miércoles, 28 de marzo de 2012

EL IDIOMA DEL LIDERAZGO



Desde hace años, vengo empleando la metáfora del idioma para explicar el liderazgo, y facilitar a muchos directivos su aprendizaje. En mi experiencia, son aproximadamente 250 las palabras y comportamientos que transforman a un directivo en un líder.
Directivo es quien logra que los demás hagan lo que tienen que hacer. Líder es quien logra que los demás quieran hacer lo que tienen que hacer. Es decir, quien genera compromiso en su organización.
Aprender el idioma del liderazgo no es sencillo, porque reclama superar la tendencia a la rutina y a la comodidad, que son los mismos obstáculos que suelen dificultar el dominio de cualquier nueva lengua.
Entre los sistemas de aprendizaje se encuentra la lectura, fijarse en el ejemplo ajeno, la formación grupal…, y también el coaching. El coach ha de convertirse, de algún modo, en el profesor particular que facilita conocer las palabras, pronunciarlas adecuadamente e interrelacionarlas según las reglas de la sintaxis específica.
El coachha de contrastar con el coachee cuál es el dominio que del idioma del liderazgo se tiene, y cuáles son las metas que se desean alcanzar. A partir de ahí será preciso definir el esquema de aprendizaje, la frecuencia de las sesiones, la duración de las mismas, etc.
No resulta sencillo aprender liderazgo. Con todo, al igual que sucede cualquier otro idioma, produce gran satisfacción el dominarlo, porque permite descubrir ámbitos nuevos de conocimiento, formas diferentes de acercarse a la realidad, aproximaciones enriquecedoras a relaciones u ocupaciones rutinarias…
Por último, como ocurre con todo idioma, por bien que se hable siempre se puede seguir profundizando. Lo más relevante es no cansarse, sino mantener la ilusión por pronunciar cada vez mejor, por armar de manera más oportuna la sintaxis. En el fondo, el anhelo ha de ser ofrecer el mejor servicio a las personas que dependen de un directivo que ha decidido aprender a ser líder.


Javier Fernández Aguado
Socio Director de MindValue

lunes, 26 de marzo de 2012

Marzo, el mes de los libros


Este mes de marzo queda encuadrado para mí por tres libros.
El primero de ellos es “La sociedad que no amaba a las mujeres”, obra en la que he venido trabajando desde hace muchos meses con Lourdes Molinero. Ya se encuentra en las librerías. En ese texto abordamos las aportaciones del liderazgo femenino a través de la historia, asumiendo 60 vidas ejemplares, desde el Egipto faraónico hasta nuestros días, completadas por una amplia introducción y un extenso epílogo en el que se expone lo qué han pensado diversos autores antiguos, modernos y contemporáneos sobre las aportaciones de la mujer.



También en este mes ha visto la luz la 6ª edición el libro “1.100 consejos para emprendedores”, que además de en librerías puede ser adquirido a través de la web de ebooks de LID: http://www.ebookslideditorial.com/


Por último, y tras agotarse en muy poco tiempo la primera edición de “Roma, Escuela de Directivos”, en los próximos días la 2ª edición de ese trabajo. También puede adquirirse en http://www.ebookslideditorial.com/ Esto hace más fácil que los interesados de otros Continentes puedan tener fácil acceso a los diversos estudios. 


Como siempre, agradeceré las reflexiones que los lectores deseen hacerme llegar sobre esos trabajos.
  

Javier Fernández Aguado

lunes, 19 de marzo de 2012

CHAPLIN


Título: Chaplin
Director: Richard Attenborough
Guión: William Boyd, Bryan Forbes y William Goldman
Actores: Robert Downey jr., Dan Akroyd, Geraldine Chaplin, Kevin Dunn, Anthony Hopkins, Milla Jovovich.
Año: 1992
Temas: Acoso sexual. Emprendizaje. Esfuerzo. Iniciativa. Profesionalidad.

La figura de Charles Chaplin (representado acertadamente por Dan Akroyd en casi la totalidad del metraje) es mundialmente conocida y admirada. Sus múltiples obras han sido ocasión de disfrute para muchas generaciones de chavales, y de reflexión para los no tan jóvenes. Chaplin no era sólo un genial actor, sino también, dentro de una caótica vida personal, un lúcido crítico de su tiempo. Manifestó en muchas de sus obras haber captado mejor la realidad que bastantes de sus contemporáneos, incluso aquellos que por su posición –políticos, empresarios, economistas, etc.- deberían haber sido capaces de vislumbrar sucesos que Chaplin “anticipó”: recuérdese, por ejemplo, su sensacional y profunda parodia de Hitler. 

