lunes, 17 de febrero de 2014

SU PROPIA VÍCTIMA


Título: Su propia víctima

Director: Paul Henreid.

Música: Andrew Previn.

Intérpretes: Bette Davis, Karl Malden, Peter Lawford, George Macready, Jean Hagen, Monika Henreid, Bert Remsen, George Chandler y Charles Watts.

Año: 1964

Temas: Ambición. Apariencias. Codicia. Lealtad. Refugio afectivo. Sinceridad. Valores. Violencia.

             Tras enviudar de su rico marido, Margareth De Lorca  (Bette Davis) recibe la visita de su hermana Edith Philips (Bette Davis). Ésta se niega a aceptar la ayuda económica ofreciada por su hermana. En medio de grandes problemas económicas, Edith Philips decide asesinar a su hermana y ocupar su lugar. Para hacerlo más creíbles, escribe una nota de suicidio firmada por ella misma. Al regresar de sus vacaciones por Europa, Tony Collins (Peter Lawford), amante de Margareth, descubre la verdad y prepara un chantaje para explotar a Edith.

            El comienzo es impresionante: una viuda a quien la muerte del marido nada importa, se encuentra rodeada del servicio, que parece no oír ni ver, se limita a una obediencia ciega a quien allí gobierna. Paralelamente, la hermana gemela, desaliñada, sí llora la muerte del hombre, porque en realidad estuvo enamorada de él. De modo torticero le fue arrebatado el marido por su hermana. En concreto, utilizando el truco de que había quedado embarazada. Cuando Edith se entera de esto a través del chófer de su hermana que le lleva a casa, prepara la venganza.

            El crimen queda planteado con inteligencia. Pero, como es obvio, y por mucho que se hayan estudiado las cosas, siempre se dejan huellas. Más, cuando el novio de Edith es un policía dispuesto a cualquier cosa por su chica, también descubrir cómo fue posible que se suicidase.

            Introducida ya en el nuevo mundo de su hermana Margareth, las cosas no son tan sencillas. Las personas estamos hechas en gran medida de costumbres, y entre una y otra hermana hay profundísimas diversidades. Una, el tabaco, de la que Edith es adicta.

            Los empleados de la casa, enseguida se dan cuenta del engaño, pero guardan silencio, porque, de algún modo, sabían de la maldad de su antigua ama. Malicia que poco a poco va saliendo a flote, envolviendo a Edith –que se las prometía muy felices- en un proceso que la acabará condenando a muerte. Cuando intente confesar que su único crimen fue el de matar a su hermana, el policía –su antiguo novio- no la creerá, porque sigue convencido de la bondad de la muchacha pobre y generosa que sacaba a duras penas un bar, y que precisamente por su magnanimidad se veía envuelta en deudas que superaban sus ingresos.

            Múltiples son las enseñanzas de este metraje, calificable de obra de arte, particularmente por las actuaciones de Bette Davis, en el papel de hermana de sí misma:

            1.- La diferencia social va marcando los caracteres. Por eso, es mejor tratar con personas del propio nivel, o aproximado, porque si la distancia cultural, económica, etc., es demasiado grande, los problemas se multiplican.

            2.- La envidia comienza a cuajar cuando uno no quiere descubrir el bien del otro, y se empeña en apoderarse de lo que no es propio.

            3.- Cuando se pierde el rumbo, todo comienza a torcerse. En este caso, tras la primera decisión –gravísima- de asesinar a la hermana, se entra en un mundo de alternativas inmorales que dañan gravemente, principalmente a quien se atrevió a saltarse las coordenadas de una vida honrada.

            4.- Casi todo el mundo –por no decir todo- oculta ‘un muerto’ en su armario. Por este motivo, hay que procurar vivir rectamente, sin desear lo ajeno, ni envidiarlo, ni pensar que la vida de los demás es más sencilla que la propia. Todo el mundo tiene problemas, y cada uno procura resolverlos de la manera más adecuada. Vidas sin obstáculos no existen. Personas sin dificultades, tampoco.

            5.- Cuando una persona pide ayuda, hay que procurar socorrerla lo antes posible. En el caso que nos ocupa, Edith –con sensatez- intenta escapar de esa tentación de desear la muerte de su hermana. Desafortunadamente, su novio –el policía- no puede resolverlo en ese momento. Cuando llegue, será demasiado tarde para afrontar adecuadamente el problema. Tan importante como acudir a socorrer a alguien es hacerlo cuando realmente lo necesita. De nuevo, la relevancia de la diferencia que los griegos establecían entre el cronos (el tiempo cronológico) y el kayros (el oportuno).

            6.- Hay gente, en este caso Margareth, que considera que todo puede resolverse con dinero. Así, cuando Edith la echa en cara el truco del embarazo para hacerse con el marido, exclama:

            -Sabré recompensarte.

            Eso no es posible, porque ha sido una vida radicalmente diferente de la que hubiera sido posible, aquella a la que ha sido condenada Edith.

            Es más, esa aparente condena de Edith no era tal. Probablemente ella había sido mucho más querida que su rica hermana. Sin duda, con mucho más desinterés. Y había llevado adelante su existencia con mayor libertad, frente a los condicionamientos del aparentar de Margareth.

            7.- La vida está llena de sorpresas. En este caso, si Edith hubiera seguido adelante con su trabajo, sin tomar decisiones equivocadas, sin hacer la radical opción por el mal que adopta, hubiera recibido una gran fortuna de la herencia, pues su antiguo novio le había dejado cincuenta mil dólares en el testamento.

            8.- Los muertos acaban por hablar. En este caso, Margareth había empleado el arsénico para acabar con su marido. Aunque parecía todo resuelto, el crimen es por fin descubierto.

            9.- El amante secreto de Margareth en realidad lo era de su dinero. Por eso, cuando ve que no seguirán las cosas como antes, se limita a chantajear a Edith. Para vengarse –una vez que se ha superado cierta línea, como hemos dicho, las demás es fácil saltárselas-, opta por dejar que el perro mate al vividor.

            10.- Edith, en un esfuerzo por que su antiguo novio no sufra, estará dispuesta a afrontar la muerte en su nueva personalidad. El policía sigue recordándola dulce, cariñosa, incapaz de hacer daño y mucho menos de matar...

            11.- Hasta quien parece más inocente, en una situación límite puede comportarse de manera brutal. Hay que procurar fomentar hábitos positivos, y también es oportuno tenerse bastante miedo a uno mismo. Quien más seguro se siente de su ‘bondad’ más fácilmente puede convertirse (quizá ya lo es) en un desaprensivo.

            Si Edith hubiese seguido su camino, en medio de esas necesidades económicas, hubiera salido adelante. Procurar enriquecerse de golpe, con urgencia, rara vez se produce sin problemas. La mayor parte de las ocasiones es el comienzo de una vida desdichada.

           

           

 

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