lunes, 13 de octubre de 2014

UN DÍA EN LA ANTIGUA ROMA


ANGELA, ALBERTO (2009): Un día en la antigua Roma, esfera de los libros

Cada generación, y dentro de ella cada persona, tiene la inclinación a considerar que el mundo comenzó cuando ella llegó y que de algún modo concluirá cuando ella también lo haga. Le lectura reflexionada de textos históricos contribuye a descubrir que eso no es así. Realidades que parecen sumamente novedosas ya sucedieron. Soluciones y errores ahora reiterados cuentan con antecedentes.

 En Un día en la antigua Romase describen costumbres y sucesos que, con minúsculas variaciones. siguen acaeciendo cuando se escriben estas líneas. Han variado los matices –hoy se prefiere el vino sin aguar-, pero la descripción de una tasca romana resulta extraordinariamente semejante a la de un bar contemporáneo.

 Las aspiraciones, las inquietudes, los amores, los sufrimientos, los anhelos más íntimos, personales y colectivos, que hoy en día experimentamos son tan semejantes que hacen buena la expresión que tantas veces he reiterado: hablar de griegos y romanos es hablar de nosotros mismos. Ojalá fuésemos capaces de aprender más de sus aciertos para obviar los yerros que cometieron, y que muchas veces hoy siguen siendo idénticos. En ocasiones, por perversidad; en otras, por simple ignorancia.

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