domingo, 16 de marzo de 2014

LLAMAD A CUALQUIER PUERTA


Título: Llamad a cualquier puerta

Director: Nicholas Ray

Intérpretes: Humphrey Bogart y John Derek.

Año: 1949

Temas: Afectividad. Ambición. Apariencias. Asesoramiento jurídico. Trabajo y familia. Violencia.
 

 
      
 
John Derek es un muchacho en el que se cumple la regla matemática de “dime con quién andas y te diré quién eres”. Al principio, su piadosa madre le tenía “controlado”. Pasado el tiempo, va uniéndose con lo peorcito del barrio. Desde el comienzo, Nicholas Ray va manifestando su deseo de dejar claro que el muchacho no es tan malo, sino que las influencias externas son las que han ido entonteciéndole, y convirtiéndole en un descuidero de poca monta.
            Pasa el tiempo, y de aquellos polvos llegan estos lodos. Derek es acusado de haber dado muerte a un policía. Cuando “el cuerpo” se siente amenazado, las cosas –antes y ahora- parecen funcionar más deprisa, y el muchacho es detenido casi de inmediato.

            El inolvidable Humphrey ha estado de algún modo relacionado con la familia desde tiempo atrás. Ahora, ante el nuevo embrollo, no está muy motivado para implicarse como abogado en la solución del caso.

            Resulta sublime la interpretación de Bogart cuando su chica –apiadada por el futuro del muchacho- le solicita con la mirada que no lo deje de lado. Como buena mujer, acaba ganando la batalla, y Bogart asume la defensa de un caso en el que no deseaba verse comprometido. Sin necesidad de que la moza abra la boca, Bogart saldrá casi corriendo:

            -Vale, vale, lo haré, pero no digas nada más.

            Sus intervenciones ante el jurado son, con mucho, lo mejor de la película. Con continuos flash-back, y a pesar de ser un metraje producto indudable de estudios de escasas posibilidades técnicas (la película es de 1949), el interés permanece de principio a fin. No faltan ninguno de los recursos para manifestar que la vida del muchacho acusado ha sido un cúmulo de desgracias. Parecería que Nicholas Ray quisiera parafrasear nuestra obra clásica: Fuenteovejuna le mató.

            Tras idas y venidas, análisis de los hechos, compra de testigos, etc., se llegará a un final sorprendente, que mantiene el interés hasta el último instante.

            Son muchas las enseñanzas para el mundo de la empresa, y de las personas que en él se desenvuelven:

            1.- La formación no es lo mismo que el adiestramiento. La “llave” para evitar “malos comportamientos” no ha de estar en las imposiciones externas, sino en la correcta ayuda para que cada uno asuma determinados estilos de vida.

            2.- Una familia sin padre tendrá más dificultades para la formación de los propios hijos, sobre todo si –como es el caso de la película- falta una mulier fortis que supla.

            3.- El trabajo habitual, constante, aunque sea pagado de forma insuficiente, es siempre preferible a métodos de enriquecimiento rápido pero que van contra la dignidad de la persona (lo mismo da que se trate de robos con violencia o sin ella).

            4.- Antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Más pronto o más tarde, la conciencia –ese juicio próximo de moralidad que todos llevamos incorporado a nuestro “sistema operativo” y que no puede diseñar las leyes, sino más bien “aplicarlas”- no dejará dormir tranquilo. Acaba saliendo a la luz, no pocas veces de manera abrupta.

            5.- La compra de testigos falsos, aunque en algunos lugares haya llegado a convertirse en lugar común, es gravemente dañina para las relaciones sociales.

            6.- En la vida –y en cualquier empresa- hay algunas personas que son fundamentales. Una de ellas es un abogado. Cuando los referentes morales van disminuyendo, se produce un desarrollo imparable de la legislación. Es lógico, pues si la motivación interna no funciona, se procura sustituir por condicionamientos externos.

            7.- Toda persona, incluso aquellas que parecen aparentemente “más duras” en sus relaciones laborales, necesitan un refugio afectivo en el que encontrarse a gusto.

            8.- La doble lógica en el comportamiento –trato grato con los propios, adusto con los ajenos- acaba por “romper” a la persona. En este caso, es la rudeza la que acaba imponiéndose, al cabo, también en el trato con quien parece que se quiere. Las consecuencias, en el metraje y en la vida, resultan dramáticas.

 

domingo, 9 de marzo de 2014

LOS ROMANOS


BALSDON, J.P.V.D. (editor): Los romanos, editorial Gredos

 

Dirigidos por la batuta de Balsdon, un grupo de autores centra sus reflexiones en la vida de la Antigua Roma. Como casi todas las obras denominadas corales resulta muy variada en estilo y resultados. Con todo, merece la pena dedicar unas horas a engolfarse en la lectura de estas páginas. También, porque la mayor parte de las decisiones y perspectivas en el mundo actual proceden del modo en el que nuestros ancestros romanos conceptualizaron su aproximación a la existencia.