lunes, 26 de diciembre de 2016

EL TREN

Resultado de imagenTítulo: El tren
Director: John Frankenheimer
Intérpretes: Burt Lancaster (Labiche), Paul Scofield (Coronel Von Waldheim), Jeanne Moreau (Christine), Suzanne Flon (Miss Villard), Michel Simon (Papa Boule), Wolfgang Preiss (Teniente Herren), Albert Rémy (Didont) y Chales Millot (Pesquet).


Año: 1964
Temas: Branding. Ceguera organizativa. Ética y organizaciones. Hybris organizativa. Mentiras colectivas. Paranoias personales y colectivas. Pensamiento grupal. Técnica y ética. Voluntarismo organizativo.

Nos sitúa la película en agosto de 1944. París se encuentra al alcance de la mano de los ejércitos aliados. Por el otro frente –el oriental-, Polonia está cayendo en mano de los rusos. Los alemanes se defiende con uñas y dientes, pero está cerca el fin de la locura criminal hitleriana.

Con el ejército aliado en puertas, un coronel alemán Van Waldheim (Paul Scofield) resulta ser un fanático del arte. Sin pensarlo dos veces, decide apropiarse de una colección de pinturas absolutamente excepcional. Las carga en un tren con destino Berlín. Un patriota francés es asesinado mientras procura sabotear el programa de Van Waldheim. Labiche (Burt Lancaster) es miembro de la resistencia francesa. Su eficacia en detener el tren es espectacular.

Múltiples son las enseñanzas de un largometraje como éste. En primer lugar, una afirmación del coronel-enamorado-del-arte-ajeno cuando su superior le indica que solicite el transporte que necesita por el conducto reglamentario:

-Usted me dijo –le recuerda- que los conductos normales es el mejo modo de bloquear cualquier iniciativa.

¡Cuántas veces sucede hoy en día! Se ha resumido en una expresión: si quieres que algo no funcione, nombra una comisión.

El coronel, que no se deja intimidar, maneja multitud de argumentos. Ante la negativa de su superior, alega:

-Esos cuadros son en realidad oro. Y con oro se ganan las guerras...

Por parte de los franceses se cumple otro principio: los poetas convierten los prados en patrias. El espíritu francés –con un poquito de grandeur en este caso, pero no excesiva- se ve reflejado en aquellos cuadros. Para los partisanos no se trata sencillamente de telas pintadas, sino del espíritu de Francia. Y eso no puede dejarse robar.

Dan en el clavo de una gran cuestión: las organizaciones tienen alma, y un país no deja de ser una organización compleja. Mientras hay alma, existe algo por lo que luchar, y futuro por el que esforzarse. Si se pierde el espíritu, la organización se desintegra. De hecho, hay miembros de la organización que no lo entienden plenamente. Efectivamente, el primer maquinista que cae al ser descubierto por los alemanes acababa de afirmar: no entiendo qué estamos haciendo, pero si se trata de actuar por la gloria de Francia... ¡Muere por un motivo! Cumple en su vida un principio muy importante: sólo motivos que justifiquen el morir, también los proporcionan para vivir.

Cuando hay espíritu de equipo, cada uno aporta lo mejor de sí mismo. En este caso, otro de los maquinistas sabe cómo sabotear una de las máquinas: con monedas de un franco, para destrozar el sistema de transmisión del aceite. Lástima que al dejarse llevar por la codicia y no tirar las cuatro monedas sea fácilmente descubierto por los tedescos.

La unidad de todos en torno a un proyecto se ha debido en buena medida al asesinato de uno de los patriotas. Difícilmente se logran objetivos colectivos valiosos sin sacrificio. El primero de los medios que debe poner un líder para llegar a serlo es siempre la autoinmolación. Si un directivo pretende convertirse en líder sin sacrificio, no lo logrará. Como mucho será un directivo eficaz, pero el calificativo de líder se merece a otros niveles.

Como sucede también en el caso de los grandes líderes, es precisa una oportunidad para desarrollar esa capacidad. En este caso ha sido la suma de dos factores: la defensa de un tangible que refleja el espíritu de Francia, y el asesinato de algunos héroes de la resistencia por parte de los invasores.

También hay mujeres en juego. En concreto, la responsable de un motel de estación. Da lo mejor de sí misma. Aunque en un primer momento plantea su desconfianza afirmando que los hombres quieren ser héroes y se olvidan de sus mujeres, luego arriesga su vida para apoyar el trabajo de Labiche. ¡Cuántas veces es la mujer más capaz de sacrificio que un varón!

La crueldad de los alemanes aparece en diversos momentos de la película y de forma principal al final, cuando el coronel en vista de que no podrá llevarse los cuadros ordena el fusilamiento a sangre fría de un grupo de rehenes inocentes.

Aunque la película siga con el esquema de alemanes torpes; aliados listos, no cae en tantas simplezas como otros largometrajes del estilo.

Una película, en fin, para reflexionar sobre la capacidad de movilización que tienen los intangibles, también hoy en día en una sociedad aparentemente mercantilizada. Siguen siendo los poetas –los sembradores de ilusiones- quienes mejor movilizan a los grupos convirtiéndolos en equipos.






lunes, 5 de diciembre de 2016

IBM AND THE HOLOCAUST

BLACK, EDWIN: IBM and  the Holocaust

Obra centrada en la vida y hechos de Thomas Watson, presidente de IBM, que aprovechó el holocausto para enriquecerse. Mezclando datos con suposiciones, elabora una bomba de profundidad contra esa empresa que, al igual que muchas otras, colaboró con las fuerzas nazis, tal como he recogido en “El management del III Reich”.


lunes, 21 de noviembre de 2016

CORAZONES DE HIERRO

Resultado de imagenTítulo: Corazones de Hierro
Director: Brian de Palma
Intérpretes: Michael J. Fox, Sean Penn


Año: 1989
Temas: Autocrítica. Branding. Ceguera organizativa. Contradicciones organizativas. Esquizofrenias organizativas y personales. Ética y organizaciones. Hybris organizativa. Instrumentalización de las personas. Mentiras colectivas. Paranoias personales y colectivas. Pensamiento grupal.

