martes, 17 de diciembre de 2013

QUINCE AÑOS RESUMIDOS A BORBOTONES

Hace pocos días, el 7 de diciembre de 2013, recibí un mail de un antiguo alumno. Nada había sabido de él en esa década y media. Tras solicitarle permiso, lo reproduzco literalmente a continuación. De los 3 lustros dedicados hasta el momento a la formación, diez de ellos en una Universidad privada, lo mejor sin duda ha sido lo que he aprendido de mis alumnos. Es una satisfacción verificar que en esa gozosa conversación intelectual que es una clase, también ellos se llevan algo. Nada he cambiado de ese mensaje escrito con el corazón en la mano, como podrá verificar quien lo lea. Es motivo de ilusión, y motor para mi trabajo, constatar que sigue habiendo gente maravillosa.
Buenas tardes profesor,
Desgraciadamente el pasado martes no fue posible finalmente reencontrarnos. Ocurrido esto, tenía dos opciones, dejar pasar el tiempo esperando otra oportunidad, o hacer lo que me dispongo a hacer, escribirle unas palabras para no dejar más tiempo pendiente mi deuda hacia con usted.
Estoy seguro de todas formas que ese cara a cara llegará más temprano que tarde, de una manera más informal o formal, pero hoy quería adelantarle unas humildes palabras de gratitud de un antiguo alumno a su siempre profesor. Acabo por cierto de leer ahora mismo su cuenta de twitter, y creo que llamarle profesor sigue siendo aún más necesario.
Usted profesor, nos regalaba en sus clases lecciones de vida que siempre me han acompañado. Pequeños tesoros que quedaron en mi interior de una forma mucho más profunda de lo que yo mismo podía imaginar en aquellos momentos. Prometo profesor, que estos han sido posteriormente llaves fundamentales para resolver muchas cuestiones vitales a lo largo de mi existencia. Han sido esenciales para poder ser el hombre que hoy soy. 
Le debo muchas cosas. Contarle hoy toda mi vida no toca, yo no soy el protagonista de este escrito, pero, de forma muy breve decirle por ejemplo, que estudié posteriormente ciencias del trabajo por usted y que sus enseñanzas de vida fueron de gran ayuda para gestionar adecuadamente situaciones desagradables que he ido encontrando en distintas empresas y con distintas personas. Decirle que usted me ayudó con su sabiduría a reconducir algo tan importante como la relación con mi padre, volviendo este a ser el superman que era para mí de pequeño, y así, otras tantas y tantas cosas que han marcado mis últimos quince años de vida. 
No quisiera parecer exagerado o increíble simplemente es la verdad. Para algunos de mis compañeros sus frases eran a veces simples bromas o cuentos que usted nos contaba, pero para mí, no se quizá si por una mayor y verdadera capacidad de escuchar, aquellas frases eran puras gotas curativas llenas de sabiduría, que me hacían dejar de estar ciego en ese mismo momento o en algún momento posterior de mi vida. 
Usted profesor deposito en mí "algo" que durante los quince años posteriores fue creciendo y creciendo, "algo" que fue fundamental para que siguiera dando pasos, para aún sin saber exactamente cual era la meta final de ese camino no parar, seguir avanzando y seguir hacerme preguntas a ala vez.
Por todo ello, gracias, muchas, muchas gracias.
Gracias porque a día de hoy creo que ese joven bastante corriente que usted conoció se ha convertido al menos en un principio de hombre. El final del año pasado y este 2013 han sido muy importantes para mi, donde todo ese proceso que yo denomino de mutación personal comenzó su fase final. Decidí lo primero parar mi última aventura no acometida de forma totalmente voluntaria, una oposición, y decidí dejar de ser aquella persona que mi familia, pareja y amigos esperaban que fuera para pasar a ser yo mismo, para empezar a tomar las riendas de mi vida. Dejé de ser una persona que cumplía por inercia, sin una verdadera y propia motivación, para empezar a ser yo. Puse en orden mis relaciones familiares, de pareja, de amistad y empecé a vivir de forma plena. Afortunadamente además, y añado un tono de broma pero muy cierto, todos supimos llevar este proceso de la mejor forma posible y nadie acabó con ninguna patología que hiciera necesario acabar con alguien en el psicólogo o psiquiatra.
