lunes, 30 de junio de 2014

NÁUFRAGO


Título: Náufrago

Director: Robert Zemeckis

Intérpretes: Tom Hanks, Helen Hunt, Nick Searcy, Chris North.

Año: 2001

Temas: Afectividad. Audacia. Cambio cultural. Capitalismo salvaje. Comunicación. Constancia. Emprendizaje. Esfuerzo. Esperanza. Lealtad. Tecnología. Trabajo y familia.


            Chuck Noland (Tom Hanks) es un importante ingeniero de sistemas de la empresa norteamericana FedEx. Su concepción del tiempo es agobiante, rayano con lo patológico. Así es en demasiadas ocasiones la imposición de los ritmos mercantiles actuales. Incluso donde tienen otras ‘velocidades’, como en la antigua Unión Soviética, los ejecutivos americanos -y Noland es un buen representante- está transformando los modos clásicos de hacer en esos lares. El dios-reloj es el que marca decisiones y funciones: todo ha de lograrse cuando está previsto.
            Al partir para un nuevo vuelo, su novia Kelly (Helen Hunt) le regala un reloj con su fotografía. Es como si desease que el muchacho aprendiese a compatibilizar afectos con dedicación profesional.
            El avión cae en medio del Pacífico a causa de una tormenta. A partir de ese momento, Noland comienza su propia odisea: llega a una isla en la que permanecerá durante cuatro años completamente aislado.
            La concepción del tiempo y de las prioridades en general se transforma. Ahora ya no hay que correr en todas direcciones. Además, multitud de cosas aprendidas en medio del ajetreo laboral, en esta nueva situación no sirven sencillamente para nada.
            Muchas son las enseñanzas que para el mundo de la empresa se derivan de esta larga cinta:
            1.- El suicidio en un momento de grave dificultad no resolvería nada. Suicidarse no es sólo ‘asesinarse’ sino, de algún modo, matar a toda la realidad. Suceda lo que suceda, por duro que sea, hay que poner la confianza en quien nos creó. Y eso que “muchas veces es valor [o al menos puede serlo] el conservar la vida”.
            Cuando Noland tiene la fuerte tentación de acabar con todo, porque cree que no podrá regresar nunca a su vida, es el afecto a su novia lo que le mantiene firme. Junto a eso, y aunque no queda totalmente explicitado en la película, influye también su creencia en Dios, o al menos su esperanza, porque desea seguir viendo amanecer...
            2.- La cultura de las organizaciones –sobre todo si ha sido fuertemente inculcada- marca las actuaciones de sus empleados. En este caso, en medio de las ingentes dificultades, Noland mantiene como uno de sus objetivos la entrega de los paquetes de FedEx que la marea ha ido arrastrando a la playa. También esta responsabilidad le empuja a seguir con vida.
            3.- El ingenio exige tiempo. Objetos que él pensaba perfectamente inútiles –las cintas de vídeo, por ejemplo-, resultan sumamente interesantes más adelante. No es éste un canto a acumular en el ‘cuarto de las cositas’, pero sí a contar con la paciencia.
            4.- El tiempo es un concepto sumamente relativo: depende de a qué y cómo se dedique. Aquel que antes iba siempre corriendo, ahora tiene periodos largos para la reflexión. ¡Lástima que a bastantes directivos no se les ocurra que también ellos deberían quedar por algún espacio al margen de la agitación, para luego actuar con mayor sentido común y menos engreimiento!
            5.- Los problemas y obstáculos –en este caso la barrera de corales que rodea la isla- son ocasión de reto para el ingenio. Poco a poco, irá descubriendo el modo de superar aquel parapeto que parece empeñado en impedirle llegar a mar abierto en busca de su antigua vida.
            6.- Los afectos son algo muy bueno, pero los compromisos firmes han de tener prevalencia sobre aquéllos. Cuando Noland regresa y Kelly (en quien el náufrado ha soñado dormido y despierto) le ve, la crisis está servida. Casada y con descendencia, el corazón le pide que abandone todo por el recién llegado, pero la cabeza le frena (y hace bien).
            7.- ‘Un clavo sale con otro clavo’: tras la decepción afectiva, Noland vuelve al trabajo, y pronto descubre a la que podría ser su ‘media naranja’.
            8.- Toda persona necesita alguien con quien dialogar. Noland crea a su interlocutor. Se trata de Wilson, un balón de voleibol al que pinta como si de una cara se tratase. Posteriormente, su pérdida le supondrá una gran desazón, y es que a todo nos acostumbramos los humanos, a lo bueno y a lo malo (a lo primero con mayor facilidad habitualmente...).
            9.- La tendencia a asilvestrarse es grande. La rutina –tanto para bien como para mal- es una fuerza grande en la persona. De sus iniciales intentos por alimentarse, hasta sus éxitos pesqueros finales, van muchos meses de eficaz e imprescindible acostumbramiento al entorno.
            El esfuerzo de Tom Hanks ha sido, en fin, espectacular. Entre otros motivos, porque se vio obligado a engordar primero y luego a perder veinte kilos para dar mayor credibilidad a su interpretación. ¡Las locuras que lleva a hacer una buena facturación! En el caso que nos ocupa son bastantes los cientos de millones de dólares los que esperan.
            Un último dato, la empresa FedEx –según han informado sus portavoces- no ha pagado por su relevante presencia en esta película, pero sí ha puesto a disposición edificios de Los Ángeles y Memphis, además de prestar mil quinientos empleados para que actuasen como extras. La publicidad para esa organización es sencillamente majestuosa. Ni siquiera las bebidas de refrescos habían conseguido tanto hasta el momento. La empresa de transporte ya había conseguido significativo protagonismo en Novia a la fuga, cuando Julia Roberts huye de su última boda en un camión de esa compañía. Lo de ahora es, con todo, lo más que se había logrado hasta la actualidad en presencia dentro de una película.

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