Basada en una historia real, De Palma nos introduce con esta película en el ambiente de la realidad de la guerra, de la que siempre se ha dicho que la primera víctima es la verdad.
Corazones de Hierro detalla cómo unos soldados secuestran, violan y asesinan a una joven –casi una niña- durante el conflicto de Vietnam. Uno de los soldados del grupo rechaza las intenciones y los comportamientos de sus comilitones.
El largometraje –crudo, realista, sincero como la vida misma-  permite abrir las puertas hacia una reflexión más profunda sobre el horror de los conflictos bélicos y la experiencia de los combatientes, así como también de la naturaleza humana ante situaciones límite.
El largometraje recoge un fenómeno bien contrastado: cada uno lleva dentro la potencialidad de la bondad y una incubada maldad. El entorno facilita o complica la toma de decisiones. Como bien señalara Juan Crisóstomo: “No es el ambiente el que nos salva o nos condena, sino el modo de vivir: Adán se perdió el paraíso y Lot se salvó en Sodoma”. Sin embargo, también es cierto que el peso de las circunstancias puede ser abrumador.
Corazones de hierro se esfuerza en recrear un ambiente opresivo, desesperado, atroz. En la guerra de Vietnam, y desafortunadamente en otras coordenadas y organizaciones donde no debería ser así, se impone el principio de que el fin justifica los medios. Así, cualquier comportamiento se torna aceptable para aquella gente con total de acabar con las fuerzas del Vietcong.
Incluso cuando quienes deberían ser más objetivos son informados del caso, sólo recomiendan una cosa:
            -¡Olvídelo! Será lo mejor para todos.
Se ha diluido tanto el concepto de bondad y maldad en esas conciencias que todo puede instrumentalizarse, hasta el asesinato. Ya no importa si aquello estuvo bien o mal, lo relevante es que no llegue a saberse. Pensando que aquel soldado honrado también puede ser comprado, le ofrecen sacarle de la jungla. Sus superiores no son conscientes de que no toda persona tiene un precio.

Fox (el soldado íntegro) es un canto a la objetividad de los comportamientos, independientemente de las circunstancias. Paralelamente, De Palma se empeña en demostrar que las organizaciones pueden ser demoledoras, incluso (añado yo) aquellas que teóricamente están creadas para realizar el bien.

Cuando el soldado honesto no cede, las amenazas son mayores, y también las apelaciones a su supuesta ingenuidad:

-Gusano de m.... ¿crees que puedes arreglar el mundo?

Resulta interesante verificar cómo su proceder se torna una bofetada moral no sólo para quienes se comportaron mal violando y asesinando a aquella niña, sino también para quienes están dispuestos a defender la organización por encima de las personas. ¡Cuántas veces se reproducen esos procedimientos enfermos incluso en organizaciones de servicios donde teóricamente no hay presión añadida!

En el largometraje va plasmándose la behetría que llega a generar el pensamiento grupal. Que en este caso -¡y en tantos otros!- se torna empecinada protervia. Quien debería ser aplaudido por recto y decente es vilipendiado, y se cierra filas en torno a quienes para nada fueron ejemplares.

Cuando el cerrilismo se impone, se ponen medios para acabar con el incómodo, que es quien plantea que las cosas pueden ser realizadas de manera honrada. Sucede, no obstante, que cuando se pierde el norte, ya no se para hasta que se logra hacer callar a quien sencillamente denuncia una actuación cruel e inhumana.

En el grupo hay críos, y en las escenas finales muchos más. Resulta llamativo cómo en casi todas las organizaciones se utilizan criaturas imberbes, a quienes se inmola por un supuesto bien mayor. Pero quien propone esos holocaustos no realiza el más mínimo esfuerzo por dar ejemplo. El escudo será siempre un supuesto bien superior.

En el interrogatorio que se produce durante el juicio, el objetivo no es tampoco la verdad, sino defender al ejército. El pretendido bien superior de la organización se encuentra por encima de los intereses personales, incluso cuando no hay situación de premura.

Se pasa incluso al ataque: se le acusa de intentar delatar la posición en la que se encontraban cuando lo único que estaba haciendo era defender a una indefensa chiquilla de una banda de viles violadores...

Al cabo, la verdad resplandece, pero no pocos abandonan a Fox a su suerte, porque siguen considerando que no actuó correctamente. Olvidan que cuando una organización se torna inhumana, por elevados que sean sus principios, todo lo que producirá a su alrededor será un desastre detrás de otro.


martes, 1 de noviembre de 2016

THE LIFE OF SAINT PHILIP NERI

BERTRAM, Jerome (1955): The life of Saint Philip Neri


Breve ensayo en el que se narra la desconcertante vida del fundador del Oratorio, que –entre otras muchas excentricidades- se afeitaba sólo media barba. El Oratorio se extiende hoy por muchos lugares del mundo, con una modalidad de gestión mucho más semejante a una franquicia que a una estricta jerarquía. 

lunes, 24 de octubre de 2016

BANDERAS DE NUESTROS PADRES

Título: Banderas de nuestros padres
Director: Clint Eastwood


Año: 2007
Temas: Autocrítica. Branding. Comunicación interna y externa. Contradicciones vitales. Esquizofrenias organizativas y personales. Ética y organizaciones. Feelings Management.. Instrumentalización de la gente. Paranoias personales y colectivas. Will Management

