lunes, 23 de abril de 2012

DE REPENTE UN EXTRAÑO


Título: De repente un extraño

Director: John Schlesinger
Intérpretes: Melanie Griffith, Matthew Modine y Michael Keaton.
Año: 1990
Temas: Alquiler. Comunicación. Estafas. Legislación. Negociación bancaria. Prudencia en los proyectos. Selección de personal.
           
Drake (Matthew Modine) y Patty (Melanie Griggith) forman una joven pareja. Deciden  comenzar la aventura de su vida en común en una casa victoriana de San Francisco. Para hacer frente a la enorme hipoteca, se ven obligados a trabajar desaforadamente y a alquilar los dos apartamentos del primer piso: uno, a un encantador matrimonio; el otro, a Carter Hayes (Michael Keaton), hombre elegante y de exquisitos modales.

Lo que parecía un sueño pronto se convierte en pesadilla, porque Hayes en realidad es un psicópata que se dedica a engañar a todo el que se deja (principalmente mujeres) para vivir como un marqués, por supuesto sin trabajar. Entre sus técnicas se cuenta la de introducirse en algún piso y no abonar el alquiler. En algunos casos se queda allí hasta que le echan. En otros, intenta exasperar a los propietarios para –aprovechándose de las leyes- conseguir sabrosas indemnizaciones. No siempre le sale bien la jugada, pero él repite y repite.

En medio de escenas que son propias de un metraje de terror, son muchas las enseñanzas para el  mundo de los negocios. Entre otras:

1.- El principio de zapatero a tus zapatos, debería ser repetido una y otra vez. Intentar introducirse en un sector nuevo –en este caso el de alquiler de apartamentos- sin estudio previo, puede tener consecuencias desastrosas.

2.- Alquilar pisos es una actividad lucrativa cuando se organiza bien, pero, como todo negocio, oculta muchísimas dificultades. No todo es poner a disposición unos cuantos metros cuadrados y pasar a cobrar el alquiler. Los caseros tienen responsabilidades a las que hacer frente, y no pueden desentenderse de ellas.

3.- Las leyes no siempre defiende a quien tiene la razón. Por eso, hay que informarse bien, y también contar con un buen abogado. Se ha dicho que la diferencia entre un vampiro y un abogado es que los primeros sólo te chupan la sangre de noche. Sea como fuere, hay que poner los medios para no ser arrollados por leyes que muchas veces fueron pensadas con buena intención, pero han quedado obsoletas, o sencillamente se realizaron con desconocimiento de la realidad. Además, mantener las leyes de forma estática, es algo frecuente. Eso hace daño al débil.

4.- Los jueces, la policía, etc., la mayor parte de las veces se limitan a cumplir estrictamente lo que indican los reglamentos. No están dispuestos a complicarse la vida y eso se la enreda notablemente a los demás, que tienen que nadar en aguas muchas veces no claras. En el caso que nos ocupa, la impulsividad de Drake le lleva hasta la carcel.

5.- En la vida en general, y en los negocios en particular, suele suceder que donde las dan las toman. De manera fantaseada, en esta película, es Patty la que decide tomar revancha de los males recibidos. Así, pone en situación embarazosa al ya exinquilino, encargando todo tipo de productos a la habitación del lujoso hotel en el que se aloja.

6.- Las decisiones, también las económicas, hay que tomarlas sin prisa. La urgencia es mala consejera. Al principio hacen las cosas bien, seleccionando bien a los potenciales inquilinos, pero luego se precipitan un poco al ver dinero líquido (que luego nunca llegan a cobrar).

7.- Antes o después se llega a encontrar gente buena en la vida. En este caso, será un oficial de policía el que le eche una mano en su difícil trance. Precisamente el mismo que ellos no cogieron cuando acudió a alquilar aquel apartamento: en parte, por desconfianza; en parte, por mala suerte.

8.- La mentalidad de hombres y mujeres es muy diversa. Al igual que les sucedió a ellos cuando se embarcaron en la difícil tarea de pagar una hipoteca que estaba por encima de sus posibilidades, los nuevos compradores llegan con gran ilusión. El marido está sobre todo atento a la cuestión crematística. La chica, por el contrario, está centrada en los pequeños detalles: qué tipo de cortinas se pondrán, cómo harán juego con los sillones, etc.

9.- Los créditos hay que devolverlos. Los bancos adoptan una postura complaciente con quienes tienen dinero. Se vuelven duros con quienes parece que han dejado de tenerlo, independientemente del motivo. En el fondo el bancario es un negocio como cualquier otro, pero ¡qué éxito tienen los bancos que aplican, junto al rigor, un poco de corazón en el trato con sus clientes!

Javier Fernández Aguado


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