Pero no es sólo esto lo interesante del metraje que comentamos. Chaplin pasó por casi todas las etapas profesionales posibles hasta llegar a ser un prohombre del mundo del espectáculo. Sus orígenes fueron modestos. Trabajando por cuenta ajena, con sueldos de hambre, fue saliendo adelante. Muchos –quizá la mayoría- siguen pasando hoy por esa misma fase en su incorporación al mundo del trabajo: innumerables horas de brega, a cambio de una remuneración insuficiente.

Insatisfecho de la situación en que se encontraba, buscó nuevas oportunidades: en su caso, también  artísticas. Con buen ojo, optó por lo que era en ese momento un mercado emergente: la cinematografía. Nueva enseñanza: en la medida de lo posible, hay que optar por aquellos sectores con futuro, porque se encuentren en su nacimiento o en su desarrollo. Empeñarse en nichos que ya huelen a podrido no es conveniente en el mundo de los negocios. Como se recuerda en “Con el dinero de los otros”, la última fábrica de látigos para caballos debió acaparar casi todo el mercado, pero aquello era triste, porque su decadencia estaba anunciada, y su fallecimiento próximo.

Decidido, pues, a salir adelante a costa de lo que fuese, Chaplin se adentra en el “universo” del cine. Fueron precisos esfuerzos grandiosos para llamar la atención de sus primeros empleadores. Poco a poco, sin embargo, descubrieron la genialidad de aquel subordinado. Cuando descubrieron que era fuente importante de ingresos, cambiaron las tornas. Pero, era demasiado tarde...

Siguiendo el principio de que un posible ideal para una vida es primero trabajar para otros; luego, para uno mismo; y al final que otros lo hagan para uno; Chaplin decidió convertirse en empresario. A pesar de las seguridades que tenía en una carrera seriamente asentada, “dio el salto” y se transformó en emprendedor. Buena experiencia ésta también: casi siempre es mejor lanzarse a crear la propia empresa tras haber pasado un tiempo razonables –¡años!- laborando por cuenta ajena. De ese modo se conocen las entrañas de los negocios en general y, si es posible, de aquel al que uno va a dedicar en el futuro sus propias energías. 

Ser empresario tampoco fue sencillo para Chaplin. Cada uno sabe hacer algo en la vida (y ni siquiera bien, en demasiadas ocasiones). El fuerte de Chaplin era su arte para atraer a las masas en aquellas geniales comedias, dramas o tragedias, pues ante nada se paraba. 

Cuando la estrella profesional de Chaplin parecía dirigirse hacia el cenit, los envidiosos –que nunca faltan- malmetieron para que (tal vez con una pizca de razón) fuese acusado de connivencia con los socialistas, y de otras maldades políticas y personales (la sucesión de señoras y señoritas que pasaban por su alcoba no fue su mejor publicidad). Luego, aunque rehabilitado ante el mundo entero, y específicamente ante el público norteamericano, nunca acabó de sobreponerse de aquel sufrimiento y pérdida de imagen.

Como emprendedor, tuvo Chaplin –y el metraje lo recoge con acierto- significativas intuiciones. Pero siguiendo el principio de que una empresa es una sucesión de obstáculos en la que lo único claro es que no se sabe en qué consistirá el siguiente, se equivocó nuestro protagonista en no pocas ocasiones. Principalmente, porque no acertó a descubrir que el futuro del cine no sería reproducir el teatro en celuloide, sino que había mucho más. Junto a esto, su empeño por mantenerse dentro del “mudo” (salvo escasísimas excepciones no salió de él) le cerraron puertas. Las visiones de antaño se habían vuelto en su ancianidad, como en ocasiones sucede, cerrazón para ver lo que otros estaban en condiciones de detectar. 

La película que comentamos reproduce con aceptable fidelidad la vida de Chaplin. Entre las ficciones se encuentra la de las charlas con un interlocutor (Anthony Hopkins). Al no ser muchas las interrupciones, cumplen bien su función de apoyo, y también de amortiguación para algunos cambios de época o escenario.

La experiencia ajena es un grado. En este metraje, además de gozar con el recuerdo de Chaplin, los emprendedores –y en general cualquiera, incluso aquellos que comienzan su vida profesional- podrán verse reflejados. Al final de la jornada, como también es usual, su soledad (la de verdad, aun rodeado de gente) fue enorme. 