La historia, para la mayor parte de la gente, se compone en buena medida de imágenes. Cuando se contempla a Napoleón retratado por David sobre un corcel atravesando los Alpes muchos ignoran que esa idealización sólo corresponde a una imaginación generosamente incentivada. La realidad fue más prosaica.
En el Océano Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial, el embellecimiento lo puso una fotografía. Todos necesitamos algún mito en el que inspirarnos, tanto personal como colectivamente. En el ejército norteamericano –y en el pueblo de aquel país- aquella instantánea representó el mito de una cruzada por la libertad y la bandera ondeaba gracias al esfuerzo de los marines. Eso sí, se obviaba el dolor de los miles que estaban cayendo alrededor y la posible mistificación de la propia escena, repetida únicamente a efectos comerciales.
La película pretende narrar la verdadera historia de esa fotografía en la que cinco Marines y un sanitario de la Marina elevan la bandera USA en el monte Suribachi, pocas jornadas después de producirse el pistoletazo de salida en la encarnizada ofensiva contra Iwo Jima, isla desierta con playas de arena volcánica.
El mito del servicio norteamericano a la humanidad –cierto sólo en parte- necesitaba ser explotado para seguir colocando bonos de guerra. Sin nueva financiación, la guerra podía quedar seriamente paralizada pues faltaban medios para seguir construyendo material bélico que llevar a los frentes.
Tres "izadores de la bandera" - John "Doc" Bradley, sanitario; Ira Hayes, nativo americano; y Rene Gagnon, un mensajero- desempeñan su papel de héroes recorriendo sin descanso Estados Unidos, pronunciando las palabras precisas. Paralelamente, en su interior sienten que una parte esencial de sus almas quedó enterrada en las negras arenas de Iwo Jima junto a los miles de comilitones que allí fallecieron en uno de los hechos más sangrientos de la II Guerra Mundial.
Una de las primeras enseñanzas del largometraje –y sobre todo de la historia real en la que se inspira- es que cualquier hecho es susceptible de diversas versiones. La misma realidad es vivida de manera diferente por los protagonistas, por sus jefes, por sus familiares, por el encargado de recaudar nuevos fondos para la guerra, por quienes izaron en realidad la bandera por vez primera pero sin fotografía... Merece la pena releer la obra de Sandor Marai, La mujer justa, para, desde un punto de vista literario verificar que la verdad es difícilmente objetivable.
Resulta interesante también experimentar cómo los norteamericanos han sido capaces de vender su propia historia de manera creativa. Frente a la Leyenda negra con la que los españoles hemos tenido que cargar, los norteamericanos montaron una campaña de marketing que ha llevado a olvidar su sanguinario comportamiento con las tribus indígenas frente al proceso integrador que realizaron muchos –la mayor parte- de los conquistadores españoles. Películas como El rifle de Kentucky resultan de particular interés: propaganda en forma de largometraje.
Clint Eastwood insiste una y otra vez en la mentiras colectivas que pueden llegar a ser asumidas por un pueblo. Los colectivos, en ocasiones también los países, son capaces de cegarse tanto que se tornan incompetentes para reconocer las realidades más evidentes. Cuando una organización pierde a chorros el talento y los directivos niegan que eso esté sucediendo no se es optimista: o se es mentecato o uno ha caído –es otro tipo de idiotez- en el pensamiento grupal.
El pensamiento grupal tiene, entre otros riesgos, uno patente: acallar la conciencia personal y promover la ciega defensa colectiva de realidades que pueden ser perfectamente equivocadas. Al igual que el famoso rey privado de atuendos, pocos –sólo los valientes o quienes no tienen nada que perder- se atreven a proclamar la desnudez del monarca. Únicamente pueden tomarse decisiones correctas a partir de la objetividad en los juicios.
La inteligencia no es meramente racional. La mera racionalidad, si no es equilibrada, se torna a-rracional, cuando no irracional. En este sentido, el largometraje muestra bien que se conoce no lo que se pone ante nuestros ojos, sino más bien lo que se desea conocer. De algún modo, se habla de la inteligencia emocional que, como casi todo, fue explicado antes por pensadores latinos que norteamericanos. Para muestra un botón: Xavier Zubiri habló con gran profundidad de la Inteligencia Sentiente. Clint Eastwood aborda la cuestión a su modo. Los norteamericanos desean tener héroes, y quien se los proporcione triunfará. Se ve más lo que se quiere ver que lo que se tiene delante.
La autocrítica de la que hace gala el director es ejemplar. Pocos países como Estados Unidos son capaces de asumir sus errores y de presentarlos públicamente. Banderas de nuestros padres, junto a Leones por corderos y En el valle de Elah son tres obras maestras en este sentido.
La fuerza de los mitos es impresionante, y los mitos precisan de ser presentados por símbolos adecuados. Si la fotografía no hubiese sido tomada, o no se le hubiese dado la publicidad adecuada, Iwo Jima hubiera tenido mucho menos valor del que en realidad tuvo en el proceso de la II Guerra Mundial. El marketing quizá no sea la ciencia más profunda de las organizaciones desde el punto de vista conceptual, pero sin duda sí desde el conductual.
El guiño final del largometraje se dirige a analizar las contradicciones que el ser humano oculta dentro de sí mismo. La gente es como es (somos como somos), no como nos gustaría que fuese. No se trata de señalar todos los errores de todo el mundo, pero sí de aceptar que la perfección no existe. Sin empeñarse en descubrir verdades sobre cualquier realidad, también resulta grotesco el empeño de algunas organizaciones de mostrarse a sí mismas y a su gente como el dechado de la perfección. El realismo es optimista, siempre que no deje de ser realista. Partir de definiciones equivocadas de hechos conduce necesariamente a graves errores posteriores.




jueves, 13 de octubre de 2016

FEELINGS MANAGEMENT 2016 - PRESENTACIÓN EN IE BUSINESS SCHOOL

FEELINGS MANAGEMENT 2016
PRESENTACIÓN EN IE BUSINESS SCHOOL


El próximo 20 de octubre de 2016, a las 19:00, tendrá lugar la presentación del informe Feelings Management 2016 de la empresa española.

El acto se celebraráen IE Business School, en Madrid, en la calle Serrano, 105.

Feelings Management es un modelo de gestión que diseñé hace una década para analizar el estado de ánimo de las organizaciones. La consultora Sunion, que posee la licencia de empleo, presentará el estudio que ha realizado en 2016.

Este trabajo se encuadra dentro de las actividades de la Cátedra de Management Fundación Bancaria la Caixa en IE Business School.


La entrada es libre para los interesados en esta metodología de transformación organizativa.

Un saludo.
Javier Fernández Aguado

lunes, 10 de octubre de 2016

HHhH

BINET, Laurent (2010): HHhH, Anagrama

Novela sobre el asesinato de Reinhard Heydrich en Praga. Una obra de arte literaria e histórica. Heydrich era el potencial heredero de Hitler, y por eso los aliados pusieron en él un objetivo a batir. Lo lograron, pero a costa de mucha sangre, pues, entre otros daños colaterales, el pueblo de Lidice fue borrado de la faz de la tierra por las tropas hitlerianas sólo porque sospecharon –equivocadamente- que uno de los patriotas había sido allí protegido. Se trata, sin duda, de un texto indispensable.


domingo, 2 de octubre de 2016

DIÁLOGO DE CARMELITAS

BERNANOS, Georges (1956): Diálogo de Carmelitas Edit. Troquel

Narra la vida de Blanca de la Forre, carmelita asesinada con el resto de las carmelitas del convento de Compeignes durante la revolución francesa. Los hechos están un poco desfigurados. Plantea una interesante comparación entre la Bastilla y las bastillas. Es decir, entre la promesa de contribuir a la libertad de Francia y los miles de asesinatos cometidos por los más bajos instintos donde el verdadero único interés era inconfesable: la propia avaricia o codicia. ¡Cuántas barbaridades cometidas bajo el paraguas de un interés superior! Entonces, y ahora.


lunes, 26 de septiembre de 2016

MÁS DURA SERÁ LA CAÍDA

Resultado de imagenTítulo: Más dura será la caída

Director: Mark Robson
Año: 1956
Temas: Avaricia. Branding. Comunicación interna y externa. Ética y técnica. Feelings Management. Fuego amigo. Mediocridad. Pérdida del sentido común.

