lunes, 20 de agosto de 2012

UN DOMINGO CUALQUIERA

Título: Un domingo cualquiera
Director: Oliver Stone
Actores: Al Pacino, Cameron Diaz, Dennis Quaid, James Wood y Matthew Modine.
Año: 1999
Temas: Coaching. Equipos. Ética en los negocios. Poder y liderazgo. Profesionalidad. Trabajo y familia.

           
La segunda generación (Cameron Díaz) llega a la presidencia de un equipo de fútbol americano. Su actitud es netamente agresiva: quiere ganar dinero y en el fondo lo que menos le importa es el tipo de negocio, y lo que más el enriquecimiento rápido. Le daría lo mismo dirigir ese equipo que vender hamburguesas en las gradas, siempre que fuese rentable.
 Frente a esa actitud mercantilista, en la que los hombres no dejan de ser un mero instrumento de producción, y por tanto su sustitución es sólo cuestión monetaria, se encuentra Al Pacino, el entrenador, que fue fiel al padre y ahora procura serlo a sí mismo. Falto tal vez de algunas técnicas modernas es sin embargo un team builder, sabe que en una empresa –y también un equipo de fútbol lo es- lo importante no es la singularidad sino el conjunto.
            -Somos parte de algo, le dice a un jugador novato –Willy-, que considera que lo importante es la individualidad de su trabajo y desprecia a los compañeros.
            -Gana el equipo, pierden los individuos, vuelve a insistir de una u otra forma Al Pacino, en las reuniones de “motivación” que tienen antes de comenzar o en los períodos de descanso.
            Ser parte de un todo, no sólo del equipo actual, sino también de la historia, de las ilusiones y esperanzas de quienes les precedieron es lo que mueve a un entrenador que está dispuesto a dejarse la piel por sacar adelante el proyecto al que ha dedicado su vida.
Frente a esa visión un tanto utópica de la realidad, se encuentran la propietaria –Cameron Diaz-, y el médico, más interesado en que la gente aguante los momentos decisivos que en el respeto a una ética profesional consistente. Los enfrentamientos serán constantes.
La prensa también ocupa su papel. Se aspira a utilizarla, pero se rechaza cuando no responde a lo que se desearía escuchar. El momento culmen es un incidente violento, que se resuelve con la petición de excusas por parte del agresor, Al Pacino. Oliver Stone, sin embargo, no tiene gran simpatía a esa profesión, y los personajes que cubren los partidos son más bien mediocres, insustanciales, epidérmicos. Tal vez en esto ha cargado excesivamente la mano. Puede ser que algunos sean así, pero muchos reporteros siguen empeñados en transmitir la verdad a los otros. Y para hacerlo, dedican tiempo y esfuerzo. Como en otras de sus películas, Oliver Stone, y también Al Pacino, introducen una descripción de la paradoja que puede llegar a ser una persona. De un lado, costumbres licenciosas -no se privan de nada: alcohol, mujeres...-; por otro, toman muy en cuenta la presencia del “pater” en el equipo, y al sacerdote acuden para que les bendiga y anime. Incluso, en momentos de máxima emoción, Al Pacino se arrodilla en medio campo, y reza. Pero hay más. Se pregunta el entrenador:
            -¿Por qué me habré divorciado?, mientras añora tiempos pasados al contemplar fotografías de su esposa.

Ese desequilibrio emocional trata de ahogarlo en alcohol, pero con poco éxito, porque vuelve una y otra vez a hacerse presente. Tampoco un desahogo biológico con una mujerzuela de lujo satisface sus necesidades afectivas. El amor comprado, podría añadirse, ni es amor ni es verdadero:
            -¿Puedo pagarte con un cheque?, pregunta a la fulana después de resolver.
La conversión de los malos –los mercantilistas-, se produce mediante la redención del dolor, ante la proximidad de una pérdida irreparable, que acaba convirtiéndose en triunfo. Tanto la egoísta presidente como el narcisista jugador, que sólo se contemplaba a sí mismo, van reconociendo su necesidad de pensar en los demás, de contar con los otros cuando se desea llevar adelante un proyecto serio.
La descripción de la necesidad de promover confianza entre los demás para que respondan, puede recibir el calificativo de espectáculo único. Al Pacino, al explicar esa exigencia de todo trabajo en equipo, lleva a cabo una de sus mejores interpretaciones. 
           
 Muchas son las enseñanzas que pueden obtenerse de esta película. Entre otras:
            1.- El dinero no lo es todo en los negocios.
            2.- La existencia de un proyecto conjunto es un elemento muchas veces más motivador que lo meramente crematístico.
            3.- El paso de los años hace ir diferenciando lo esencial de lo accidental en la vida de los negocios, y en la existencia en general.
            4.- Es precios que empresarios y directivos tengan equilibrio emocional para desarrollar su trabajo con seriedad y profundidad.

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