miércoles, 20 de febrero de 2013

ESTO SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ

La renuncia de Benedicto XVI ha generado ríos de tinta. Como suele suceder: de cada cabeza, una sentencia.
Numerosas personas me han preguntado mi opinión. La apunto a vuelapluma.

Parto siempre del principio de que nadie mejor que el interesado para tomar las decisiones más adecuadas. Esto me lleva a valorar positivamente, o sencillamente a no valorar, la práctica totalidad de las noticias que me llegan de quien quiera que sea. Lo mismo me sucedió en este caso.
Cuando un tema llama mi atención, procuro informarme, para equilibrar mejor mi reflexión. Así resolví en ese asunto: he leído múltiples artículos y escuchado a numerosos expertos.

La mayor parte de las intervenciones me han parecido sensatas. Destaco dos por estólidas. La primera, la de la portavoz de un partido político, a quien –sea en este tema como en muchos otros- me permitiría aconsejar que se tomara un año sabático (si no, dos), para que llegue a hablar algún día con un poco de conocimiento de cualquier del tema que sea, incluido la religión.
La segunda de las intervencionesmentecatas a las que hago referencia es un texto firmado por un católico oficial perteneciente a un movimiento de éxito hace algunas décadas que se atreve a calificar al Papa, entre diversas lindezas, de traidor a la tradición. Las reacciones fueron tan rápidas y radicales, que se vio en la necesidad de publicar otro en el que matiza levemente sus peculiaresespeculaciones. He aquí lo que le respondió uno de los lectores: el artículo le había producido “algo más que perplejidad: irritación y escándalo, por lo que se dice del Papa y por la firma que lo rubrica”.

Sólo una profunda ignorancia o, más bien, una soberbia intelectual gobbeliana puede explicar que alguien acuse, entre otros calificativos, de pelagiano a Benedicto XVI. Ojalá en cualquier cuestión, y con más motivo en las que apuntan a la trascendencia, todo el mundo cultivase un poco más la mente antes de escribir o hablar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario