lunes, 20 de noviembre de 2017

Stalingrado. Batalla en el infierno



Cuando la conclusión de la II Guerra Mundial estaba aún cercana, los alemanes se atrevieron a realizar este largometraje, casi un documental, en el que plantearon una profunda autocrítica de lo vivido.

La batalla de Stalingrado se planteó desde el primer momento como si fuera coser y cantar. Al menos así lo contemplaban los gerifaltes alemanes impulsados por Adolf Hitler. Desde los cómodos despachos de Berlín o de la Guarida del Lobo, mientras se tomaba té con pastas y se contemplaban hermosas vistas, todo parecía sencillo. Exactamente igual que cuando desde lejanos edificios lujosamente adornados se delinean estrategias comerciales sin conocer la cruda realidad.

Con escasa capacidad de enfrentamiento con el todopoderoso Führer, los generales alemanes agacharon la cabeza y aceptaron sistemáticamente las órdenes de un loco ególatra.

La invasión había comenzado bien. Los casi cuatro millones de soldados, de los cuales un cuarto eran aliados rumanos, italianos o búlgaros, habían arrasado las defensas soviéticas. El factor sorpresa, y más en concreto la inconsistencia de Stalin como dirigente, había permitido el fácil triunfo germano.

Tras días de aislamiento casi catatónico, y meses sucesivos de perplejidad, Stalin volvió a tomar las riendas. Una de las primeras medidas que tomó le honran: elegir para dirigir la operativa a un gran militar, previamente depurado. Zhukov volvió, como deben regresar los buenos técnicos, también cuando han sido depurados por directivos mediocres y/o envidiosos.

Stalin, rectificando su error, demostró –al menos en esta ocasión- que algo de sentido común le quedaba. No sólo eso, sino que fue capaz de convocar a todos los defensores de Stalingrado en torno a principios que el mismo había tratado de liquidar desde su llegada al poder. En concreto, los ideales de bandera, patria y religión volvieron a permitirse en lo que ya empezaba a ser una ciudad en ruina.

Para Stalin, esos sacrosantos principios eran meros instrumentos, y los empleó. Como buen marxista aplicaba que el fin justifica los medios. Si volver a hablar de la gran Rusia ilusionaba a los luchadores, pues bien estaba. Ya tendría tiempo de liquidar aquellas grandes verdades que para él eran sólo instrumentales.

Muchos soldados alemanes habían comenzado la invasión sin ser conscientes de dónde se metían. Al principio habían sido recibidos como liberadores. El cambio de percepción llegó cuando las SS emprendieron el asesinato sistemático de judíos, pero también de protestantes, católicos, intelectuales… hasta llegar a masacrar indiscriminadamente poblaciones enteras en Ucrania.

Cuando empieza el cerco de Stalingrado, la percepción de la población rusa con respecto a los invasores no puede ser más negativa. Están dispuestos a dejarse hasta la última gota de sangre por defender a la madre patria.

Frente a la decisión de Stalin de optar por su militar más preparado para responder, Hitler puso al frente de sus tropas a un burócrata. Von Paulus no era el directivo para la ocasión. Cada situación reclama contar con un perfil. Von Paulus hubiera estado bien, quizá, en un gabinete de estudio, pero nunca gobernando de tropas en un frente de batalla. Menos aún en una circunstancia tan complicada como la de Stalingrado.

Algunos generales alemanes trataron de resolver la situación cuando ésta estaba llegando al límite. En concreto, Von Manstein procuró –desobedeciendo en parte las órdenes de Hitler- romper el cerco en el que ya se encontraba el VI Ejército alemán. Su intentó quedó a pocos kilómetros de conseguir su propósito. Entre otros motivos, porque von Paulus no se atrevió a contradecir las insensatas indicaciones que le llegaban desde el cuartel general del Führer.

En las organizaciones –y más si son de carácter militar y en época de guerra- la obediencia es un gran valor. ¡Pero el sentido común no debería ser conculcado por el acatamiento!

En una organización, el principio de obediencia –insisto- es fundamental, pero sólo puede llegar allí donde choca con la propia conciencia. Que los soldados alemanes asesinaran a judíos no queda justificado –como algunos intentaron en Nuremberg- por la sumisión al superior. Que un mando intermedio –y es un ejemplo contemporáneo- soslaye la sacrosanta información confidencial de lo conocido en un proceso de coaching no puede quedar nunca argumentado porque un directivo así lo solicite. El secreto comisorio sigue teniendo vigencia.

