viernes, 21 de diciembre de 2012

Reflexiones a vuelapluma

Concluye un 2012 en el que las complejidades han sido grandes. En estos meses, muchas veces me ha venido a la cabeza la expresión que atribuyen a Simón Bolívar, poco tiempo antes de su muerte: “¿cómo saldré de este laberinto?”. Palabras que, por lo demás, sirvieron para titular la novela de García-Márquez.
Este año ha sido, para mí, de tanto viaje como estudio. He concluido la lectura de casi ciento cincuenta obras. Dentro de no mucho, por cierto, comenzaré el proyecto de aconsejar, entre los miles de libros que he estudiado hasta el momento, unos pocos cientos para quienes deseen tener en cuenta referencias de alguien que dedica buena parte de su vida a la investigación.
Al escuchar a determinados políticos, que –salvo excepciones- mucho hablan y poco piensan (quizá a esto segundo se debe lo primero), recordaba una cuestión que le planteaban precisamente a Bolívar: “ya tenemos la independencia, ahora díganos que hacemos con ella”.
Algunos, hoy en día, envueltos en nacionalismos decimonónicos, pretenden ocultar sus malas acciones, sean éstas en el ámbito técnico o en el ético. Me gusta resaltar que la primera falta de ética es no contar con suficiente preparación para atender a las responsabilidades técnicas que uno tiene. Desafortunadamente, no les importa romper obras construidas con el esfuerzo de millones de personas durante siglos si enmascarándose tras la ideología, dejan de ser investigados por sus fechorías.
En paralelo, otros pretenden que sean terceros quienes paguen los platos rotos del despilfarro. Actitud infantiloide la de quienes siguen creyendo que el dinero público cae del cielo, y que consideran que algo por ser público tiene más derecho que si es privado (o viceversa).
Ojalá esta Navidad y los Reyes Magos traigan un poco de sentido común. Lo malo, ya lo dijo Unamuno, no es provenir del mono (si es que así fuese), sino dirigirse hacia él (con perdón de los primates, que a veces manifiestan más inteligencia que determinados responsables de instituciones públicas y… privadas).
Navidad es, entre otras cosas, volver a lo esencial, a mirar con ojos de niño, con esperanza de infante, con ilusión de quien va de ida. ¡Muerte a los cínicos, a los resabiados, a quienes piensan que la esperanza es lo último que se perdió! ¡Viva la ilusión, la confianza en que lo mejor está por venir!

1 comentario:

  1. En tus palabras yo entiendo que se encuentra la impronta de muchos políticos actuales, del político que ha nacido para hacer la carrera "política", ya que, son conscientes de no tener no tienen un sitio donde caerse muerto si tuviese que abandonar su "carrera" y no tener vergüenza.
    Espero llegar a ver, al igual que espero que tu lo veas Javier, el momento en que este tipo de politiquillos desaparezca dejando paso a verdaderos líderes que, con su capacidad profesional, personal y moral, puedan inspirar, contagiar a la sociedad su compromiso por hacer las cosas lo mejor que saben y pueden. Pero siempre buscando como meta el beneficio de sus conciudadanos y como reconocimiento, el orgullo de dar todo lo que tienen y saber que que son lo mejor que pueden ser

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