Eddie Willis (Humphrey Bogart) es un periodista deportivo sin oficio ni beneficio. En esa situación de debilidad profesional –también personal, porque cuando falla lo profesional todo se resiente, guste o no-, un conocido suyo, Nick Benko (Rod Steiger), le propone un trabajo con alta remuneración. El peculiar amigo es el dueño de un conjunto de promotores de boxeo. Desea que Eddie actúe como agente de prensa de una operación que piensa organizar empleando a un gigante argentino, cuya estupidez es correspondiente a su tamaño. Toro Moreno (Mike Lane) –así se llama el hispano- deberá boxear para enriquecer a su promotor. El representante del deportista es casi tan nulo intelectualmente como el boxeador, y ambos se creen las patrañas de su milagroso promotor.

 Este drama policíaco constituye una extraordinaria crónica de corrupción y ambición, bajo la destacada dirección de Mark Robson. El largometraje, última película que interpretó antes de su fallecimiento Humphrey Bogart, es todo un clásico, no tanto del deporte del boxeo como del peculiar entorno en el que se mueve.

La narración gira en buena medida alrededor del periodista, un personaje aparentemente falto de sentimientos. Sin embargo, cuando ve el trato que van dando a Toro Moreno, falso triunfador del ring, se revela. La pizca de ética que le queda, le lleva a enfrentarse, al cabo, con su jefe.  En un arrebato de sinceridad, le dirá a Toro Moreno (con el objetivo de que se deje caer en el definitivo combate y así pueda salvar la vida):

-¡Qué importa lo que piense de ti un puñado de personas sedientas de sangre! ¿Has echado alguna vez un vistazo a sus caras? Pagan unos pocos dólares esperando ver morir a un hombre... ¡Qué se vayan al infierno! Piensa en ti. Coge el dinero y lárgate de este asqueroso negocio.

Los elementos que se combinan desde el comienzo son letales: la ignorancia presuntuosa tanto del boxeador como de su representante; la desmedida ambición de quien les asegura éxito y dinero; la cohorte de malandrines que le rodean; la falta de ética del periodista contratado, que a sabiendas de que todo es un fiasco acepta formar parte del comploto porque necesita dinero; la complicidad de otros compañeros que para no dejarle en mal lugar aceptan callarse.

La falta de ética empresarial, me gusta repetirlo, procede en no pocas ocasiones de la combinación de dos factores letales: la carencia de preparación, de técnica, para realizar bien el propio trabajo; y la excesiva celeridad por conseguir resultados económicos.

Demasiados ponen entre sus objetivos el rápido enriquecimiento olvidando que conseguir bienes está muy bien si es consecuencia del trabajo bien realizado, pero que pretender acelerar excesivamente esa meta conduce fácilmente a la pérdida del sentido común que debe presidir la vida de cualquier persona.

La ética no es un plus que uno pueda agregar o no a conveniencia. Sin ética personal y profesional todo el entramado de las relaciones comerciales se hunde. En la Roma clásica, el año comenzaba en el idus de marzo, es decir, el 15 de marzo, primer día de luna llena. La palabra Idus procede del etrusco y significa confianza. Júpiter –pensaban los romanos- no permitiría que desapareciese la luz en todo el día, y por tanto iluminaría todo el recorrido del año de semejante manera.

Esta tradición se perdió cuando en el año 153 a.C. se produjeron fuertes revueltas en Hispania y el Senado se vio forzado a adelantar los nombramientos a las calendas de Ianuarius (1 de enero). De ahí procede que al año nuevo que nosotros conocemos no comience en primavera, sino en invierno.

Parecería que así ha sucedido no sólo desde el punto de visto cronológico, sino también desde el existencial. Muchos han perdido el referente de la confianza y han transformado su existencia en una acelerada carrera hacia una meta equivocada, que resumo en ocasiones en ‘ser los más ricos del cementerio’.

La confianza en los negocios es fundamental: la mentira es probablemente la mayor falta que existe contra la convivencia humana, pues rompe el mimbre de la certeza de que las personas con las que negocio no van a engañar. Si en una sociedad –particularmente en una relación mercantil-, se rompe la lealtad a la palabra dada, todo lo que venga en adelante no será sino una hipocresía mantenida en el tiempo.

Las organizaciones –mercantiles o no- que emplean la doble agenda (dicen una cosa pero están haciendo otra) no deberían extrañarse de que el talento se les escape a raudales. La responsabilidad, en esos casos, no es de la falta de compromiso, sino más bien de la ausencia de sentido común de quienes las dirigen. Hoy en día una de las cosas que más se rechaza es la hipocresía. Y con mucho más motivo la de quienes gobiernan. Por eso, cuando se descubre que las palabras no responden a los hechos, la tropa se desmotiva inmediatamente. 

La falta de realismo sobre las propias capacidades acaba mal. Toro Moreno es destrozado en una pelea en la que el contrincante no se aviene a ese pacto al que todos los anteriores contrincantes han claudicado. Para él, resulta más importante la dignidad del juego limpio, que de la rentabilidad económica. Aunque para muchos cueste entenderlo, incluso en el boxeo puede haber ética profesional.





jueves, 22 de septiembre de 2016

LIBERTAD, ¿POR QUÉ?

BERNAWES, Leorce (1989): Libertad, ¿por qué? Encuentro Ediciones

Conjunto de conferencias pronunciadas por el escritor francés. Contiene ideas interesantes aunque está algo escorado a la cultura del otro lado de los Pirineos. La verdadera pregunta nunca ha de ser libertad de, sino libertad para. Al igual que un taxi tiene poco sentido hasta que no se compromete con un viajero, la libertad está en busca de destino hasta que marca un objetivo con el que implicarse.


lunes, 19 de septiembre de 2016

CAZA DE BRUJAS

Caza de brujasTítulo: Caza de brujas

Director: Irwin Winkler
Año: 1991
Temas: Amistad e intereses. Búsqueda de enemigos. Contradicciones vitales. Dirigir con el ejemplo. Ética y técnica. Feelings Management. Fuego amigo. Masa crítica. Mediocridad.