La legalidad –es decir, lo indicado por una reglamentación- nunca puede ir más allá de la licitud, es decir de lo que la ética consiente. Este punto, tan relevante entonces como ahora, muchos no lo entendieron en aquel momento, y muchísimos lo ignoran todavía hoy.  





lunes, 6 de noviembre de 2017

Los templarios. Historia y tragedia,

BORDONOVE, GEORGES (1977): Los templarios. Historia y tragedia, Fondo de Cultura Económica.

Los templarios es una organización que ha levantado interés durante siglos. Se han escrito innumerables textos inconsistentes. Es grato encontrar libros bien documentados, como éste de Bordonove. Además de situar en la historia de la orden del Temple, proporciona datos relevantes sobre el proceso de disolución. Me ayudó cuando estaba elaborando mi ensayo sobre las enseñanzas de los templarios para organizaciones contemporáneas.


lunes, 23 de octubre de 2017

El desafío. Frost contra Nixon

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"El desafío: Frost contra Nixon" muestra de forma atractiva uno de los hitos de la política americana reciente. La historia es tan real como sencilla: el periodista inglés David Frost entrevistó en profundidad al ex presidente Richard Nixon. Éste, como es bien sabido, se había visto obligado a abandonar el cargo tras el escándalo del Watergate.

El director del largometraje, Ron Howard, ha dado en la clave de los ritmos.  Frank Langella (Richard Nixon) y Michael Sheen (David Frost) trabajan de forma sublime. Nixon aparece como un personaje egoísta, avaricioso, siniestro en ocasiones, y sobre todo avaricioso. Parecería que su principal preocupación es cómo sacar dinero en cada ocasión. Pero no es ése su peor defecto. La hibris está presente en cada una de sus actuaciones. Esa soberbia que atonta e impide contemplar la realidad con claridad parece que se ha apoderado del ex presidente. Él lo sabe todo, lo juzga todo… y los demás cuando le conceptúan negativamente es porque no entienden todo lo que él aporta.

Una velada, exaltado por unas copas de más, Nixon reta telefónicamente al reportero para que sea más incisivo. Durante los tres primeros asaltos, es decir, durante los primeros programas grabados le ha dejado hundido con palabrería.

Nixon refleja bien ese tipo de personajes que han llegado a la dirección –particularmente a la Alta Dirección- y sólo hablan y hablan, sin percepción de que ellos también deberían escuchar, siquiera de vez en cuando… ¡Cuántos de estos personajes he encontrado, particularmente en la universidad! Gente que, quizá porque tuvieron éxito en alguna ocasión, consideran que su palabra es la ley, como en el mariachi, y parlotean sin mesura. Los sufridos subordinados no tienen más remedio que aguantar pacientemente generalidades y vacuidades, que vedan el silencio, pero no aportan ideas.

El ex presidente norteamericano –si aceptamos lo propuesto en la película- ha parcializado su mirada sobre la realidad y sólo contempla lo que a él le interesa. El resto no existe o al menos no merece la pena prestarle atención.

En un momento destacado, casi al final del largometraje, Nixon afirma que es el presidente –más en concreto: él mismo en cuanto presidente- quien está en condiciones de crear la ley. La legalidad sería tal sencillamente porque la decisión tomada surgió de su voluntad…

Se ha señalado con acierto que –es un caso extremo- muchos movimientos terroristas han germinado en gente inicialmente religiosa. Efectivamente, quien fue intermediario entre Dios y los hombres, al perder la referencia al Ser Supremo, se convierten ellos en el pseudo-todopoderoso que puede decidir con total impunidad quién vive y quién muere, y de qué modo ha de ser organizada la realidad. Algo así es lo que sucede a Nixon en esta película, y lo que les acaece a bastantes dirigentes políticos que pecan de visionarios tras haber perdido el sentido común. Ejemplos los tenemos cercanos en el espacio y el tiempo: basta leer cualquier periódico. Se convierten entonces –y es lo menos peligroso- en mentirosos compulsivos, que mucho daño provocan en su entorno.

