domingo, 29 de abril de 2012

MAYO 2012


El mes de mayo es particularmente viajero.  El día 9 me encontraré en el Palacio de Congresos de Barcelona para hablar sobre “El idioma del liderazgo”, una de las metáforas que he diseñado para el desarrollo de esa capacidad directiva. Será a última hora de la mañana dentro del Congreso Nacional de RR.HH. promovido por Interban Network. La asistencia es libre, pero hay que inscribirse previamente en:  http://www.managerforum2012.es/formularios/congresos/barcelona/rrhh/form.html

El 10 estaré en Guadalajara, en un congreso promovido por CEO-Cepyme, en el que impartiré la conferencia de clausura. También es un foro abierto, pero es precisa la inscripción: http://www.ceoeguadalajara.es/docs/ProgramaRRHH2012.pdf
Al día siguiente, ya en Pamplona, me reuniré con el comité de dirección de una empresa tecnológica.
El 16 dictaré, en las Palmas, la jornada de continuidad sobre Coaching ejecutivo, para egresados del Programa de Alta Dirección-PADE, del Instituto Internacional Bravo Murillo, en el que suelo impartir la sesión de paso del Ecuador desde hace años.
El 21 será Santander el destino, en una conferencia promovida por CEMIDE.  Pasando por Madrid, viajaré de nuevo a Cataluña para trabajar con la alta dirección de una empresa en Gerona.

Tras una nueva y breve estancia en la capital, volaré hacia Panamá para impartir una conferencia en el principal acto promovido anualmente por la comisión de APEDE por la libertad económica. Es uno de los más relevantes foros económicos y empresariales de ese estupendo país. El anterior invitado fue Mario Vargas Llosa. En ese lugar hablaré sobre la posibilidad de compatibilizar libertad e igualdad, atendiendo a los textos de los fundadores de los modelos socioeconómicos que heredamos en el siglo XXI desde sus orígenes en el XIX.
No faltarán en el mes sesiones de coaching, comités de dirección y muchas horas de estudio para concluir, entre otros textos comprometidos, el libro El idioma del liderazgo, que pronto estará en librerías. 


Javier Fernández Aguado

lunes, 23 de abril de 2012

DE REPENTE UN EXTRAÑO


Título: De repente un extraño

Director: John Schlesinger
Intérpretes: Melanie Griffith, Matthew Modine y Michael Keaton.
Año: 1990
Temas: Alquiler. Comunicación. Estafas. Legislación. Negociación bancaria. Prudencia en los proyectos. Selección de personal.
           
Drake (Matthew Modine) y Patty (Melanie Griggith) forman una joven pareja. Deciden  comenzar la aventura de su vida en común en una casa victoriana de San Francisco. Para hacer frente a la enorme hipoteca, se ven obligados a trabajar desaforadamente y a alquilar los dos apartamentos del primer piso: uno, a un encantador matrimonio; el otro, a Carter Hayes (Michael Keaton), hombre elegante y de exquisitos modales.

Lo que parecía un sueño pronto se convierte en pesadilla, porque Hayes en realidad es un psicópata que se dedica a engañar a todo el que se deja (principalmente mujeres) para vivir como un marqués, por supuesto sin trabajar. Entre sus técnicas se cuenta la de introducirse en algún piso y no abonar el alquiler. En algunos casos se queda allí hasta que le echan. En otros, intenta exasperar a los propietarios para –aprovechándose de las leyes- conseguir sabrosas indemnizaciones. No siempre le sale bien la jugada, pero él repite y repite.

En medio de escenas que son propias de un metraje de terror, son muchas las enseñanzas para el  mundo de los negocios. Entre otras:

1.- El principio de zapatero a tus zapatos, debería ser repetido una y otra vez. Intentar introducirse en un sector nuevo –en este caso el de alquiler de apartamentos- sin estudio previo, puede tener consecuencias desastrosas.

2.- Alquilar pisos es una actividad lucrativa cuando se organiza bien, pero, como todo negocio, oculta muchísimas dificultades. No todo es poner a disposición unos cuantos metros cuadrados y pasar a cobrar el alquiler. Los caseros tienen responsabilidades a las que hacer frente, y no pueden desentenderse de ellas.

3.- Las leyes no siempre defiende a quien tiene la razón. Por eso, hay que informarse bien, y también contar con un buen abogado. Se ha dicho que la diferencia entre un vampiro y un abogado es que los primeros sólo te chupan la sangre de noche. Sea como fuere, hay que poner los medios para no ser arrollados por leyes que muchas veces fueron pensadas con buena intención, pero han quedado obsoletas, o sencillamente se realizaron con desconocimiento de la realidad. Además, mantener las leyes de forma estática, es algo frecuente. Eso hace daño al débil.

