lunes, 9 de febrero de 2015

PENSADORES POR EL MUNDO


Hace dos años, Interban Network decidió promover un libro de viajes. La iniciativa era singular, porque los invitados a colaborar fuimos personas que dedicamos buena parte de nuestros afanes a la investigación en cuestiones relativas al Gobierno de personas y organizaciones (Management). El reto que nos plantearon fue mostrar algunas reflexiones al hilo de enclaves visitados.

Mi primera cavilación al arranque de mi contribución fue que muchas personas viajan por los lugares del mundo que sus ingresos les permiten olvidando, sin embargo, que el primero y principal de los tránsitos ha de ser hacia nuestro interior. Antes de conocer muchas realidades ajenas  es relevante descubrirnos a nosotros mismos. Si no actuamos así, podríamos caer en el riesgo de actuar como turistas yno como aventureros.

La diferencia entre ambas categorías es que el turista va a visitar lo que había previsto ver, y regresa a su casa con poco más que una guía con señales de haber visualizado lo que antes examinó en su libro. El aventurero, por el contrario, procura abrirse a experiencias diferenciales, columbrar nuevas perspectivas.

Por mi trabajo he tenido ocasión de viajar, hasta el momento, a unos cincuenta países de cuatro Continentes. En cada ocasión he aprendido singularidades que me han resultado de grandísima utilidad para enfocar mis pasos diarios. Mantener la mente abierta al descubrimiento, al asombro, como los niños es, en mi opinión, condición indispensable para una existencia plena. Y no es poco, porque demasiadas personas, en vez de vivir se limitan a durar. ¡Qué pena provocan esos viejos prematuros que vegetan en el cinismo!

Se ha dicho de múltiples formas que lo relevante no es repetir cincuenta, setenta o noventa veces la misma experiencia (un año cronológico), sino vivir cada periodo de manera creativa, innovadora. Sólo así se puede lograr evitar la patología de la ancianidad precoz que se detecta en aquellas personas que han acumulado experiencias sin ser capaces de saborearlas, sencillamente por carencia de sabiduría para hacerlo.

Solazarsecon el conocimiento reclama actitudes semejantes a las precisas para lograrlo con una buena comida. No basta el buen deseo, es preciso haber educado el paladar, contar con experiencias y conocimientos previos que consientan un pleno disfrute.

En esta ocasión, además, los autores de “Pensadores por el mundo” han puesto su trabajo de forma desprendida a disposición de todos los interesados. La obra está plenamente accesible en diversos formatos en: http://blog.iniciativapymes.com/?p=3118

Ojalá los nuevos lectores –ya he tenido miles- disfruten tanto como lo hicimos los autores al redactar este libro de viajes hacia la mejora de las organizaciones.




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