Los actores secundarios son excepcionales: Kevin Bacon protagoniza a la persona de confianza del presidente. La postura de este segundón es diáfana: cualquier cosa que beneficie a su jefe es adecuada. Cualquier realidad que vaya en su contra ha de ser eliminada. No se cumple en este caso el adagio platónico: soy amigo de Sócrates, pero más de la verdad. Aquí sucede al revés: la verdad se pone al servicio de los intereses de quien fuera cabeza. Que sea bueno o malo, que sea verdad o mentira lo que propone, da igual. Con ese tipo de fanatismos, muchas organizaciones -buenas o malas en cuanto a sus fines- han acabado en el derrumbadero…

Tras la inopinada llamada telefónica de Nixon a Frost, éste pone medios para informarse. Hasta ese momento ha sido un improvisador, más confiado en su experiencia pasada que en el trabajo y el esfuerzo. Cuando observa que está cayendo bien bajo, porque su contrincante es de primer nivel, se pone en marcha.

¡Cuántas veces he repetido que la mayor parte de las veces los fracasos no proceden de la falta de medios, sino de la miseria de voluntades! En el momento en el que Frost se esfuerza, analiza la realidad, reúne datos… se sienta de otra manera ante Nixon. Ha recobrado la confianza gracias a una energía que hasta ese momento no había desarrollado.

La visión negativa, por ausente de ética, de la política republicana, sólo puede responder a esa mendaz y hasta el momento inédita superioridad moral de la izquierda que se ha impuesto en muchas culturas. En este sentido, la película cae en un cliché tan repetido como infundado.





lunes, 2 de octubre de 2017

La aventura de lo imposible

BONETA SENOSIAIN, Jacinto (1986): La aventura de lo imposible

Descripción detallada y cercana de la situación de los católicos en los países comunistas. Incluya también algunas pinceladas sobre el trabajo realizado por el movimiento “Ayuda a la Iglesia necesitada”. Descubre facetas de personas capaces de entregar su vida por un ideal en el que el servicio a los demás es parte esencial.


