lunes, 27 de julio de 2015

EL PADRINO (I)

Título: El padrino (I)

Director: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Diane Keaton.

Año: 1972

Temas: Ética en los Negocios. Límites éticos. Negociación. Trabajo y familia.


Basada en el libro homónimo de Mario Puzo, se describe la mafia italiana de Nueva York. Narra en concreto los últimos tiempos de la vida de Vito Corleone, creador de la familia. El éxito comercial alcanzado provocaría nuevos largometrajes, de los que también hablaré.

La familia es una de las más poderosas de Nueva York y tiene sobornados a políticos y policías. La técnica para hacer negocios sin ser molestados es buena, pero obviamente la carencia de ética es absoluta. .

Diferentes mafiosos y colegas del Padrino le solicitan favores, con posterior devolución si lo requiere. La manera de actuar de la mafia, en la mayoría de los casos, es vengativa no justiciera. Eliminar a personas no convenientes o peligrosas para los propios intereses no es justicia, ni siquiera acudiendo a esa parte potencial de esa virtud conocida como vindicatio (que permite restablecer el orden sin dejarse arrastrar por las bajas pasiones que acompañan al rencor), en la que muchos se refugian para escudar sus ansias de mera represalia.

En la boda de una hija del padrino, se presenta Tony, su hijo más querido y militar en sus primeros pasos, persona que no desea implicarse en los negocios de su padre.

Otro clan contacta con el Padrino para negociar una posible ‘alianza estratégica’ en el sector de las drogas. Nuestro protagonista contesta de forma negativa, y es que incluso para quienes no están dispuestos a vivir la ética en plenitud existen ciertos límites: nadie puede vivir sin ciertos límites morales.

La negociación se ve un poco alterada cuando uno de los hijos del Padrino, presente en la reunión, interviene con argumentación diversa a la que sostiene su padre. La regañina posterior está más que merecida, pues no es admisible en una negociación –salvo que haya sido pactado previamente- contradecir las opiniones de quien lleva la voz cantante.

Tras el cenáculo, el Padrino indica a uno de sus hombres que investigue lo que van a hacer los de las drogas. Es descubierto el mensajero y despiadadamente ejecutado. Tras esta muerte, sicarios de la otra familia intentan acabar con el Padrino, pero sin éxito.

Su hijo Toni , tras estos sucesos, a los que se añade el intento de rematar a su progenitor durante la convalecencia en el hospital -situación durante la cual recibe una somera paliza-, decide cambiar radicalmente de actitud ante la vida. Y es que hasta que uno no experimenta en su carne determinadas vivencias es difícil afirmar si se es bueno o malo.

Tras hablar con sus hermanos y su asesor, concierta una reunión con el jefe de la policía y el responsable de la familia rival. Con frialdad inusitada, los reduce definitivamente al silencio.

Huye a Sicilia en busca del olvido por sus acciones.  Allí conoce a una chica, con la que arrincona sus amores americanos. Pero la fidanzata fallece envuelta en llamas causadas por una bomba a él destinada. De nuevo el destino le salva de un final trágico.

Cuando un infarto siega la existencia paterna, regresa como segunda generación. Una organización, aunque sea la mafia, tiene que ser dirigida por una persona en la que confíe la gente y sepa de las necesidades de los suyos.

Cuando las demás familias piensan en el declive de Toni y su clan, éste envía a sus hombres para de forma coordinada acabar con sus enemigos y así alzarse  como nuevo y poderoso Padrino.

Múltiples son las enseñanzas de este largometraje para nuestros temas de reflexión y estudio. Entre otros, los siguientes:

1.- La amistad es un tipo de relación de altísimo valor. Pero deja de serlo si se convierte en la excusa para realizar coordinadamente el mal. No existe sólo la mafia siciliana. En otras organizaciones y sectores daría la impresión de que es el sistema imperante para, por ejemplo, conceder determinados puestos.

2.- La visión estratégica marca la diferencia entre un mero gestor y un verdadero líder. El Padrino anticipa la mayor parte de las jugadas, y por eso marca las diferencias con la competencia.

3.- Como ya se ha señalado, incluso quienes rechazan muchos principios morales, acaban marcándose algunos, porque de otro modo –esto lo entiende todo el mundo- se acabaría en la anarquía.

4.- En la empresa familiar –y ésta lo es con sus peculiaridades- debe pensarse con tiempo en localizar a quién se hará cargo del negocio una vez que el promotor se retire por deseo propio o por imposiciones de salud. Esperar a que no haya más remedio que seleccionar quita oportunidades de acierto.

