lunes, 19 de enero de 2015

¿POR QUÉ EGIPTO?


Desde que apareció “Egipto, escuela de directivos” (LID editorial), muchos medios de comunicación y también numerosas personas me han preguntado sobre el porqué de mi interés por el Egipto faraónico. ¿No sería un periodo demasiado alejado de nosotros como para encontrar respuestas eficaces a nuestras necesidades de ahora?, ha sido el interrogante con diversas formulaciones.

Tres lustros atrás preparé una versión con introducción y notas de “Ética a Nicómaco”, de Aristóteles. Para mí, esa obra es referente indiscutible de antropología y management a nivel mundial. Muchos meses fueron precisos para que viera la luz esa obra maestra del Estagirita en una terminología entendible para nuestros contemporáneos.

Poco después comencé, durante una de mis prolongadas y frecuentes estancias en la Manchester Business School, una investigación sobre la Grecia clásica. Dediqué un par de años a espigar las enseñanzas de aquel apasionante periodo para nuestro modo de entender las organizaciones y el gobierno de las personas. Muchos fueron los estudiosos y directivos tanto en España como en hispanoamérica que se interesaron por aquel libro.

Que hablar de griegos y romanos es hablar de nosotros mismos puede resultar para algunos una novedad. Para mí es una evidencia. La inmensa mayoría de las cuestiones sobre las que hoy en día reflexionamos -nuestro modo de ver el mundo, de juzgar la realidad y a los demás, de organizarnos estructuralmente…-fueron cuajando en buena medida durante los procelosos años entre el siglo IV y el I a. C.

Tiempo después (hace ahora tres años) llegó “Roma, escuela de directivos” (LID editorial). El imperio romano fue un filtro de pragmatismo entre la civilización griega y los países calificados como occidentales, y también los que se han inspirado en ellos. Dos ediciones vieron la luz de forma rápida.

Tanto en Roma como en Grecia, los más avispados rendían pleitesía intelectual a Egipto. Personajes como Platón o Solón habían acudido allí a estudiar con la misma pasión que hoy en día quien puede permitírselo se traslada a Harvard o Stanford o a la Manchester Business School para mejorar su preparación.

He dedicado más de dos años de investigación casi en exclusiva  a preparar “Egipto, escuela de directivos”. He verificado que cuestiones como el cambio climático, la corrupción política, las amnistías fiscales, el incremento del IVA, la selección del sucesor o el nacionalismo estuvieron tan presentes entonces como lo puedan estar hoy en día.

Descubrir cómo otros afrontaron los obstáculos que hoy en día dificultan nuestro avance no es un capricho de eruditos, es un comportamiento aconsejable para evitar que nos vivan la vida. Sólo tomando las riendas podemos afirmar que vivimos y no que nos limitamos a durar. Esto exige perspectiva para otear al futuro. Y pocas maneras hay tan eficaces para columbrar lo que va a llegar como conocer lo que acaeció en tiempos anteriores.

Esta es mi respuesta a por qué he dedicado tantas horas a esa civilización. Es, una vez más, una investigación aplicada de la que muchas consecuencias prácticas pueden obtenerse para el día a día de nuestras organizaciones.


Javier Fernández Aguado



No hay comentarios:

Publicar un comentario