando los troyanos se atropellan en la retirada, Héctor queda solo ante la puerta Escea. Sus padres, que contemplan con terror la escena, le gritan que se refugie en la ciudad, pero como si estuviese sordo, espera a Aquiles a pie firme.

Su valentía se vuelve imparable terror cuando observa el rostro de Aquiles, con las marcas de dolor tras haber visto el cadáver de Patroclo. Dan por tres veces vuelta a las murallas, en persecución agónica.De repente, Atenea, tomando la figura de su hermano Deífobo, le anima a presentar batalla. Cuando lo hace, Atenea desparece, y se encuentran los mortales enemigos frente a frente. Zeus, en el Olimpo, parece haber pesado en la balanza del Destino el futuro de los dos luchadores, y a Héctor le ha llegado el momento de dirigirse hacia el Hades.

Héctor suplica a Aquiles que cuanto menos, tras matarle, entregue su cuerpo a Príamo, su padre. En un gesto de injusta ceguera, le niega incluso esa pequeña satisfacción. Héctor, en ese momento, con la clarividencia de quien pronto se enfrentará con el Juez Universal, le anuncia que pagará por aquello muriendo enseguida.

Aquiles, haciendo caso omiso, lo remata. Luego, tras horadarle los tobillos, ata el cadáver a su carro con unas correas de cuero y lo arrastra alrededor de la muralla, bajo la mirada de los asediados, como si aquello pudiese resucitar al amigo perdido. Más tarde abandona el cuerpo sin protección ninguna para que sea pasto de las alimañas. A tanto llega la cruel escena que incluso los dioses se apiadan, y Zeus envía a Iris para que solicite a Aquiles la devolución de los restos al padre del finado. En esa situación, se presenta Príamo y, tras pagar una abundante suma, recupera los despojos. Doce días de tregua le permitieron celebrar dignamente funerales por uno de los mayores defensores de la ciudad, en ceremonias encabezadas por Andrómaca (esposa de Héctor e hija del rey de Tebas de Misia, Eetión, cuya capital había sido saqueada por Aquiles antes de comenzar el noveno año de la guerra de Troya), Hécuba (segunda esposa de Príamo) y Helena (esposa de Menelao, causa de la guerra toda en Troya).

Aquiles, en parte aplacado, celebró unos dignos funerales por su amigo, sacrificando a doce jóvenes troyanos apresados por él en los márgenes del Escamandro. Hizo erigir un gran monumento funerario en el mismo lugar donde había estado colocada la pira funeraria.

Tras su propia muerte, y siguiendo sus instrucciones, sus cenizas fueron mezcladas con las de su amigo Patroclo. Y, a decir de la tradición, siguen ahora viviendo, junto a Helena, Ayax de Telamón y Antíloco, en la Isla Blanca, en la desembocadura del Danubio.

Pocos hay que consigan vivir como amigos en el mundo de los negocios. Mucho se utiliza el término, pero en demasiadas ocasiones carente de su sentido profundo. La verdadera amistad es no considerar posible la existencia del mundo sin la de aquel (si es amor, la de aquella) a quien uno ama. El dinero tiende a enturbiar las relaciones, porque no es infrecuente que aparezca el ansia de aparentar, el deseo de acumular, el anhelo de tener siempre nuevos ingresos...

La amistad exige estar por encima de esas circunstancias materiales. Precisa de tiempos para la reflexión, para la contemplación, para compartir aquellos deseos y pensamientos que ni lejanamente serían expuestos a pública consideración. Es la amistad una de aquellas realidades que hacen más llevaderas la existencia en esta tierra.

Fomentar la amistad en el ámbito de la empresa no es sencillo, pero cuando se logra se hace mucho más fácil la convivencia, y el esfuerzo se realiza sin considerarse "mártir", sino con el sano afán de colaborar a crear las condiciones de posibilidad de una felicidad cumplida para los demás miembros de la Compañía.
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Una anécdota
Cayo, como director de una entidad bancaria, había acumulado multitud de interesantes sucesos. Siempre recordaba un principio fundamental que les había comentado en diversas ocasiones su director de zona:
            -Todos los días hay alguien que entra en la sucursal intentando engañaros. Puede ser cualquier. A veces el que va mejor vestido y tiene mejor apariencia. ¡No lo olvidéis!
            El número de sinvergüenzas que lo habían intentado con él era butrido. Entre otras muchas, narraba la siguiente anécdota:
            -Un día llegó un hombre impecablemente vestido que acababa de dejar un impresionante cochazo en la puerta de la sucursal. Su propuesta era en apariencia razonable:
            -Una empresa multinacional está instalando cerca de Madrid una planta de montaje. Todo va estupendamente, pero por diversos motivos estamos a punto de padecer una tesión de tesorería. Para superarlo necesitamos un crédito puente, pero como somos todavía poco conocidos en España no pretendemos que una sola entidad se implique en el proyecto. Preferimos que sean varias a la vez. Para su entidad, habíamos pensado únicamente en sesenta mil euros.
            Cayo, el bancario, quiso ver los locales, y a la mañana siguiente fue acompañado a Torrejón de Ardoz. Allí encontró todo lo anunciado: una nave que estaba siendo preparada por cinco o seis impecables operarios. Todo parecía en orden; los implicados -tras haber llevado a cabo la entidad financiera las verificaciones oportunas en el RAI, Asnef, etc.- parecían estar limpios.
            Sin embargo, la intuición le hizo retrasar la operación. Varios compañeros suyos, directores de sucursal del mismo barrio, no quisieron esperar para no perder la oportunidad.
            Al final -es fácil adivinarlo- era todo un montaje. La nave estaba abandonada y había sido forzada la entrada y aquél era el primer golpe de esa nueva banda de ladrones de guante blanco.
            Cuando hemos charlado sobre ésta y otras aventuras, suele comentar lo siguente:
            -A pesar de los pesares, sigo teniendo confianza en los demás. Varios conocidos y algunos que consideraba amigos han intentado aprovecharse de mi posición, obteniendo dinero que no tenían intención de devolver. Obviamente he tomado precauciones cada vez mayores, y además verifico con más atención cada caso. Pero que alguien te engañe no significa que le debas quitar la oportunidad al siguiente. Eso sería romper una de las reglas básicas de la convivencia humana, que consiste en que todo el mundo tiene la posibilidad de ser buena persona, y de ser apreciado como tal, prescindiendo de lamentables experiencias precedentes.