lunes, 17 de junio de 2013

GRANUJAS DE MEDIO PELO


Título: Granujas de medio pelo

Director: Woody Allen

Intérpretes: Woody Allen, Tony Darrow, Hugh Grant, George Grizzard, Jon Lovitz, Elaine May, Michael Rapaport, Elaine Stritch, Tracey Ullman.

Año: 2000

 

 

 

          
La antropología de Woody Allen no es, en términos generales, particularmente optimista. A veces es amarga; en otras, ‘obsexionada’ (sic). En esta ocasión, sin embargo, las aportaciones tanto antropológicas como para el mundo de la empresa son relevantes.

Con objeto de dar un golpe mediante el sistema del butrón, un grupo de cacos monta una tapadera. Ray (Woody Allen) pasa de ser un expresidiario que limpia platos a convertirse en coordinador de la banda. En esa función resulta ser un gran desastre. En vez de aparecer en el destino previsto, llegan a una tienda de ropa. Su mujer, que antes trabajaba como manicura, colabora con él, vendiendo galletas en una tienda-tapadera.

A causa de las inoportunas indiscreciones de una persona buscada para ayudar en la tienda, un agente de policía acaba descubriendo a los tunantes. Su honradez no está a prueba de bombas (mucho menos de una sustanciosa participación en un buen negocio) y no los denuncia. Mientras tanto, las especiales galletas se han convertido en un grandioso éxito comercial.

Toda la película respira humor (junto a ironía y cinismo en bastantes pasajes), pero particularmente la primera media hora. Las actuaciones de todos los intérpretes en los minutos iniciales resultan geniales.

Muchas son las enseñanzas para el mundo de la empresa:

            1.- Todo el mundo cree que la franquicia es un modo ‘fácil’ de ganar dinero. Así, el uniformado, cuando anuncia que no detendrá a los mangantes, afirma que no lo hará, porque está dispuesto a aceptar una alternativa que le hará rico. Clama triunfal que la solución de los problemas es:

            -¡Franquicia!, refiriéndose lógicamente a la tienda de galletas.

            2.- La publicidad es fundamental en todos los negocios. Mucho mejor si es indirecta. Así es el caso: la televisión entrevista a la artífice, que de manera sencilla da a conocer las grandes ventajas de su producto.

            3.- El boca a boca funciona: el inicial éxito de la empresa se debió a que los primeros clientes ponían en auto a los demás sobre los extraordinarios consumibles que allí se vendían.

            4.- El control de los negocios, por bien que vayan, es fundamental. En este caso serán los socios responsables de la contabilidad –‘de plena confianza’- quienes acaben estafando, y hundiendo la empresa.

            5.- Nunca hay que firmar nada a ciegas. Hacerlo conduce al desastre a la esposa de Woody Allen, que avaló con sus propiedades créditos desmedidos.

            6.- El ojo del amo engorda el caballo. Una vez que el negocio está consolidado, piensan los propietarios que ya pueden dedicarse a la buena vida. Es precisamente durante un viaje por Europa cuando se destapa todo el pastel. La situación habría sido reconducida fácilmente, con toda probabilidad, de haber estado al tanto de lo que allí estaba sucediendo.

            7.- En el mundo de las transacciones de obras artísticas hay muchos aprovechados. En este caso es un tratante en apuros económicos –Hugh Grant- quien decide sacar tajada de la ignorancia e ingenuidad –explosiva mezcla- de los nuevos ricos. Capaz es de venderles verdaderas marramachadas a precio de renombrados autores.

            8.- Muchos no se acercan a una persona por la persona misma, sino por los millones que acumula. Luego, a la hora de la verdad, escapan como las ratas saltan del barco que hace agua. Las grandes lealtades en el mundo de los negocios –salvo excepciones nada frecuentes- van diluyéndose cuando las cuentas corrientes decrecen.

            9.- Toda persona, por adinerada que sea, precisa de un entorno afectivo en el que encontrarse a gusto. Así, por ejemplo, cuando el de Woody Allen desaparece por las locuras de su esposa, acaba refugiándose en una pariente de ésta que, aunque casi deficiente, ofrece esa sencillez y comprensión que, al final, todo el mundo necesita.

            10.- Cuando desparecen los abalorios por los que las personas son ‘adoradas’ por aprovechados de circunstancia, es fácil discernir –porque entonces vuelven- quiénes querían realmente. Así, mientras el tratante de arte expulsa de su casa a la empobrecida empresaria al enterarse del desfalco, Woody Allen acude a verla y a sumarse a su destino.

            11.- Muchas cosas –entre las que se cuentan las más importantes- no se compran con dinero. En la película que comentamos se insiste en algunas: la clase, la cultura, el refinamiento, el trato humano...

            Este punto, menos hilarante que la primera parte del metraje, es abordado magistralmente. Recuerda aquello de quod natura non dat, Salamanca non prestat.

            12.- El dinero trae consigo una peculiar parafernalia que exige que muchos realicen grandes gastos como para justificar su presencia en determinado nivel social. Quizá siendo más auténticos –respetando unos mínimos de educación- todo sería más fácil.

            13.- El empeño por salir del propio nivel social es legítimo, pero si se procede con excesiva precipitación, el ridículo será la consecuencia.

 

 

 

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