Durante el tiempo conocido como «caza de brujas», que recibió también el nombre del senador McCarthy –macharthismo-, se persiguió de forma desaforada e inquisitorial la supuesta incursión comunista en Estados Unidos. Un país adalid de la democracia estuvo a punto de caer en el más radical fanatismo. Numerosos norteamericanos sufrieron persecución por simples recelos, al igual que estaba sucediendo –desde el ángulo contrario- a todos los ciudadanos de países controlados por  Moscú.
Un poco de historia: para impedir la penetración nazi en Estados Unidos había sido creado en 1938 el Comité de Actividades Antiamericanas. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, el  senador Ranking, su promotor, lo relanzó y transformó en una Comisión permanente de la Cámara de Representantes. La Guerra Fría proporcionaría contenido: la persecución de cualquier atisbo del comunismo en USA.
Al poco tiempo de llegar Truman al poder, en 1947, se aprobó un denominado Programa de Lealtad de funcionarios federales, empeñado en descubrir infiltrados, cuya meta sería proporcionar secretos a la URSS. Las tensiones de la Guerra Fría y la primera bomba atómica soviética en 1949 llevarían esta prevención a niveles de histeria. Cualquier sospechoso fue inscrito en una lista negra, expulsado de su empleo o incluso detenido.
Éste es el trasfondo de la película brillantemente protagonizada por Robert de Niro y Annete Bening. Impulsadas por McCarthy, las se­siones del Comité de Actividades  Antiamericanas detectaron algunos culpables, no sin destrozar la vida de innumerables inocentes.
El Comité aplicaba la presunción de culpabilidad y era el acusado quien tenía que probar su inocencia. Quienes reconocían su responsabilidad, podían huir del descrédito o la cárcel delatando a sus reales o supuestos camaradas.
Robert de Niro da vida a David Merill, un director de cine que se niega a proporcionar nombres. Su gran error fue participar en un par de reuniones en la que un grupo de jóvenes idealistas deseaban recoger alimentos para los soviéticos, en plena guerra mundial, cuando todavía eran aliados de los norteamericanos.
En su dureza, la película está repleta de enseñanzas. La primera, que los amigos se reconocen en los momentos de dificultad. Por eso, atravesar un período de crisis consiente distinguir entre quienes se acercaron dispuestos a utilizarnos o a ofrecernos sinceramente su amistad. Merill se queda en la práctica solo, con la única excepción de su exesposa, que manifiesta su amor precisamente en esas complicadísimas circunstancias.
La masa está habitualmente no con quien tiene razón, sino con la mayoría. El miedo es un instrumento eficaz de control de masas. Así lo practicó el macarthismo y así se vive hoy en día en algunas organizaciones, bajo el renovado nombre de mobbing.
En la película se recogen, entre otros sucesos reales, los del proceso seguido contra Julius y Ethel Rosenberg (1950-1953), acusados de pasar secretos atómicos a Rusia. Fueron condenados a muerte y ejecutados en la prisión de Sing Sing en junio de 1953. Entre los actores de Hollywood que colaboraron con el Comité se contaron Gary Cooper, Ronald Reagan o Robert Taylor. Entre las víctimas de la inquisición anticomunista destacó Charles Chaplin. Decidió no regresar a Estados Unidos y fijó su residencia en Suiza.
El fuego amigo es muchas veces el mayor enemigo de las organizaciones. Así sucedió durante el periodo de la caza de brujas en USA. En vez de enfrentarse a problemas reales, se obsesionaron con el propio vecino, intentando descubrir lo que no había.

Esto, insisto, no ha sucedido únicamente en Estados Unidos en ese periodo, o en la Unión soviética durante muchos más años, o en el medievo por obra de la inquisición. Hoy en día, algunas organizaciones siguen manteniendo esas actitudes, como he descrito en mis trabajos ‘La conjura de los necios’ o en ‘Patologías en las organizaciones” (escrito junto a Marcos Urarte y Paco Alcaide).

Al final, como casi siempre, se verifica que lo que queda es el refugio afectivo. Mientras muchos vuelven la espalda, aquella que más le amó está junto a él de forma incondicional. El espionaje malvado, la cruel perspicacia de un desalmado es capaz de descubrir siempre errores en la vida de los demás. Nadie puede agradar en todo a todos todo el tiempo. Con mucho más motivo cuando el único deseo es descubrir los errores de ese alguien de forma enfermiza.

Ante la persecución a la que es sometido, Miller se enfrenta a quienes le siguen. En una de las ocasiones, cuando están procurando que su empleador le eche del trabajo, le espeta a uno de los miembros del FBI:

-Si eres un crío de 23 años, ¿qué sabes tú del trabajo, de la vida...?

Existen nefastas culturas organizativas que son capaces de convencer a alguien de que por muy imberbe que sea está salvando a la humanidad (en este caso a Estados Unidos) y el bien organizativo es puesto por encima del bien personal. Se olvida así que no existe el hombre en general, sino este hombre. Y que las organizaciones teniendo vida propia deben en cualquier caso estar al servicio de quienes las componen. Si no, incluso la mejor de las organizaciones en teoría acaba por volverse perversa.

Mucho en esta película recuerda a La vida de los otros. A pesar de que las ideologías fueran tan distantes en apariencia, bastantes de sus reacciones fueron idénticas, porque estuvieron controladas por perversos mediocres, como sucede hoy en determinadas organizaciones.



lunes, 12 de septiembre de 2016

CÓMO SER UN CONSULTOR DE ÉXITO

BERMONT, Hubert (1991): Cómo ser un consultor de éxito. Crónica ediciones.

Ligera introducción para quienes desean dedicarse al apasionante mundo de asesorar a otros. Falta uno de los consejos fundamentales: la experiencia propia es imprescindible antes de indicar a otros los caminos que han de recorrer. Con todo, recuerda principios relevantes que cualquier consultor debería aplicar, como por ejemplo tener bien claros los límites del propio asesoramiento.



Javier Fernández Aguado

miércoles, 7 de septiembre de 2016

DIRECTIVOS PARA ENTORNOS VUCA

DIRECTIVOS PARA ENTORNOS VUCA

Marcos Urarte
Javier Fernández Aguado

El cambio no ha cambiado, pero sí -¡y mucho!- la velocidad a la que éste se produce. No es la primera vez que acaece en la historia, pero sí para quienes hoy en día vivimos.

La aceleración de la vida de las organizaciones ha llevado a acuñar el acrónimo VUCA para expresar el conjunto de desconciertos alos que hemos de responder: Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad.

Desnaturalizados por falsas certidumbres, en la actualidad –gracias también a las nuevas tecnologías- somos más conscientes de la vulnerabilidad de las instituciones y estructuras en las que habíamos depositado nuestra confianza e ilusiones.