5.- El Padrino insiste de continuo en la separación entre vida personal y profesional. Este punto resulta prácticamente imposible en una empresa familiar, pero hay que intentarlo por el propio bien y disfrute de las personas queridas.




lunes, 13 de julio de 2015

EL RIESGO DE SER PROPAGANDISTA



  
En la actualidad los califican de expertos en autoayuda. En el pasado se utilizó con frecuencia el término propagandista. Soslayando otras acepciones, propagandista es quien se centra en la divulgación de ideas sin necesariamente entenderlas, sin preocuparse por los fundamentos (o por la ausencia de los mismos), sin atender al bien o al mal que provocan.

Para muchos -desafortunadamente, porque lo acaban pagando duramente- valen las soluciones epidérmicas. Frente a éstos, las personas más avezadas aspiran a asentar su existencia en principios sólidos;cimientos consistentes que, cono sucedió con la casa de ladrillo construida por el mayor de los cerditos en el popular cuento,no corran el riesgo de quebrarse ante la llegada de la siguiente oleada de superficialidades que sólo resuelven cuestiones formales, porque ignoran las de fondo.

Cuando falta capacidad de reflexión,se habita cerca del fanatismo. Personas de pocas ideas caen fácilmente en él al ser seducidas por presuntas argumentaciones ayunas de consistencia intelectual.

Propagandistas ha habido muchos. Uno destacado fue Hitler, bien asesorado por Goebbels. Hans Schemm, nombrado por el cabo austriaco ministro de educación en 1933, resumía de manera contundente la tesis nodal de los nazis, que es común a la de cualquier grupo de extremistas:  “a partir de ahora no les debe importar averiguar si esto o aquello es verdad, sino sólo si está de acuerdo con el sentido de la revolución nacionalsocialista”. Ese último término podría ser sustituido por el de director general, maestre, führer, prelado, presidente, secretario general o cualquier otro término que las organizaciones emplean para designar a su máximo responsable.

El mundialmente conocido filósofo Heidegger, en su época de rector de la Universidad de Friburgo-Brisgovia, lo exponía así: “ni los postulados ni las ideas son las reglas de vuestro ser. Sólo la persona del Führer es la realidad alemana presente y futura y también su ley”. Y puede sustituirse el término Führer por cualquiera de los empleados anteriormente y realidad alemana por el nombre de la organización que corresponda.

El fanatismo propio del propagandista, carente de autocrítica y de capacidad de conceptualización, bloquea en todo o en parte el raciocinio. Incluso quienes en determinado ámbito de conocimiento pueden ser brillantes, en otros en los que han sido encandilados se manifiestan como plenamente incompetentes. Un ejemplo más de la Alemania nazi: el historiador de Gotinga, UlrichKahrstedt, con motivo del aniversario del Reich (1934) sentenciaba: “rechazamos la ciencia internacional, rechazamos la república internacional de sabios, rechazamos la investigación por la investigación”.

La verdad no importa para el propagandista, independientemente de la ideología, tendencia o fe que esgrima. Lo único relevante es lo que en un momento determinado pueda interesar en función de sus objetivos puntuales. Por esto, no es andadero esgrimir la lógica ante el fanático. Para él, es prescindible. Hasta comportamientos como la mentira, el robo o la estafa adquieren carta de ciudadanía en quienes han situado espurios fines grupales por encima de la sensatez. Al final –el fanático lo descubre sólo tardíamente-,esos objetivos del conjunto no eran sino el escudo para el enriquecimiento del máximo directivo y de sus conmilitones.


La historia se repite una y otra vez en las organizaciones, pero innumerables personas tropiezan en las redes de los señuelos organizativos. Pensar por libre no es fácil, ni resulta asequible para todos. 

jueves, 9 de julio de 2015

CHINA EN EL SIGLO XX - PAUL J. BAILEY

BAILEY, Paul J. (2002): China en el siglo XX. Ariel

China es para algunos la próxima gran potencia mundial. Como toda profecía, no se sabrá si es verdadera o falsa hasta que transcurra bastante tiempo. En cualquier caso, merece la pena aproximarse a esa relevante y para muchos desconocida civilización.


El siglo XX ha sido para China convulso y guerrero, con conflagraciones externas e internas. el siglo XXI debería ser el de su posicionamiento como referente mundial. Es mucho lo que le queda por aprender, no sólo en términos de calidad, sino también de servicios sociales y responsabilidad social corporativa. No está de más, sin embargo, ir profundizando en un país, casi un Continente, que va a dar mucho que hablar en las próximas décadas.