lunes, 25 de septiembre de 2017

A propósito de Henry


Resultado de imagen de a proposito de henryEntrañable largometraje que presenta la transformación que tiene lugar en un exitoso abogado tras recibir un disparo en el cerebro al coincidir con un robo en una tienda cercana, cuando iba a adquirir uno de sus vicios: tabaco.
Al despertar, se encuentra como un recién nacido que tiene que aprenderlo todo de nuevo. Entre otras cuestiones, va descubriendo su vida anterior. A pesar de sus exageraciones, es de esas películas que plantea que una segunda oportunidad es posible incluso para personas que deben vivir en un mundo tan claramente inhumano como el de las relaciones jurídicas, tal como hoy en día se encuentran planteadas en muchos países.
Una de las primeras enseñanzas es que hay personas que no saben diferenciar entre su vida personal y profesional. Él, arrollador en el trabajo, también lo es en buena medida en casa. Como tomar decisiones es lo suyo, cuando llega al supuesto hogar, también pretende suplantar la voluntad de los demás. Y es que –como me gusta repetir- lo único que no puede aguantar el ser humano es el éxito permanente.
La fragilidad de la existencia queda bien de manifiesto tras los disparos. Quien se considera muy seguro, sea por su posición personal o financiera, ha de reflexionar que todas las torres caen, y algunas a una velocidad de vértigo. La vanagloria es una de las actitudes más ridículas que una persona puede adoptar, por muy exitosos que sean sus resultados profesionales. Parafraseando a Einstein: todos somos ignorantes, la única diferencia es que desconocemos cosas diferentes.
Ante la actitud de su esposa de negar la evidencia de sus dificultades, su amiga le recuerda:
            -Estás hablando conmigo.
En ese momento, también ella se sincera:
-Nadie sabe lo que va a ocurrir.
Y añade, refiriéndose a la cuestión económica:
-No estamos muy bien.
¡Qué importante aprender a ser hormiga y no cigarra! Lo único que realmente tienen es un estupendo apartamento, pero ella ha de ponerse a trabajar para afrontar los gastos ordinarios, hasta que promueve un cambio de residencia. Allí (en EE.UU.) como aquí, demasiados viven al límite de sus posibilidades. Cuando llegan las crisis, puntuales como en la película o globales como la actual, algunos van de susto en susto, mientras a otros les basta seguir viviendo como lo venían haciendo hasta el momento.
La figura de Bradley, el enfermero de color, es de lo mejor de la película. Es cordial, positivo, plantea ilusiones para el futuro. Cuando el abogado desmemoriado le quiere hacer ver que es él quien más sufre, el sanitario le narra su historia. Todos creemos –o al menos muchos- que hemos sufrido. Muy cerca nos encontramos siempre con personas que mantienen la sonrisa a pesar de las dificultades, tantas veces muy superiores a las que cada uno hemos vivido.
Es más, Bradley le empuja a retomar su vida:
            -No quieres salir, porque estás en una burbuja.
¡Cuántos se empeñan en vivir en un mundo irreal, convirtiéndose en mentirosos compulsivos o en meros cobardes! Lo más patético es cuando alguien que desarrolla su existencia en una burbuja fantástica trata de dar indicaciones a otros sobre cómo han de vivir la vida real…
El jurista tiene que emprender su segunda carrera profesional. Qué bien le hubiera venido conocer las reflexiones de Mariano Vilallonga –uno de los mayores expertos españoles en la materia- para hacerlo correctamente.
En esa segunda etapa de la vida descubre que hay vida tras el trabajo, aunque las posibilidades de parafernalia disminuyan drásticamente. Además, en su vuelta al sentido común descubre que la ética forma parte esencial de la existencia. Al darse cuenta de que ha mentido, falsificado pruebas, inventado otras… desea compensar por el mal realizado. La maquinaria burocrática y sin corazón del bufete (y no es rara excepción) poner los medios para eliminar cualquier reconsideración sobre lo que está bien y está mal. Lo único que justifica el quehacer de aquellos hombres es enriquecerse aunque para ello hayan de dejar en el derrumbadero a personas honradas (como es el caso descrito en la primera escena del largometraje).
El regreso a esa infancia mental le facilita contemplar la realidad con claridad. En no pocas ocasiones, la ética profesional no es visible, sencillamente porque quienes deberían vivirla no están dispuestos a asumirla. Y es evidente que sólo vemos lo que queremos ver…
Cuando el abogado plantea que hay cosas que no deben hacerse, la respuesta de uno de los cínicos colegas es:
-Lo que hicimos, paga esta comida, como si esa afirmación ya justificara los desmanes cometidos.
La asistenta es la que mejor sabe expresar la redención del profesional reconvertido:
            -Señor, ahora me cae mejor.
En esa vida de permanente agitación, tanto él como su esposa han tenido experiencias extramatrimoniales. Muy relevante: él se escandaliza cuando se entera de las de su mujer, pero no tanto cuando poco después llega a recordar que también él tuvo una aventura.
En cualquier caso, aprenden a perdonar, y se ponen en marcha, tras recuperar a la hija del prestigioso y competitivo internado a la que la habían enviado, para saber encontrar en la vida las cosas más importantes, que no son necesariamente el lujo, los resultados económicos o el prestigio. Éste, en concreto, dura lo que dura el éxito. En el mismo largometraje, la conversación de los exsocios con sus mujeres sobre la nueva situación del antiguo triunfador pone de manifiesto que edificar la existencia en lo que los demás opinen es una cimiento demasiado frágil. Como enseña el clásico: no es bueno poner la propia paz en la boca de los hombres.




lunes, 18 de septiembre de 2017

5 DE OCTUBRE - EN BUSCA DEL ALMA DE LAS ORGANIZACIONES



El próximo 5 de octubre, a las 19:00, en el Salón de Actos del IE (María de Molina, 11 / Madrid) la Cátedra de management Fundación Bancaria la Caixa en IE Business School tendrá el placer de presentar el estudio “En busca del alma de las organizaciones”. La investigación de campo ha sido realizada por Brandsmith –firma creada por Christopher Smith- bajo el paradigma “El alma de las organizaciones” que propuse y desarrollé hace algunos años.

En el acto de presentación intervendrá también Alberto Lavín, principal responsable del trabajo de entrevistas a numerosos directivos de empresas nacionales y multinacionales. Y de su posterior análisis.

Al concluir las intervenciones, y antes del vino español, se realizará entrega a los asistentes del informe elaborado, que se centra fundamentalmente en la valoración de determinados intangibles en las organizaciones mercantiles y financieras.


La entrada es libre, pero es conveniente confirmar previamente la participación. 