Habituados a unas décadas, tras la Segunda Guerra Mundial, de aparente crecimiento imparable, hemos comenzado a percibir con estupor la complejidad de un entorno en el que se multiplican las sorpresas: millones de nuevos desplazados, acceso casi ilimitado a la información, redes informales de decisión, tendencia a considerar obsoleto todo lo no realizado por uno mismo, etc.

Nos encontramos por eso en un periodo de crisis, entendiendo con este término el conjunto de circunstancias que nos hacen dudar sobre la solidez de los pilares sobre los que se apoyaban precedentemente nuestras decisiones.

Transformaciones que hace años llevaban décadas o siglos, como la implantación de la imprenta desde su invención a su difusión, hoy en día se pueden llegar a realizar en pocas semanas.

Cuando se conoce sólo la información que podíamos digerir y gestionar se vive y se gobierna de forma diversa a cuando recibimos continuos inputs que pueden obligarnos a una flexibilidad para la que no hemos sido formados.

Apoyándonos en el pasado, para asumir el presente y proyectar modos nuevos de obrar en el futuro, es posible proponemos herramientas de reflexión que conduzcan de inmediato a modos prácticos de decidir y actuar.

El directivo de un entorno VUCA no puede seguir haciendo lo mismo que venía realizando. Si siempre ha sido preciso reinventarse, en el momento actual resulta insoslayable el hacerlo, y ¡pronto!

Quien siempre vende lo mismo y del mismo modo, pronto dejará de venderlo, reza un antiguo adagio empresarial.

En el pasado podía llegar a concederse un plazo de un lustro para que se cumpliese este principio. En la actualidad, perder el ritmo durante unas semanas puede implicar quedar fuera de la batalla por el éxito.

Prohombres como Julio César, Ignacio de Loyola o Winston Churchill son, desde diversos ángulos, pioneros de los que mucho podemos aprender. Organizaciones tan diferentes como el Imperio Romano, los Templarios y la Compañía de Jesús nos proporcionan claves para diseñar estructuras de decisión y gobierno que sean de verdadera utilidad para enfocar adecuadamente el futuro.

Líderes que no supieron entender su tiempo y su gente, como Hitler, Stalin o Trotsky, condujeron a sus organizaciones y seguidores al desastre.

En el momento actual, un Líder debe contar con herramientas para afrontar un entorno VUCA. Eso es lo que pretendemos los autores con un seminario diseñado con la acumulación de mucho conocimiento procedente de cientos de organizaciones contemporáneas en docenas de países de cuatro Continentes.


lunes, 27 de junio de 2016

EL FUEGO Y LA PALABRA

Título: El fuego y la palabra

Director:.Richard Brooks
Año: 1960
Temas: Contradicciones vitales. Dirigir con el ejemplo. Ética y técnica. Fuego amigo. Masa crítica.

Elmer Gantry (Burt Lancaster) es un predicador evangelista capaz de afirmar cosas como las siguientes:

"¡Jesús tenía agallas!
No temía ni a todas las legiones romanas.
¿Cree que ese lanzador es bueno?
Pues yo le digo que Jesús habría sido 
el mejor lanzador de la historia.
Jesús fue un luchador de verdad.
El mejor que haya visto en su peso.
¿Por qué? Por amor, caballeros.
Jesús tenía amor en los puños.
Y, ¿qué es el amor?
El amor es el lucero del alba y de la tarde,
que ilumina la cuna de un niño".

Lenguaje motivador, lleno de fuerza, capaz de entusiasmar a una audiencia. Lástima que sean sólo palabras de un propagandista -¡otro más!- nada convencido de lo que predica. Es éste quizá uno de los mayores daños que se realiza en un grupo humano: proclamar principios maravillosos que luego son institucional y/o personalmente conculcados.

Todo individuo vive en medio de contradicciones. Nos conocemos poco y mal. En medio de ese caos, es preciso encontrar un término medio de sentido común en el que disfrutar de un espacio de claridad.

Con 3 Óscars [mejor actor (Burt Lancaster), actriz secundaria (Shirley Jones), guión adaptado], El fuego y la palabra, resulta una demoledora crítica contra quienes afirman unos valores y asumen otros.

Seductor, oportunista, carente de toda ética, así es Elmer Gantry, un jugador tramposo de ocasión que cree descubrir en la religión un nuevo modo de vida regalada. Convertido en evangelista, y aprovechándose del tirón propagandístico de la hermana Sharon Falconer (Jean Simmons), Elmer lanza unos conmovedores sermones sobre el diablo, que le conducen a lograr fama y riqueza.

Cuando parece que sus propias palabras comienzan a tener algo de efecto en su misma vida (hasta ese momento totalmente desordenada), un periodista (Arthur Kennedy) se propone desenmascarar el verdadero rostro de Gantry. A ese objetivo parece sumarse una fatídica casualidad: la reaparición de una antigua amante (Shirley Jones), que, despechada, pretende vengarse de su antiguo amor.

El largometraje comienza en esos momentos una absorbente radiografía de un personaje dibujado con trazos geniales por el director.  

La presencia del lenguaje deconstructivo es permanente en toda la película: continuamente se afirma una cosa y se vive otra. ¡Cuántas organizaciones quedan reflejadas en esos sermones de Gantry!: ¡cuántos que proclaman la importancia de las personas luego les regatean unos pocos euros para centrarse en el enriquecimiento del directivo!; ¡cuántos que proclaman que han aparecido para servir a todos los clientes luego desprecian a cualquiera que no cumple los stándares marcados por un niñato imprudentemente ascendido!; ¡cuántas organizaciones que aseguraron que venían a revolucionar un mercado con ideas nuevas no son sino estafas más o menos explicitadas que sólo benefician a unos pocos!; ¡cuántos centros de formación de directivos pilotados por personajes que cuando son ellos mismos puestos a regir una empresa la conducen al desastre!; ¡cuántos aseguran que las personas son el centro de la organización, pero en realidad es la propia estructura burocrática lo único que importa!

Los mediocres están siempre al acecho. Cuando Gantry ha comenzado el sendero a su personal redención no se lo perdonan. Es cierto que fue incoherente durante un periodo, pero cuando parece que todo iba a encauzarse, la mezquindad de un periodista torna contra él y contra personas totalmente inocentes el poder destructor de una masa alienada.

El concepto de masa crítica aparece en toda su crudeza. Cuando muchos ensalzan, todos alaban; cuando algunos vilipendian, todos denigran. Más aun quienes previamente habían lisonjeado con más intensidad. Recuerdan esas muchedumbres informes a las que describiera Dante en el vestíbulo del infierno, en la Divina Comedia. El primer aprovechado que llegue, las arrastrara donde quiera. ¡Qué actualidad tiene el relato en los tiempos que estamos viviendo!