Javier Fernández Aguado

lunes, 12 de marzo de 2012

LOS VOLUNTARIOS DE LAS ONG's. El ejemplo de Ancuro, Antíloco, Argeno, los piratas y otros.



En una entidad mercantil, la gente plenamente motivada procura darse, es decir, aporta todas las personales capacidades y valores. Pero esto es especialmente relevante en el caso de quienes dedican sus mejores esfuerzos a trabajar en el ámbito de las Organizaciones No Gubernamentales.

Con ellas, y de manera más particular si cabe en aquellas que se dedican a proyectos de desarrollo sostenible (a saber, las que se proponen como meta no dar peces, sino enseñar a pescar: sin que nos inclinemos ni por unas ni por otras, pues cada una tiene su "hueco" en el mercado), deberíamos colaborar cuando sea posible.

Lo que buscan las personas que se acercan a una Entidad No Lucrativa no es sólo ni principalmente un producto, aspiran más bien a ser tratadas con el respeto y la dignidad de cualquiera, aunque ellas en esas circunstancias -y aunque éstas duren todo el arco de su existencia- sean las necesitadas de ayuda. Por lo demás, casi siempre los más beneficiados no son los receptores de los bienes,  sino quienes dedican su tiempo y entrega a aquello: muchas veces se humanizan, se hacen más receptivos a las necesidades del prójimo, y son capaces incluso de incrementar su capacidad de felicidad, porque se han abierto, han sabido darse. Tal como decía Kierkeegard, las puertas de la felicidad se abren hacia afuera y quien intente forzarlas hacia adentro no logrará, sino cerrarlas más fuertemente. 

Aunque se trate de una enseñanza específica para quienes desarrollan su labor profesional en torno a las ONG's, sirve para todos, especialmente para quienes hacen cabeza en una organización o en uno de sus departamentos, hablemos del mundo mercantil, de la administración pública, etc.

Midas, rey de Frigia, tuvo un hijo, Ancuro, quien heredó la corona. Preocupado por su pueblo, atendía las diversas necesidades que iban presentándose. Era uno de aquellos dispuesto a hacer respetar sus derechos, pero estaba sobre todo inclinado a cumplir sus deberes. Tenía perfecta conciencia de que quien gobierna tiene como principal función servir. 

Quienes se dedican a liderar deberían tener bien presente que su función de gobierno es sobre todo un modo de favorecer a los demás, creando las condiciones de posibilidades de una vida honorable. Como recuerda la etimología, el verbo administrar procede del latín, ad-ministrare: para servir. Quien ocupa cargos debería hacerlo no para beneficiarse de las ventajas que se presenten en el reparto del poder o del dinero, sino sobre todo como otro modo de poner a disposición de los demás sus propias capacidades. Sólo quien asume así el mando podrá legítimamente aspirar a ser respetado por aquellos a quienes debe orientar.

Función del dirigente es poner los medios a su alcance para promover las coordenadas que hagan viable la felicidad -a la vez que se cumplen los objetivos precisos, pues la competitividad no perdona- de aquellos que a él se encuentran subordinados. 

De esto era bien consciente Ancuro. Cuando surgieron los problemas no se arredró. En este caso se trataba de un profundo abismo que amenazaba con tragarse nada más ni nada menos que la capital. De un modo o de otro, esto ocurre con reiterada frecuencia: los objetivos alcanzados se ven amenazados, sea por fuerzas externas (la competencia), sea por otras internas (más frecuentes: la ineficacia del personal, la falta de preparación, de motivación, de coordinación, etc.).

Ancuro no podía quedarse tranquilo. Quizá un empleado ignore los problemas de la organización, tal vez un asalariado se limitará a cumplir su función y retirarse después, pero a un ejecutivo, a un empresario, a un mando intermedio, no le está permitido comportarse así. Precisamente porque asume responsabilidades por otros, se le remunera más. Pero a la hora del deber habrá de responder ejemplarmente. 

Acudió pues a un Consultor externo (el oráculo), para recibir indicaciones sobre cuál podía ser el mejor comportamiento para evitar daño a la organización. Éste le respondió que -para el objetivo que pretendía: conjurar ese peligro- estaba obligado a arrojar al abismo lo más precioso que tuviese. 

Ni el oro ni la plata, ni las joyas de toda clase de Ancuro lanzó sirvieron para nada. Allí permanecía abierto el foso amenazador. Tras pensarlo no poco, Ancuro se precipitó en él. En ese mismo instante, el abismo quedó colmado. 

