lunes, 17 de septiembre de 2012

ENEMIGO A LAS PUERTAS


Título: Enemigo a las puertas

Directores: Jean-Jacques Annaud

Intérpretes: Jude Law, Ed Harris, Joseph Fiennes y Rachel Weist.

Año: 2001

Temas: Dirección por Amenazas. Marketing. Poder y liderazgo. Violencia.

 

            Vassili Zaitsev (Jude Law, de El Talento de Mr. Ripley y Media noche en el jardín del bien y del mal) es un soldado ruso que llega como refuerzo a la ciudad de Stalingrado, donde los alemanes han plantado cerco, y esperan entrar a sangre y fuego.

            Los rusos han hecho de esa ciudad, también por el nombre, el símbolo de lo que no caerá, y están dispuestos a resistir a cualquier precio. El drama está servido, y las docenas de miles de muertos que allí se produjeron es la prueba clara del empecinamiento con el que se enfrentaron entre sí dos ejércitos igualmente decididos.

            Al poco de llegar, Vassili Zaitsev es lanzado a una carga desesperada contra posiciones alemanas. Tanto la llegada a Stalingrado como esta escena son de antología. Era imposible que         lograran su propósito, pero a los dirigentes comunistas les traía sin cuidado que hubiera que realizar sacrificios humanos por costosos que éstos fueran. Estaba más que nada en juego su propia credibilidad ante Stalin, plenamente dispuesto a no transigir con quienes no contribuyesen a costa de lo que fuese con el mantenimiento de la ciudad en sus manos.

            Joseph Flennes, un comunista convencido hasta la medula (al menos así lo parece), decide convertir a Vassili en el héroe del momento, para elevar la moral de la tropa. La escena en que propone a la autoridad comunista que no se trata de castigar, sino de estimular merece ser puesta en cualquier Escuela de Negocios, para que la repasen todos esos directivos-patanes que sólo saben motivar a base de amenazas...

            Aunque tras el sensacional comienzo, va perdiéndose la grandiosidad de las imágenes al centrarse en la historia cruzada de Vassili con el tirador alemán Konig (Ed Harris), son muchas las enseñanzas que pueden aplicarse al mundo de los negocios:

            1.- La existencia de mitos es inevitable. Muchas veces es conveniente que los haya en las organizaciones. No debería cargarse la mano, pero es bueno que se planteen puntos de referencia algo ocultos y admirables que sirvan de motivación para los demás. En este caso, el mito es en parte real, en parte creado, exagerando sus logros.

            2.- Existe un liderazgo verdadero y uno falso. En el metraje queda claro que Stalin sólo es capaz de gobernar mediante el terror. Al igual que su opositor, siempre está bien protegido. ¡Qué mueran otros!, parece ser su lema. Se cuenta que en el caso de Hitler, la única vez en que vio heridos de guerra, bajó la persiana de su lujoso tren, para no tener que contemplar aquella miseria humana que él había provocado.

            3.- El amor dentro de las organizaciones lleva a cometer injusticias. En este caso, cuando el propagandista se enamora de la misma chica (Rachel Weist, La Momia) que Vassili, está dispuesto a que éste muera con tal de quedarse con ella.

            4.- El pasado de muchos mitos es rigurosamente falso. Vassili no fue un gran héroe de la estepa desde la infancia. En realidad, cuando debía haber cazado su primer lobo tuvo miedo y su padre hubo de sacarle del apuro. Eso sí, el animal puesto para atraer a la alimaña pagó con su vida  la flaqueza del luego héroe.

            5.- La mayor parte de la gente no valora el dolor ajeno. En ese caso, Ed Harris no está interesado en lo que ocurre a su alrededor. Desea una buena vida y realizar su trabajo profesionalmente: lo que debería hacer para mejorar la situación de los demás no ocupa su atención. Es más, le resulta casi molesto.

            6.- En las victorias, todos quieren estar presentes. Así, Jospeh desea aparecer en las fotos cuando Vassili está en su apogeo. Luego, prefiere quitarse de en medio.

            7.- La esperanza es lo que más mueve. Como ya se ha señalado líneas arriba, es ése el argumento que propone el propagandista para elevar la moral de la tropa. Castigar o amenazar con llevarse a la familia a Siberia obliga a luchar, pero sólo mientras uno no pueda encontrar escapatoria. Por el contrario, plantear metas atractivas hace que la gente se sienta dispuesta a entregarse por un ideal mucho más allá de lo que sería estrictamente preciso en justicia.

            8.- Hay héroes que pasarán como desconocidos a la historia. Así, el chico que ayuda a Vassili en el largo duelo que mantiene con el alemán, acaba pagando con su vida la audacia. Muere ahorcado, pero puede entenderse que feliz, por haber defendido sus ideales.

            9.- Las batallas, en las guerras y en las empresas, algunas veces son definitivas y hay que poner toda la carne en el asador. En este caso, Stalingrado fue uno de esos momentos fundamentales de la historia, en los que un grupo de personas supo entregar su vida por el ideal de una patria libre. Lástima que esa libertad fue durante años pisoteada por un sistema –el marxista- que tantas promesas había formulado, y tantas expectativas había creado.

            En las organizaciones pueden y deben pedirse esfuerzos suplementarios, pero, para no defraudar, los jefes han de implicarse también seriamente en esas circunstancias, sin abandonar a su suerte a los subordinados.

            Unas torpes escenas entre la enfermera y el héroe desmerecen dentro del tono general de la película. Si de eso se prescinde, es éste uno de esos metrajes que compensa tener a mano para sacar nuevas conclusiones en las sucesivas escenas, que permiten diferenciar bien qué es un líder de un aprovechado; un soldado de un mercenario; alguien entregado por su patria de un frío aplicador de órdenes llegadas desde instancias superiores; etc.

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