4.- Los jueces, la policía, etc., la mayor parte de las veces se limitan a cumplir estrictamente lo que indican los reglamentos. No están dispuestos a complicarse la vida y eso se la enreda notablemente a los demás, que tienen que nadar en aguas muchas veces no claras. En el caso que nos ocupa, la impulsividad de Drake le lleva hasta la carcel.

5.- En la vida en general, y en los negocios en particular, suele suceder que donde las dan las toman. De manera fantaseada, en esta película, es Patty la que decide tomar revancha de los males recibidos. Así, pone en situación embarazosa al ya exinquilino, encargando todo tipo de productos a la habitación del lujoso hotel en el que se aloja.

6.- Las decisiones, también las económicas, hay que tomarlas sin prisa. La urgencia es mala consejera. Al principio hacen las cosas bien, seleccionando bien a los potenciales inquilinos, pero luego se precipitan un poco al ver dinero líquido (que luego nunca llegan a cobrar).

7.- Antes o después se llega a encontrar gente buena en la vida. En este caso, será un oficial de policía el que le eche una mano en su difícil trance. Precisamente el mismo que ellos no cogieron cuando acudió a alquilar aquel apartamento: en parte, por desconfianza; en parte, por mala suerte.

8.- La mentalidad de hombres y mujeres es muy diversa. Al igual que les sucedió a ellos cuando se embarcaron en la difícil tarea de pagar una hipoteca que estaba por encima de sus posibilidades, los nuevos compradores llegan con gran ilusión. El marido está sobre todo atento a la cuestión crematística. La chica, por el contrario, está centrada en los pequeños detalles: qué tipo de cortinas se pondrán, cómo harán juego con los sillones, etc.

9.- Los créditos hay que devolverlos. Los bancos adoptan una postura complaciente con quienes tienen dinero. Se vuelven duros con quienes parece que han dejado de tenerlo, independientemente del motivo. En el fondo el bancario es un negocio como cualquier otro, pero ¡qué éxito tienen los bancos que aplican, junto al rigor, un poco de corazón en el trato con sus clientes!

Javier Fernández Aguado


martes, 17 de abril de 2012

LA MERCANTILIZACION DE LA SOCIEDAD. El ejemplo de Midas.

            Era Midas rey de Frigia. Muchos son los sucesos de su vida que han llegado hasta nosotros. Para lo que nos interesa nos centraremos en dos.

            Se cuenta que iba nuestro personaje de camino cuando encontró a Sileno. Y merece la pena detenerse por un momento en éste. Además de ser un término genérico aplicado a cualquier sátiro entrado ya en años, era también el nombre de uno de los hijos de Pan (Hermes) y de una ninfa. Al parecer poseía una gran sabiduría, pero sólo la transmitía a los humanos cuando era obligado por la fuerza. Se le atribuía la paternidad de Folo, el centauro, que habría sido engendrado de una ninfa de los fresnos. Era particularmente feo Sileno, con nariz chata, mirar de toro, y una espectacular barriga. Se le representaba cabalgando en un asno, al que se sostenía con la poca lucidez que le quedaba en medio de una monumental borrachera.

            Es precisamente en situación de haber libado en exceso como lo encontró Midas. Cuando se le pasó un tanto la melopea y despertó, Midas le rogó que le transmitiera algo de su sabiduría. Ésta fue la respuesta del empedernido borrachín:

            -Eustebes -la ciudad piadosa- y Máquimo -la ciudad guerrera- se encontraban fuera del mundo de los humanos. Los primeros estaban siempre alegres, y al llegar la hora de la muerte la aceptaban entre risas. Los otros eran por naturaleza guerreros y ya desde su nacimiento se encontraban perfectamente armados. Desde ese momento hasta el final de su existencia no hacían otra cosa sino combatir.

            Ambas poblaciones contaban con inmensos recursos de metales preciosos y nadaban en la abundancia.

            Un día -prosiguió Sileno- decidieron visitar la tierra de los griegos. Navegaron a través de los Océanos y arribaron al país de los Hiperbóreos (eran éstos gentes aparentemente felices, residentes de una región de clima templado, un verdadero territorio para la utopía: dos cosechas anuales, vida sana y al aire libre, extrema longevidad que concluía con contento en una muerte dichosa...), y al contemplarlos y compararse con ellos, pensaron que aquellos personajes vivían en triste condición. Tanto que decidieron no seguir investigando y regresaron directamente a su punto de procedencia, de donde nunca deberían haber salido, pues sólo merece la pena aprender de aquellos modelos que han alcanzado un equilibrio armónico que mejore las condiciones en las que uno personalmente se encuentra.

            Crítica feroz ésta sin duda a la parcial felicidad que los humanos logran y con la que sin embargo pronto se contentan.