Al final, el periodista, que sembró vientos acaba recogiendo tempestades, porque sus malas intenciones acaban volviéndose contra él.

En todo el largometraje aparece de continuo la mitología del líder. Algo ha de haber siempre de mito en el líder, pero cuando se exagera y luego se descubre que era humano -¡demasiado humano!-, la decepción y la venganza después acaban por ser terribles.

Otro de los temas universales se encuentra permanentemente presente: la relevancia del proyecto vital y, dentro de éste, del refugio afectivo. Cuando el verdadero amor llama a la puerta de Gantry, muchas de sus ocupaciones y preocupaciones de antaño pasan a un segundo plano.

Una última reflexión: éxitos y fracasos son relativos. Tras las alabanza viene el vituperio, pero tras éste, de nuevo el ensalzamiento. ¡Qué importante no depender de la opinión ajena! Como enseñó un autor medieval, nunca ha de ponerse la propia paz en la boca de los otros.


lunes, 6 de junio de 2016

METTERNICH

BERGAR, Peter (1979): Metternich


Narra la vida de Metternich (1773-1859), príncipe de Austria y antes embajador en París. Hombre de gran valía, conservador y poco creativo. Rigió junto a Talleyrand y Costlereagh la Santa Alianza. El libro tiene interés, porque nos ayuda a situarnos en unas coordenadas históricas que tienen muchas semejanzas con las actuales. Otros intentos biográficos posteriores de Bergar dieron fruto mucho menos sabrosos que éste. 

lunes, 23 de mayo de 2016

EL ESPÍA

 Título: El espía
 Director: Billy Ray
Año: 2007
Temas: Autocrítica. Branding. Comunicación interna y externa. Paradojas vitales y organizativas. Esquizofrenias organizativas. Ética y organizaciones. Feelings Management. Hipocresía persona y organizativa. Inmolaciones organizativas. Paranoias personales y colectivas.






En febrero de 2001, Robert Hanssen, agente del FBI que había ocupado puestos de relevancia en esa Agencia norteamericanas fue declarado culpable de traición contra su país. Durante las dos décadas precedentes, había proporcionado secretos clave de inteligencia a la Unión Soviética.
Chris Cooper protagoniza a Hanssen en este largometraje que puede ser calificado de extraordinario desde el punto de vista del análisis del personaje principal. Junto a él, Ryan Phillipe interpreta a Eric O´Neill, un joven agente seleccionado para tratar de descubrir los modos de actuar del traidor.
Cuando O´Neill es ascendido desde un puesto de vigilancia de exigua relevancia hasta el cuartel general del FBI, su anhelo de convertirse en un agente parece estar cercano. Para lograr su objetivo está dispuesto a lo que sea. Queda sorprendido cuando le comunican que trabajará junto a Hanssen en una nueva división denominada de "seguridad de información". Ese departamento ha sido aparentemente creado para contribuir a la defensa de información clasificada de esa agencia norteamericana.
Pero las cosas no son siempre como parecen. La ilusión se desmorona cuando O´Neill conoce con más detalle el verdadero motivo de su promoción. Hanssen es en realidad el objetivo de una investigación. El FBI sospecha que se trata de un resbaladizo topo. Sus superiores solicitan a O´Neill que se gane la confianza de su jefe  para poder detener al renegado en plena acción.
Involucrado en un arriesgadísimo juego de bisoño profesional contra un espía con todas las experiencias de la vida, O´Neill se verá obligado a esforzarse por paralizar a Hanssen antes de que el agente traidor le destruya a él, a su pareja y al país que ha jurado defender.
El largometraje es sin duda minucioso. Quizá, como he señalado antes, lo más relevante es el análisis de la esquizofrenia vital en la que se debate Hanssen.
Toda persona, y particularmente quienes por algún motivo se creen de inteligencia superior, acaban combatiendo dentro de sí mismos. La normalidad no les resulta atractiva  y deben probarse a sí mismos que pueden hacer cosas diferentes a los demás. ¡Cuántos parecidos entre el análisis psicológico de Hanssen y de Napoleón, por poner sólo un ejemplo! Los dos se consideraron superiores a su entorno, juzgaron que podían engañar a los demás, porque los otros no les alcanzaban ni siquiera a la suela de los respectivos zapatos.
Napoleón se sintió capacitado para despreciar a todos los monarcas de su época, incluido el Papa. Hanssen se considera superior a una de las organizaciones de mayor importancia en la gestión de inteligencia que en el mundo han sido. Napoleón jugó con Europa durante décadas, Hanssen lo hizo durante más de dos. Para más inri presidiendo la comisión que había sido diseñada para tratar de atraparle. Al cabo, se jactará de haber engañado incluso a quienes estaban designados para darle caza.
En una gloriosa escena, una vez detenido, le preguntan el porqué de sus actuaciones, la respuesta es significativa: quería demostrar a todo el FBI su personal superioridad. Ya que no le hacían caso en sus sugerencias, deseaba chulearles a todos para poner de manifiesto su superioridad mental y operativa.
La vida de Hanssen se encuentra fundamentada en lo que los griegos denominaban hibris o hybris (en griego ϐρις húbris). Este concepto griego, que tiene diversas acepciones, puede traducirse también como ‘desmesura’.  Suele emplearse para definir el orgullo desmedido. En la Antigua Grecia se empleaba para definir el desprecio hacia los demás. Eurípides, en referencia a la cuestión, escribió que Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.
En el caso de Hanssen, su esquizofrenia vital se ve probablemente incrementada –a decir de gente que le conoció directamente- por la pertenencia a un controvertido movimiento religioso de origen español, que imprime en bastantes de sus adictos un desmedido e injustificado complejo de superioridad. Quizá –no es el único caso en personas que pertenecen o han pertenecido a ese discutido grupo- las instrucciones recibidas allí contribuyeron a la esquizofrenia del protagonista de esta lamentable y real historia.
Llama la atención en la película la desaparición de uno de los aspectos más peculiares de esta curiosa historia: el chivatazo de Hanssen a los soviéticos sobre el pasaje que habían edificado los estadounidenses debajo de su representación diplomática oficial en Washington.
Entre las múltiples enseñanzas que brotan de la película se encuentra la necesidad de conservar y desarrollar el sentido común. Quien olvida la habilidad vital de la humildad, acaba consintiendo que el orgullo mine su realidad vital y mental. Caído en esa triste situación, Hanssen acaba haciendo realidad la frase del turbulento pensador alemán de fines del XIX: Quien lucha contra monstruos cuide no volverse un monstruo.

