lunes, 19 de agosto de 2013

EL INFORME PELÍCANO


Título: El Informe Pelicano

Director: Alan J. Pakula.

Intérpretes: Julia Roberts, Denzel Washington, Sam Shepard, Robert Culp, Hume Crony.

Año: 1993

 

            Una estudiante de Derecho, Davy (Julia Roberts) y su profesor, Thomas Callahan (San Shepard), inician una poco creíble investigación en torno al homicidio de dos jueces del Tribunal Supremo. Llegan a la conclusión de que en esos sucesos están implicados miembros del gobierno de Estados Unidos. Los avances en sus pesquisas implicarán el asesinato del profesor y el comienzo de la trama en torno a la joven estudiante y el esclarecimiento de los hechos en medio de los cuales se mezcla, como es habitual en estos casos, el inevitable cuarto poder de la mano del periodista Gray Grantham (Denzel Washinton).

            Las enseñanzas que para empresarios y ejecutivos del tipo que sean se encuentran en esta cinta son numerosas:

1.- La buscada ignorancia de los altos responsables. En este caso, el presidente de Estados Unidos parece no enterarse (podríamos decir, más bien, no querer enterarse) de lo que acaece a su alrededor, de que están cometiéndose acciones ilegales e ilícitas que a él le benefician. Cuántos directivos no saben, o no quieren saber… Y en el caso de la política, para qué hablar.

            2.- La narración no deja del todo claro hasta qué punto su dejar hacer es directamente responsable. En mi opinión, quien teniendo autoridad para actuar permite que quienes a sus órdenes se encuentran comentan barbaridades sin poner remedio, se hace de algún modo coautor de aquello.

            3.- La atracción del poder y del dinero es claramente evidenciada. Valores como el servicio son obviados por quienes ejercen el mando. En la película aparece más bien el propósito de aprovecharse del poder.

            4.- La audacia de los emprendedores es fantaseada. Pero, al igual que en otras cintas de Hollywood, queda claro que el héroe -en este caso heroína- puede triunfar siempre que esté seguro de la bondad de su causa, y la persiga con entusiasmo y constancia. La recuperación final de la justicia es un canto al idealismo, pero también a la conveniencia de apostar por lo mejor.

            5.- Aunque las enseñanzas de está película puedan referirse en un primer momento a actividades políticas, se aplican a todos los ámbitos de la gestión y la dirección. En demasiadas empresas, la cúpula prefiere ignorar lo que sucede, como si fuese verdad que los desastres no existen cuando se hace caso omiso: como esos niños pequeños que al jugar al escondite en vez de buscar lugar protegido, cierran los ojos para no ser encontrados.

            6.- Afrontar la busca de la verdad, y las consecuencias que puede tener encontrarla, es, en el fondo, el canto de esta película. Un pero, sin embargo, que no puede faltar, es que, al igual que en otras ocasiones, parece que los buenos no pueden serlo completamente. La moral personal y la profesional quedan disociadas: tal vez sea eso un elemento importante de falta de realidad del metraje aquí comentado.

            7.- El medioambiente está en buena parte del trasfondo. La defensa -o la eliminación- de una colonia de pelícanos es uno de los aspectos de la trama que a lo largo del metraje va aflorando. En este sentido es políticamente correcto. Sorprende la linealidad (excesiva) con la que se plantea que quien es capaz de eliminar esos animales también actuará de forma semejante con respecto a las personas.

8.- El axioma de que el fin justifica los medios surca toda la narración. Al menos así lo entienden quienes pretenden pasar por encima de lo animal, lo humano y lo divino con tal de lograr los objetivos que se han propuesto.

 

 

 

 

 

 

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