            Ovidio, en la Metamorfosis, recoge otra versión de este mismo encuentro entre Midas y Sileno, coincidente sólo en la situación lamentable en la que es hallado el segundo.

            Como siempre de juerga, quedó al fin agotado y dormido Sileno lejos del séquito de Dionisio. En medio de la resaca aún no superada, fue encadenado por los súbditos de Midas y conducido a la presencia del rey. Éste, como gobernante avezado, y consciente de que sacaría ventaja de aquella situación, ordenó que fuese inmediatamente liberado, estableciendo así las primeras coordenadas para una posible negociación que condujese a una Alianza Estratégica. Se dispusieron los dos a salir en busca del cortejo de Dionisio, porque no parecía que Sileno estuviese en condiciones todavía de encontrarlo por su cuenta y riesgo.

            -Gracias, Majestad, dijo enseguida Sileno. A este gesto generoso (y es lo que esperaba Midas), sólo puedo responder atendiendo a aquello que me pidáis.

            Carcomido por la avaricia, no lo pensó mucho el monarca:

            -Desearía -respondió- que aquello que tocase se transforme de forma inmediata en oro.

            Así le fue concedido.

            No cabía en sí de contento. Pronto sería la cabeza coronada más rica de la tierra. Y enseguida la más poderosa, porque -en su ingenuidad- pensaba que con oro cualquier cosa es comprable.

            No se marchitó su alegría hasta que llegó la hora del almuerzo. Al intentar comer algo, y según habían sido sus deseos, aquello se convertía en el noble metal, y se hacía así inservible para su fin natural.

            Comenzando a sentir los pinchazos del hambre, fue en busca de Dionisio:

            -Ayúdame, oh dios, y retirad de mí este don que pensé beneficioso  y he descubierto profundamente pernicioso.

            De nuevo fue escuchada su petición.

            -Vete a lavar cara y manos en la fuente del Pactolo.

            Así lo hizo de inmediato el escarmentado ambicioso, y quedó libre de aquel don que había considerado tan beneficioso hasta que lo había descubierto mortal.

            Quizá uno de los peores males que agita la sociedad occidental es el reducir todo a un precio (demasiados lo han intentado).

            Semejante pretensión se manifiesta en modos, dichos y comportamientos. Ya no se pregunta:

            -¿Qué ese esto?

            Es más extraño que se afirme:

            -¡Qué gran belleza!

            La cuestión es habitual y lamentablemente:

            -¿Cuánto te ha costado?

            Mercantilizarlo todo tiene un gran "coste", el de perderse el sabor de lo gratuito, de lo que no es comprable.

            Desde un punto de vista empresarial, adquirirá el empresario -o el ejecutivo- la presencia física de empleados, incluso la sonrisa, si así lo prescribe la cultura de la Compañía. Pero la lealtad se merece, los afanes por gastarse, por más de lo que es razonablemente solicitable, no se comercializan: son recibidos sin ningún coste cuando el interesado ha sabido previamente entregarse.

            Reducir las sociedad, y las relaciones interpersonales en general, a un permanente do ut des, hace que se pierda lo mejor de la vida. La mayor parte de los mejores intercambios -la sonrisa de un niño, el beso de la amada, el ánimo de un amigo...- no tienen contraprestación económica. Es más, se deteriorarían gravemente si se pretendiese marcársela.

            Quien se empeña en una labor de cuantificación universal, nubla su visión para lo mejor de la existencia. ¿Qué cuesta una flor en sazón en una tarde de primavera en un jardín? ¿Qué ha de pagarse por un tramonto en Roma? ¿Cuál es la contraprestación por una conversación interminable con un amigo que abre horizontes inesperados para el propio quehacer?

            Se paga al psiquiatra, se abona a una prostituta..., pero ni esa atención es desinteresada, ni los gestos que se realicen con una meretriz son amor. Porque la atención entonces prestada no se refiere propiamente a la persona sino al dinero que abona por aquellos comportamientos. Todo se queda en mero pseudo, en una representación de algo que no se siente, y que se omitiría si faltase un abono predeterminado.

            Cuando uno de los principales intereses de un ejecutivo es saber lo que gana su interlocutor; cuando la atención prestada lo es en función de una remuneración -como hacen algunos bancos, que han establecido filtros en sus ordenadores para dar prioridad a las cuentas corrientes más orondas, con desprecio evidente al resto de los clientes- algo grave está pasando. Estamos sustituyendo la contemplación de la Belleza, la búsqueda de la Verdad y el disfrute del Bien, por una cuantificación reptante, que instrumentaliza a las personas. Esa "objetivación" crematística del interlocutor es uno de los peores procesos reductivos de una civilización.