Javier Fernández Aguado

lunes, 4 de septiembre de 2017

Diario irlandés

BÖLL, Heinrich (1998): Diario irlandés

La buena literatura siempre deja un regusto grato. En este caso, además, ilustra sobre la mentalidad y aproximación a la realidad del pueblo irlandés. Disfrutarán no sólo quienes conozcan Irlanda, sino quienes sencillamente gozan con la belleza de la palabra escrita.


lunes, 7 de agosto de 2017

El ejército romano

BOHEC, YANN LE (2004): El ejército romano, Ariel


El objetivo del libro es sin duda muy interesante: tratar de ofrecer luces sobre el modo en que el ejército romano estaba constituido. Su limitación que, quizá por una deficiente traducción, exige un esfuerzo para su lectura que una obra de este tipo no debería implicar. Gustará a los apasionados del tema. 

lunes, 24 de julio de 2017

Iron Jawed Angels

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Alice Paul (Hilary Swank) y Lucy Burns (Frances O'Connor) –con la ayuda de otras audaces féminas-  iniciaron en los albores del siglo XX en Estados Unidos un movimiento para promover un derecho, que sorprende que en tiempos tan cercanos no fuese ya una realidad. Su objetivo: lograr que las mujeres tuvieran derecho al voto. Arriesgaron sus vidas.

Narrando un acontecimiento clave en la historia de los Estados Unidos, el largometraje presenta las vicisitudes de unas animosas activistas que tanto han hecho por el bien de la humanidad.

Las enseñanzas para la dirección de personas son continuas. La primera de ellas: la necesidad de hacer lobby para alcanzar objetivos. Cada persona busca un interés particular. En las organizaciones hay que procurar equilibrar los personales con los colectivos. Cuando sólo se atiende a los primeros es imposible que exista equipo. Cuando los segundos prevalecen de manera obsesiva, las organizaciones traicionan las metas para las que fueron creadas: el servicio de los stakeholders. En este caso, parece que el equilibrio fue sensatamente custodiado.

La comunicación es esencial en cualquier iniciativa. Así, uno de los primeros retos de nuestras protagonistas es lograr que la gente conozca sus propuestas. El contacto con un periodista se convierte en el pistoletazo de salida para lograr mayor eco.

Los fracasos siempre llegan en cualquier proyecto. Cuando así sucede, el error es amilanarse. Bien lo saben las intrépidas defensoras del voto femenino: cuando las cosas se tornan dificultosas, más fuerza sacan de ellas mismas para dar la cara por lo que creen que es conveniente para América, y para todo el mundo en general, como bien se ha demostrado con el paso de las décadas.

Una vez más es el enemigo interno –el desánimo, la falta de coordinación, los personalismos obsesivos por defender cuotas de poder, etc.- lo que más entorpece. Así, cuando está todo en marcha, son las antiguas directivas quienes obstaculizan el desarrollo de la nueva energía que llega de la mano de nuevas militantes. La excusa es lo de menos. En este caso se trata de una auditoría interna para verificar si todo el dinero recaudado está dedicándose a lo que la gerontocracia desea. Buen método –hay muchos más- de paralizar a quienes estaban dispuestas a luchar por la libertad de millones de seres humanos.

Sin embargo, en medio de esos aprietos surge el buen consejo de una experta: “cuando se empieza a arar no se deja el surco”. Y es que la mayor parte de los proyectos no sale adelante si no hay una voluntad férrea de sacrificarse por ellos.

Para insistir ante quienes deben tomar decisiones, montan inquebrantable piquete ante la Casa Blanca. Llegan las heladas, las lluvias, los vientos... Creen los burócratas que se refugian detrás de los papeles que aquellas damas se desanimarán. Se equivocan, porque el alma de las organizaciones –en este caso de un ideal admirable- alienta la ilusión frente a los estorbos.

Cuando no pueden contar con el clima, los acomodados buscan las leyes, empleándolas –como sucede tantas veces- de forma torticera. Resulta contradictorio, y así lo denuncian las activistas, que el mismo presidente que se bate el cobre para promover la democracia en el exterior –no ha de olvidarse que en esos años el presidente embarca a su país en la I Guerra Mundial para paralizar la dictadura del Kaiser Guillermo- niega esa posibilidad dentro de sus propias fronteras. ¡Cuántas veces las organizaciones resultan paradójicas! Se asegura, por ejemplo, que el trato a los clientes debe ser exquisito, para en el momento siguiente maltratar a los empleados.

