lunes, 28 de julio de 2014

PLUTO


ARISTÓFANES: Pluto.

 Los clásicos lo son no por haber trabajado hace muchos años, sino por haber superado el filtro cruel que es verse rodeado de banalidades. Millones de libros escritos en la historia, infinidad de canciones compuestas, incontables frases pronunciadas… Sólo unos pocos trascienden. Para lograrlo, algo novedoso deben aportar.

Aristófanes escribió su Pluto entorno al año 380 a.C. Su objetivo era burlarse de los ricos políticos atenienses, tan adinerados en su mayoría como carentes de calidad humana (lo que en ocasiones se denominan virtudes).

Cremilo, un anciano ciudadano ateniense, y su siervo Cario son los protagonistas de este enredo en el que el objetivo de las chanzas son quienes convierten los bienes en obsesión que centra sus esfuerzos. Pluto, dios de la riqueza, es ciego. Al recuperar la vista distribuye con sentido común: sólo da a los buenos. La codicia se ve entonces complementada por una feroz envidia de quienes, siendo malos, se ven desposeídos.

Cuando nosotros desaparezcamos de la faz de la tierra, otros seguirán aprendiendo de Aristófanes y Pluto, el dios de las riquezas.


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