No se le pide al trabajador de una ONG, o al directivo de una organización que dé algo, se le "exige" que se dé entero, con absoluta responsabilidad. A gentes dispuestas a gastarse de esa manera plena se les sigue sin pararse en matices, porque se verifica que se han tomado en serio lo que tienen entre manos. ¡Comprometidos con el propio deber! He ahí la solución que habrían de poner por obra muchos directivos que se pasan el día entre críticas de los empleados y desencantos por los resultados obtenidos. Si ellos mismos no saben cumplir con lo que habrían de realizar, no será de extrañar que otros que se encuentren "fuera" del núcleo duro, en la "periferia" de las decisiones, adopten también medidas de reserva y no estén dispuestos a quemar las naves a lo Hernán Cortes mientras contemplan que sus jefes padecen el síndrome de Onasis, manteniéndose siempre en disposición para construir nuevos yates y huir del peligro mientras dejan a los subordinados en la estacada. 

Semejante fue el ejemplo de Antíloco. Acudió éste en defensa de su progenitor, que era atacado por numerosos enemigos. Aun a sabiendas de las dificultades en las que se metía, y que probablemente se jugaba la vida, se presentó en el lugar de la prueba. Cubrió el cuerpo de su padre con su propio escudo. Pero a él, aquella demostración de gran valor y de amor hacia aquel a quien debía la existencia terrena, le costó la suya. 

No recibió premio en esta vida, pero sí cara a la posteridad, pues sus cenizas fueron situadas junto con las de Aquiles y las de Patroclo (de quienes hablamos en otro lugar como modelos, entre otras cosas, de amistad y sana camaradería). Los tres héroes llevan en el más allá una existencia de premios por sus buenas acciones en el más acá. 

No sólo razones exteriores exigen sacrificios últimos, también la defensa de los propios principios reclaman a veces llegar hasta el final... En este caso será no la solidaridad con personas concretas, sino con el ideal que sobre la humanidad en su conjunto uno puede haberse planteado, lo que exigirá el esfuerzo definitivo. Hijo de Pisídice, era Argeno un chaval cuyos males procedieron de ser sencillamente atractivo. No hacía más que ocuparse en sus cosas, y en concreto aquel día bañarse en el Cefiso. Pero donde no hay nada de lo que avergonzarse, otros son capaces de crear deshonores. Así Agamenón (una vez más, el carácter paradójico del hombre: quien es el rey por excelencia en la antigüedad, comandante en jefe del ejército aqueo en la Ilíada, manifiesta las más deshonestas tendencias: nada habrá que decir de quien las tenga como enfermedad, pero sí de quien no sepa mantenerlas a raya...), que se encontraba de paso por Aulide esperando un viento favorable para hacerse a la mar, se enamoró -contra natura- de aquella criatura. 

Argeno no quiso dejarse poseer de forma innoble y antes que ceder a las retorcidas pretensiones de Agamenón se arrojó a un rió y falleció ahogado. Su lucha por defender aquello en lo que creía será puesta siempre como ejemplo. Sus propios contemporáneos alabaron su conducta y le fue construido un espectacular monumento funerario. 

Dionisio, en fin, fue también indirecta causa de un cambio importante en las costumbres de ciertos emprendedores tiburones. Quiso el dios pasar a Naxos, y contrató los servicios de unos navegantes tirrenos, que resultaron ser piratas. Como esos empresarios que parecen ser negociantes y en realidad son vampiros...

Fingiendo aceptar el trato, dejaron embarcar al incauto. En vez de cumplir lo pactado, se dirigieron hacia Asia, con el propósito de venderle como esclavo. Cuando se dio cuenta, transformó los remos en serpientes, llenó el barco de hiedra e hizo resonar flautas misteriosas. Paralizada la nave en medio de unas parras marinas, los piratas enloquecieron y se lanzaron al mar. Acabaron convertidos en delfines. Arrepentidos de sus maldades, se dedican desde entonces a ayudar a los náufragos.

Durante un tiempo de hambruna, indicó el oráculo que el remedio debía ser el sacrificio de algún noble. Isqueno, ciudadano de Olimpia, hijo de Gigante, se ofreció voluntario. Fue objeto después de público reconocimiento, siendo enterrado en la colina de Crono. Se celebraron en su honor juegos fúnebres.

Cuando el oráculo solicitó también una víctima humana con ocasión de la guerra de los Dioscuros contra el Ática, Márato se sacrificó voluntariamente. Grandes honores le fueron tributados por su generosidad.