En lo relacionado con lo profesional, esa otra pata de la vida tan importante de la que no he hablado aún, pues poco diré, reitero que me niego a aburrir hoy con historias que no son las verdaderas protagonistas. El curriculum es el que es. Algo se intentó hacer y sobretodo aprender durante esos 15 años llenos de preguntas existenciales. A pesar de esa falta de lo que yo denomino, motivación plena, siempre tuve claro que había que trabajar y esforzarse. En cada una de mis experiencias he intentado observar y aprender, sacando conclusiones positivas. Hasta de la última, donde ha sido la única vez que he sido despedido. En el año 2008 sufrí un accidente de moto donde casi pierdo la vida gracias a una buena señora que se saltó un stop, y a mi vuelta tras una recuperación de 6 meses me recibieron con una bonita carta de despido al haberme sustituido ya por alguien más barato. Hasta en esa situación sus enseñanzas fueron una vez más utilizadas y la salida acabo siendo cordial gracias a una gestión adecuada.
Soy plenamente consciente que mi trayectoria  podía  ser mejor, más brillante, pero es la que es dadas las circunstancias que fueron. He preferido en mi vida quizá un ritmo más lento siendo más de pensar que de hacer por hacer como hacían tantos a mi alrededor. Ahora solo puedo y debo centrarme en el presente y en el futuro. Con la formación y experiencia que tengo, con la brújula personal afinada, tengo que lanzarme a los mares del mercado laboral, intentando tener esa valentía que tenían nuestros grandes navegantes. Ilusión, sentido común e incluso una prudencia bien entendida serán también mis acompañantes. La formación continua, las ganas de aprender, de mejorar, el saber escuchar, observar, perseverar, comunicar, humildad, constancia, gestionar la tensión y otras emociones, serán siempre aplicadas en mi día a día. No busco encontrar la organización perfecta ni a personas perfectas porque dudo que existan, yo mismo no soy perfecto. Me gustaría eso si, trabajar para personas y con personas, desarrollarme junto a ellas. Dar y recibir, recibir y dar. Aportar valor a la organización y a las personas. La motivación que a veces me faltó, ahora por fin, está ahí, donde debe de estar, bien entendida y en su justa medida. Tengo ganas de trabajar, no de jubilarme como le ocurre a unos cuantos que conozco de mi edad. El dinero para mí no es un fin, es una herramienta, y antes que preguntar, cuanto voy a ganar, preguntaré, cuanto voy a poder aprender y aportar. Y por encima de todo siempre, mi ética, mis principios, mis valores, mi libertad y mi decencia, que no han estado nunca en venta ni lo estarán. Al igual que usted yo tampoco creo en un mundo perfecto ni creo que yo pueda cambiarlo. Debo ser por supuesto responsable de mi existencia, de mis actos, mejorando todo lo que pueda mi micromundo. Si consigo eso a lo largo de mi existencia creo que habrá merecido la pena vivir. 
En fin, como ve profesor, tengo mucho que agradecer, y por todo ello, una vez más, gracias. Muchas, muchas gracias por sus enseñanzas y su ejemplo. Mi admiración y mi amistad profesor, no una amistad de placer, ni de utilidad, sino una amistad de excelencia, como tan adecuadamente clasifico Aristóteles. Con esto voy a ir terminando porque no seria justo robarle más tiempo, y porque mi mujer me reclama, y ante eso poco hay que hacer, ella manda. Solo añadir, que además de dar tanto las gracias, en estas fechas tengo pensado compensar mis deudas con usted de una forma un poco más práctica, comprando dos de sus libros, uno para mi padre y otro para mi mujer. Como bien dice usted, los libros hay que leerlos y comprarlos.
Este escrito en realidad, podría haber sido resumido en, gracias profesor por su sabiduría, por su humanidad, y por su humildad. 
Espero verlo pronto y transmitirle ese día todo esto de una forma mucho mas rápida, a través de un apretón de manos y de una sincera mirada. 
Un abrazo

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