            Es preciso valorar lo que se hace, y tomar decisiones en una u otra dirección, porque sólo quienes nada tienen que hacer cuentan con tiempo suficiente para todo. Pero esa obsesión por controlar el minuto tiene sus límites, entre otras cosas, porque hay que descansar. Pero, sobre todo, porque desconocemos el número de minutos que nos ha sido concedido vivir. Por lo demás, de un buen cuadro, de una escultura, de una novela..., ¿quién se atreverá a decir cuál es su precio? Independientemente de lo que por ellos se pague, su valor dependerá de muchos factores. Entre otros, la capacidad que hayan tenido de "arrastrar" a los demás hacia arriba, hacia esas esferas de la contemplación a las que los griegos aspiraban por considerarlas mejores.

            Como el rey Midas, ojalá los obsesionados por ese proceso reductivo y morboso, se den pronto cuenta de su patología -primer medio imprescindible para librarse de ella- y pongan luego los medios para volver a mirar a su entorno con mirada limpia, ojos claros, y mente serena. Porque una de las consecuencias que tiene el mal de Midas es que es fácil perder el norte y adquirir más y más bienes (aquí habría que calificarlos como "males"), que obstaculizan el volver a descubrir personas y no sueldos; arte y no millones de euros en un cuadro.

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Una anécdota

            Ticio todo lo sopesaba; para él, todo tenía un precio. Le gustaba recordar aquel cínico comentario:

            -En esta vida no todo es el dinero, comentaba uno.

            -Es verdad, respondía el otro; también hay cheques, oro, letras de cambio...

            Su gran interés al conocer a una persona, era primordialmente cuánto valía la casa del interlocutor, qué coche tenía, cuánto ganaba... Lo demás le traía sin cuidado. Concedía un trato absolutamente desigual según la clase social de la que procediese el interlocutor, llegando a ensalzar comportamientos impropios de gente adinerada, y despreciando acciones sublimes de alguien con escasos recursos.

            Su vida parecía placentera, hasta que un día se acumularon desgracias: la más importante el fallecimiento de varios parientes próximos.

            Aquello le desconcertó profundamente. Más, cuando verificó que gentes que de él nada esperaban, a los que previamente había tratado con insultante desapego, fueron quienes más se aprestaron a consolarle. Otros, sin embargo, a quienes había "comprado" con agasajos, se apartaron de él sin interés ninguno.

            Poco a poco fue descubriendo que los criterios con los que había venido moviéndose hasta el momento no eran defendibles universalmente. No todo el mundo aceptaba su modo de calibrar lo interesante y lo que no lo era. Aún hoy sigue perplejo ante aquellos sucesos, y -aun con ramalazos del pasado- cuando entra en contacto con alguien, procura captar más bien el tipo de persona que es y no lo llena o vacía que se encuentre su cartera, o su cuenta corriente, o los fondos de inversión que ha ido creando con el tiempo.


Javier Fernández Aguado

lunes, 2 de abril de 2012

ABRIL 2012


Abril arranca este año con la Semana Santa. Tiempo de estar con la familia y de calentar motores para un mes intento, con numerosas reuniones con directivos de varios sectores: banca, farmacéutico, turístico, etc. Además, habrá tiempo para diversos Comités de Dirección y por supuesto bastantes horas dedicadas a la continuidad con los procesos de coaching que en la actualidad estoy dirigiendo.

El 12, Dios mediante, estaré en Galicia para inaugurar un nuevo Programa de Alta Dirección dirigido por Enrique Ulloa en la Escuela de Negocios Novacaixagalicia.
El día 19, en Madrid, impartiré una conferencia dentro de la jornada promovida por Aedipe y Crossknowledge. En el Faculty de Crossknowledge, se incluyen profesores de las principales escuelas de negocios del mundo, desde Insead a Harvard o Wharton. En el caso de España, únicamente hemos sido invitados –por el momento- mi apreciado amigo Mario Alonso Puig y yo mismo. En mi caso, grabé para Crossknowledge casi una veintena de breves seminarios, tanto en inglés como en español, centrados fundamentalmente en las enseñanzas de la Roma Imperial para las organizaciones contemporáneas. 

El título previsto para la conferencia de ese día 19 con aforo abierto es: “La formación directiva. Una rápida visión desde la Roma clásica a la actualidad”.

En abril es probable que se presente también el libro La sociedad que no amaba a las mujeres, sobre las aportaciones del liderazgo femenino en la historia, obra que he escrito junto a Lourdes Molinero. En cuanto conozca la fecha, que depende de diversos factores,  lo comunicaré, pues será el otroforo abierto en el que participaré durante este mes y por tanto otra buena ocasión de saludar y charlar con amigos y conocidos que lo deseen.

Javier Fernández Aguado