domingo, 15 de julio de 2012

EL DILEMA

Título: El dilema
Director: Michael Mann
Intérpretes: Russell Crowe, Al Pacino, Christopher Plummer.
Año: 1999
Temas: Audacia. Desempleo. Ética en los negocios. Intereses creados. Periodismo de investigación.

Lowell Bergman (Al Pacino) es un periodista audaz, dispuesto a descubrir la verdad cueste lo que cueste. Sorprende desde el inicio que se considere que ese afán de búsqueda de puntos firmes de referencia se encuentra fundamentalmente en su pasado anarquista, como si la gente que no lo es, estuviera handicapada mentalmente.

Prescindiendo de ese pequeño, pero reincidente desliz, es lo que realmente sucede con la industria del tabaco lo que se intenta narrar.

Todo se destapa cuando Jeffry Wigand (Russell Crowe) es despedido de su empresa, la poderosa B&W. Su entorno comienza pronto a derrumbarse, entre otros motivos porque está acostumbrado a vivir al día. A pesar de ser hombre maduro, mucho está por pagar: la casa, el coche... Y no olvida algo muy importante: el seguro médico, en una sociedad como la americana, en que millones de ciudadanos carecen de él y por tanto se las ven y se las desean cuando caen enfermos.

La periodista Marie Brenner publica en la revista Vanity Fair un artículo titulado "The Man Who Knew Too Much" (El hombre que sabía demasiado). En este reportaje se explica la historia de Wigand, el científico del departamento de investigación de la compañía tabaquera Brown & Williamson. El motivo: sabe mucho sobre los efectos que la nicotina tiene sobre las personas, dato que la industria esconde para que no bajen las ventas.

Impulsado por Bergman, productor del programa 60 minutos, de la CBS, el doctor Wigand decide contar al mundo la verdad sobre la adicción del tabaco: la denominada química del amoniaco, que incrementa el poder de la nicotina. Fumar pasa –defiende el científico arrepentido- a ser en realidad tomarse una ración de nicotina. Es, pues, una droga, y los presidentes de las grandes compañías (los siete enanitos) mintieron públicamente y bajo juramento cuando afirmaron lo contrario.

El conflicto de interses está servido. De una parte, la omnipoderosa B&W amenaza de todos los modos posibles al científico despedido. De otra, éste siente la obligación moral de dar a conocer con datos el mal que produce la empresa para la que ha trabajado. Lowell actúa de conciencia, incitándole a defender los intereses del pueblo americano, aunque eso pueda suponer algo muy duro para el científico. Llega a calificarlo –y con razón- de héroe, porque es preciso serlo en ésa y en otras muchas ocasiones para ser leal a principios y no seguir los intereses del dinero...

Para incrementar el drama –cosa que se propone la película, como se explica al final de la proyección- se introducen algunos elementos “sentimentales”: por ejemplo, el asma de una de las hijas de Wigand.

Al final, con un final feliz tal vez un poco forzado, y con la ayuda de un periodista amigo, logrará Lowell que la verdad resplandezca.

Múltiples son las enseñanzas para el mundo de la empresa:
            1.- Los intereses crematísticos están muchas veces dispuestos a pasar por encima de quien se interponga en su camino. En el caso de la película –que refleja en buena parte  sucesos reales- se llega incluso a las amenazas de muerte.
            2.- Mientras una persona está en una organización, ésta le defiende. En el momento en el que la abandona (o la organización le “abandona”) el interesado con o sin fundamento real tiende a convertirse en una potencial amenaza para los intereses de la entidad. Por eso, hay que reducirle al silencio. En este caso, mediante unas clausulas de confidencialidad que son denunciadas posteriormente como abusivas.
            3.- La búsqueda de la verdad por parte de los periodistas parece idealizada en el caso de Lowell. Los otros periodistas o productores que intervienen se dejan guiar por criterios menos altruistas: no perder el puesto de trabajo, mantener el sueldo, no ensuciar la fama que han ido labrándose. Para Lowell, sin embargo, no funciona el mal intencionado refrán que según los detractores de los medios de comunicación, se da en éstos: “no dejes nunca que la verdad te estropee un buen titular”.
            4.- La capacidad de los abogados de sembrar las ansias de pelea, responde a sus intereses(obviamente económicos). En Derecho, casi todo es posible. Pueden llegar a darse situaciones rocambolescas, como que por declarar sobre algo que daña a la sanidad pública, una persona se arriesgue a ser llevada a prisión.
            5.- El valor de la palabra dada. Lowell desea que el programa realizado se lleve a cabo caiga quien caiga, porque desea ser fiel. Sabe que la lealtad que mantiene con las personas con las que entra en contacto, es lo que le permite lograr nuevas colaboraciones. Si esa relación se pierde, todo su sistema caería por tierra. Está bien apuntado, aunque el metraje no aspire a tanto, que la mentira no puede ser el fundamento de una relación estable y duradera. Decir lo contrario de lo que se piensa, rompe los cimientos mismos de la sociedad.
            6.- Sorprende la poca resistencia de la mujer de Wigand, que lo abandona cuando las cosas comienzan a ponerse difíciles. No responde desde luego al paradigma de “mulier fortis” con el que cualquier persona desearía contar siempre, y especialmente en los momentos de especiales problemas.
            7.- Antes se coge a un mentiroso que aun cojo. Y así sucede también en esta ocasión, porque Wigand tenía también algún muerto en el armario, que los tabaqueros desentierran, para echárselo a la cara y así desprestigiarle.
           
El metraje, instructivo, y con una actuación destacable de Al Pacino, adolece de algunos pequeños “problemas”: la excesiva longitud, el intento de convertirse demasiado ostensiblemente en reportaje, algunos saltos en el guión, una cultura radicalmente antitabaco que sin embargo considera matrimonio moderno cualquier tipo de unión (en el caso de Lowell, con una divorciada: a la nueva pareja cada uno aporta un hijo de la anterior unión)... Paralelamente, cabe destacar la música, especialmente la guitarra clásica en los momentos de mayor tensión dramática.

Jeffrey, en fin, fue uno de los testigos principales en los juicios que se celebraron en Mississippi y en otros 49 estados norteamericanos contra la industria del tabaco, y en las que las indemnizaciones ascendieron a billones de dólares.

           
           

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