Una de las múltiples manifestaciones de la hybris personal en la que Hanssen vive es la ausencia de habilidades para el gobierno de personas. Su trato, desde el pedestal en el que él mismo se ha situado se hace insufrible. Puede impresionar desde lejos, pero cuando la gente se le acerca su trato, su comportamiento, sus creencias, sus modos de despreciar a los demás, sencillamente repelen. Ni más ni menos que determinados directivos que aseguran que su capital humano es lo más importante, para luego, en la realidad concreta de la existencia, despreciar a quienes no se pliegan.



lunes, 2 de mayo de 2016

EL TERCER REICH - 101 PREGUNTAS FUNDAMENTALES

BENZ, WOLFGANG (2006): El tercer Reich. 101 preguntas fundamentales.


Los terribles acontecimientos que tuvieron lugar entre 1919 y 1945 son fuente inagotable de interés. Las fuerzas del averno desatadas han hecho reflexionar desde muy diversos ángulos sobre los límites de la bondad y la maldad del ser humano. Benz proporciona algunos mimbres para configurar cada uno su propia opinión. 

lunes, 25 de abril de 2016

AMERICAN GANGSTER

Título: American Gangster 
Director: Ridley Scott
Intérpretes: Denzel Washington, Russell Crowe, Carla Gugino, Josh Brolin, Ted Levine
Año: 2007
Temas: Avaricia. Branding. Comunicación interna y externa. Constancia. Creación de empresa. Ética y técnica. Feelings Management. Fuego amigo. Patologías organizativas. Pérdida del sentido común. Will Management.

Frank Lucas (Denzel Washington) era el discreto conductor de un mafioso negro del centro de Harlem. Corre la década de los setenta. Fallece el criminal de forma inesperada durante una visita a una tienda. Frank decide aprovechar la oportunidad -carpe diem!- para diseñar su propio imperio y llevar a la realidad su personal versión del sueño americano.

Con todo lo asimilado -¡qué pena haber olvidado la importancia de la figura del aprendiz!-, gracias también a su agudo ingenio y a una peculiar ética de los negocios (sobre este punto volveré), se hace con el control del tráfico de drogas de la zona, inundando las calles a mejor precio con un producto de calidad superior. El resultado es evidente: se convierte en un potentado.

Lleva a la práctica, de forma intuitiva, uno de los principios de cualquier negocio: cuantos menos intermediarios haya, mayor será el margen para quienes queden. Él ha reducido la cadena, pues compra en origen (Tailandia) y vende con su propia red comercial. Frank sabe, o al menos intuye, que un negocio debe fundamentarse en una ventaja competitiva clara. Él lo tiene claro: eliminado un coste sus márgenes aumentan. Asume mayores riesgos, pero los beneficios también serán superiores. En el fondo, éticos o no, los negocios tienen unas características más semejantes de lo que a primera vista pudiera parecer. 

Puede asegurarse, en efecto, que todos los negocios, desde el punto de vista estrictamente técnico, son básicamente iguales. Lástima que Frank haya optado por uno que no es ético. De otro modo, hubiera llegado a ser un gran empresario, porque las ideas que aplica son eficaces. Bien consciente de que es preciso ganarse el apoyo de los clientes actuales o potenciales cuida atentamente la comunicación externa, y logra convertirse en una de sus estrellas cívicas, gracias a los regalos populistas que realiza. Hay escenas que recuerdan a El Padrino,  y también a esos narcotraficantes mexicanos, colombianos, etc. que maquillan su inhumano negocio con una cobertura solidaria que lo vuelve todo, si cabe, más lamentable.

Richie Roberts (Russell Crowe) es un agente de policía marginado. Conoce al dedillo el ambiente de las calles y percibe con claridad que el poder del hampa está cambiando. Al igual que Frank Lucas, Roberts ha asumido un estricto y peculiar código ético que le aparta de los demás, transmutándolos en dos figuras solitarias en lados opuestos de la ley.

Richie descubre pronto que su principal enemigo –sin duda no el único-, son los numerosos agentes de la policía neoyorkina que se han dejado corromper, cobrando comisiones relevantes tanto a comerciantes como a delincuentes. Se la tienen jurada, entre otros motivos porque él –tras una operación- entregó al departamento el casi millón de dólares que habían incautado. Los demás le miran como un ser extraño. ¡Nadie le hubiera dicho nada si se lo hubiera quedado, siempre que hubiese hecho partícipes a otros de su inesperada ganancia! El fuego amigo sigue siendo, en demasiadas organizaciones, el principal problema.

Múltiples son las enseñanzas para la empresa que van sucediéndose en el largometraje. Una relevante es la conciencia de que la marca resulta esencial para el buen desarrollo de un negocio. Cuando un traficante menor emplea la misma de Frank, pero con un producto de inferior calidad, el ganster se altera. ¡No puede engañarse con la marca!, grita. ¡La marca da confianza! ¡No puede dañarse!

Lecciones interesantes para cualquier empresa que quiera desarrollar sostenibilidad. La marca no tiene por qué ser conocida a nivel internacional, pero sí ha de ser respetada en su ámbito de influencia. Muchas enseñanzas de los expertos en branding en nuestros días no hacen sino repetir de forma algo más tecnificada las evidencias señaladas por el traficante de Harlem.

Tanto en el comportamiento de Frank como en el de Richie hay un elemento común: los dos aseguran que son de ética intachable. Sin embargo, un análisis detallada de la misma produce perplejidades. De un lado, Frank está dispuesto a liquidar a cualquiera que se ponga en su camino, a arrasar cualquier obstáculo material o humano que le impida su meta; por otra, asegura que le preocupa su familia, y que es siempre fiel a la palabra dada, a  la vez que asegura que siempre desea proporcionar el mejor producto, como si vender droga fuese distribuir fruta de calidad...

Toda persona lleva dentro de sí una contradicción, que he calificado de paradójica. Los extremos a los que llega Frank son singulares. Algo semejante sucede con Richie. En su caso, la ‘estricta’ moral que se ha concedido le prohíbe robar ni un solo euro. Paralelamente, sin embargo, está dispuesto a engañar a su mujer, y a poner todos los medios, legales o no, para alcanzar sus metas.

En el fondo, ambos personajes han hecho suyo el principio de que el fin justifica los medios. Por lamentable que sea ese principio ético, no debería resultar tan extraño, pues muchas organizaciones –lucrativas o no- para lograr sus objetivos están dispuestos a sacrificar a aquellos mismos a quienes aseguran de continuo que la organización fue pensada sólo para ayudarles.