lunes, 23 de febrero de 2015

CRASH (Colisión)

Título: Crash (Colisión)

Director: Paul Haggis

Intérpretes: Sandra Bullock, Matt Dillon, Thandie Newton, Don Cheadle, Ryan Phillipe, Lucacris, Jennifer Exposito, Terence Howard.

Año: 2005

Temas: Ambición. Depresión. Egoísmo. Ética. Maniqueísmo. Medios de comunicación. Voluntarismo. Refugio Afectivo. Sentido de la vida.

La ciudad de Los Ángeles, como bien sabe cualquiera que ha visitado la metrópoli, quedaría paralizada si no hubiese automóviles. Un accidente de coche es precisamente el comienzo de este largometraje que recibió 9 Nominaciones BAFTA (Película, Dirección, Secundario (Cheadle), Secundario (Dillon), Secundaria (Newton), Guión original, Fotografía, Montaje y Sonido. También, y por no aburrir con más premios, ha sido nominada a Globos de Oro por Actor Secundario (Dillon) y Guión.

A raíz del incidente -pronto descubriremos que junto a él se ha producido un crimen-, se nos ponen ante los ojos las relaciones entre un grupo de residentes en esa ciudad californiana: dos policías, dos negros acomplejados, un fiscal y su esposa histérica, un matrimonio de color, un detective, una familia persa…

Muchos recordarán, con estos datos, a Traffic. Pues bien, este remake (si es que así puede llamársele) supera, en mi opinión, a su inspiradora.

Múltiples son los momentos sublimes desde el punto de vista cinematográfico, Por ejemplo, cuando Thandie Newton (la esposa de una pareja injustamente detenida por la policía) es cacheada de forma  provocadoramente impúdica por un policía (Dillon). Poco después, vuelven a encontrarse en un grave accidente de coche. Ella reacciona lógicamente con asco: solicita que no se le vuelva a tocar, aunque en esta ocasión el policía esté arriesgando su vida para salvarla. Volveremos sobre este punto.

Sandra Bullock nos muestra de forma eminente la histeria de un personaje ególatra. Las pocas veces que aparece no defrauda. Desde su actuación inicial, al  momento en el que se aira ante su esposo, la llamada telefónica a su supuesta mejor amiga y –sobre todo- el abrazo final a la mujer de servicio. Hasta ese momento la había despreciado, pero en unas nuevas circunstancias se da cuenta de que lo importante es el cariño cercano y no las promesas.

Todo queda más claro tras una grave caída por la escalera. Al acudir a su amiga, ésta le responde:

-No puedo ir a ayudarte, porque me están dando un masaje.

Lo importante no son grandilocuentes declaraciones de principios, sino capacidad de atender a los demás en los detalles que ellos realmente precisan.

 Los demás miembros del reparto -no es posible mencionarlos a todos-, también son buenos. La puesta en escena es estupenda, con escasos momentos valle.

Además de las cuestiones cinematográficas, apenas apuntadas, la película ofrece múltiples enseñanzas. Veamos algunas:

1.- La incomunicación es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Hay demasiadas personas que te roban la soledad, pero no te proporcionan compañía. En el mundo de la comunicación muchísima gente se encuentra sola.

2.- La gestión de la diversidad es una necesidad imperiosa. En un planeta globalizado, los regionalismos del tipo que sean, resultan empequeñecedores. Pensar que por pertenecer a determinada raza, o Continente o país, o aldea, uno es superior resulta una simplificación tremenda. ¡Ojalá diésemos más oportunidades a todo el mundo! ¡Cuántas sorpresas nos llevaríamos!

3.- Más que personas buenas y malas, existen mujeres y hombres que hacen cosas buenas y malas. El mismo que, en cierto modo por venganza con el médico de color que mal atiende a su padre, maltrata y humilla a una mujer, poco después se juega la vida por ella. ¡Cuánta grandeza y cuanta bajeza en el ser humano! El maniqueísmo es uno de los tristes y angostos refugios de quienes no se conocen a sí mismos.

4.- La depresión es una enfermedad extendida en el planeta. En muchos casos, procede de causas netamente endógenas. En otras, el estilo de vida provoca ese modo cenizo de ver el mundo y de verse uno dentro de él. Sandra Bullock es depresiva por necesidad, porque su egocentrismo le impide ver nada que no sea ella misma. Eso sí, tiene su propia redención. Tras el accidente de la escalera da la impresión de que comienza a abrir los ojos.

5.- El cerrajero es prodigioso. Ser bueno y hacer el bien no siempre será bien entendido, pero acaba teniendo premio. En este caso, con un refugio afectivo envidiable. La escena de la llegada del iraní con ánimo de venganza es quizá uno de los momentos gloriosos de la película, y nos enseña que también los buenos pueden tener problemas. Sin embargo, de un modo u otro, salen adelante.






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