Andaba Nausícaa lavando las ropas para toda la familia junto con algunas criadas. Mientras jugaban, despertaron a Ulises que por allí andaba recién llegado de un naufragio. Se acercó éste cubierto con algunas ramas, porque había quedado desnudo en su lucha con el mar por salvar la vida. 

Todas huyeron menos Nausícaa que le dio de comer, le prestó ropas, y luego riñó a las criadas por no auxiliar a un necesitado. Luego, ayudó a Ulises indicándole el camino. Tuvo la debilidad de proponer matrimonio al náufrago, pero éste, casado como estaba en Ítaca, agradeció las atenciones y siguió su camino.

Javier Fernández Aguado

jueves, 1 de marzo de 2012

MARZO 2012


Terminó febrero con una ponencia en Barcelona, en un Foro promovido por Agora HR Projects y Aedipe Cataluña, con la colaboración de AED, APD, Alumni de Esade, CEDE, Món Empresarial y Equipos & Talento.

El 29 del mes recién concluido, ante muchos cientos de profesionales, Eduardo Punset, Marcos Urarte y yo pronunciamos sucesivas conferencias. Ricardo Alfaro, director general de RR.HH. de Asepeyo y Xavier Trías, alcalde de Barcelona, fungieron de  anfitriones. Una notable mesa redonda con directores de RR.HH. de grandes Compañías –Xavier Coll, de Caixbank; Mateo Borrás, de Grifols; PeresRibes, de Catalana Occidente y Xavier Ros, de Seat, además de Ramón Aymerich, Redactor Jefe de la Vanguardia-, completó el acto. Mis reflexiones se centraron en el análisis que se han hecho a lo largo de la historia sobre el concepto de liderazgo.

El mes de marzo contempladiversos viajes fuera de Madrid. Uno, por ejemplo, a Valencia, para el Congreso Nacional de RR.HH. donde el día 6 pronunciaré una conferencia sobre “El Idioma del Liderazgo”. Quien desee asistir, a ésta y al resto de las intervenciones, con ponentes de la talla de José Aguilar, Eugenio de Andrés, Mª Ángeles López de Villata, Enrique Sueiro, Jorge Cagigas, Roberto Luna, etc. puede hacerlo previa inscripción en la web de Interban Network:http://www.managerforum2012.es/eventos_inscrip_vip/valencia.htmlEl programa completo puede verse en: http://www.managerforum2012.es/pdf/rrhh-2012-WEB.pdf

Una vez más, Miguel Ángel Robles e Isabel Sancho, junto a su equipo, convocarán a cientos de profesionales del sector, en paralelo a los Congresos Nacionales de Marketing y de Finanzas.
Al día siguiente volaré a las Islas Canarias, para trabajar durante dos días con el equipo directivo de la Universidad de las Palmas. Entre otros instrumentos, emplearemos el diagnóstico Gestión de lo Imperfecto, que tan buenos resultados viene dando desde que lo diseñé en 2001 para trabajar con la Alta Dirección de una de las mayores entidades financieras de España. Más de ciento cincuenta organizaciones en veinte países lo han utilizado con éxito hasta el momento.

El resto del mes transcurrirá entre reunionescon Comités de Dirección, sesiones de coaching y trabajado investigador. Es también probable que en las últimas semanas de marzo tenga lugar alguna presentación de los libros que acaban de aparecer, porque este mes es abundante también en esas alegrías.

En concreto, acaba de ser publicado: “La sociedad que no amaba a las mujeres” (LID), que he escrito junto a Lourdes Molinero. En esta obra recorremos lo que en la historia y el pensamiento se ha dicho sobre la mujer en el ámbito del gobierno de las organizaciones. Además, hemos espigado 60 ejemplos de féminas que a lo largo de los milenios han proporcionado ejemplos de liderazgo.

También en marzo estará disponible en las librerías la 6ª edición de “1010 Consejos para Emprendedores”. Sumadas a las 7 ediciones que tuvo el antecedente de esta obra en una editorial anterior, se trata en realidad de la 13ª edición, meta alcanzada rara vez por libros de gestión de cierto calado.

Se encuentra, en fin, en la imprenta, la 2ª edición de “Roma. Escuela de Directivos”, cuya primera edición apareció en noviembre de 2011.

Un mes, en fin, intenso también en estudio, pues preparo una nuevainvestigaciónex novo, dela que próximamente hablaré, y también nuevas ediciones para libros agotados hace tiempo como, por ejemplo, “Liderar. 1000 Consejos para un directivo”.

Javier Fernández Aguado