Los abogados, expertos en encontrar problemas donde no los hay, acaban acusando a las mujeres de obstaculizar el tráfico. Como reza la maldición gitana: ¡tengas pleitos y los ganes...! Con cargos falsos, el presidente Wilson logra detener por el momento las protestas.

Sin embargo, cuando hay convencimiento de que los proyectos son valiosos, al final acaba conectándose con el público. Así va sucediendo: cada vez más gente se suma a la digna iniciativa de que las mujeres también puedan votar.

Entre todas las personas que apoyan el proyecto, la más valerosa resulta ser quien al principio no se atrevió a dar la cara: la esposa de un senador. Aun así, y a pesar de las furibundas protestas del marido, apuesta por hacerse encerrar con las demás.

Fallecida la líder del movimiento, surge otra que levanta la bandera y decide seguir adelante. ¡Sería una pena cansarse cuando el éxito parece cercano! Arrecian las dificultades, pero precisamente por eso ella se ofrece voluntariamente al sacrificio de la huelga de hambre para de ese modo estimular a las demás.

Tanto sufrimiento culmina en triunfo. El presidente se ve obligado a introducir una enmienda constitucional que proporcione el voto a todas las mujeres norteamericanas. El éxito llegó, pero no sin mucho sudor, sangre y lágrimas. Como casi siempre que se pretenden proyectos valiosos. Ver oportunidades donde otros sólo contemplan muros es algo propio de líderes. Quienes consiguieron el voto para la mujer fueron con sus vidas ejemplos portentosos de liderazgo femenino.




miércoles, 5 de julio de 2017

La educación según la espiritualidad de Schönstatt

BLEYLE, MIRJAM  (1993): La educación según la espiritualidad de Schönstatt, editorial Schonstatt


Interesante propuesta para comprender ese movimiento religioso surgido en Alemania y con difusión por muchos países del mundo. Su mayor pega es que, al igual que otros movimientos del siglo XX, sus seguidores consideran que el fundador –con unas cuantas frases- ya dejó definido el futuro, además de revolucionar todo lo dicho hasta el momento en que apareció. Salvo ese pequeño, pero no indiferente, detalle, merece la pena leerlo. Un poco más de objetividad ayudaría a valorar más las ilustrativas aportaciones de personajes como Kentenich y otros. 

Javier Fernández-Aguado

martes, 27 de junio de 2017

EL COACHING EJECUTIVO EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

EL COACHING EJECUTIVO EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE
29 DE JUNIO DE 2017, EN SERRANO, 105 (MADRID)

El próximo jueves 29 de junio, entre 9:00 y 11:00, tendrá lugar una nueva actividad promovida por la Cátedra de Management Fundación Bancaria la Caixa en IE Business School. El tema abordado será el Coaching ejecutivo en tiempos de incertidumbre.

Como muchos saben, una de las mejores ayudas para un directivo es contar con interlocutores válidos. Rompe así con la soledad mala, endogámica, y amplía su perspectiva en los procesos de toma de decisiones.

Mediante este apoyo, los directivos asumen su responsabilidad con una soledad buena que les permite reflexionar estratégicamente, tomando distancia respecto del ruido en el que habitualmente se ven envueltos.
Intervendrán en esta ocasión dos CEO’s: Luis Poblador Cumplido, de SFB y Álvaro Porrero, de Hedonai, que darán testimonio de su experiencia. También hablarán Custodia Cabanas y Pilar Rojo, del IE, junto a José Aguilar, socio director de MindValue y Silvia Ciurana, directora de Selección y Desarrollo de Caixabank.
La entrada es libre hasta que el aforo se complete. Por eso es altamente recomendable inscribirse en:

lunes, 26 de junio de 2017

Nacido el cuatro de julio



Me gusta explicar que, desde el punto de vista de posibilidades endógenas, las personas llegan allí donde les consienten sus Aspiraciones Vitales. En mi opinión son ocho: al logro, al poder, a la seguridad, al conocimiento, al reconocimiento, al afecto, a la  afiliación y al servicio. Las aspiraciones vitales no son idénticas entre unos y otros, ni tampoco se mantienen inalteradas con el paso del tiempo.

Es frecuente que quien tuvo grandes aspiraciones al logro en el comienzo de su proyecto profesional, y vea defraudadas sus expectativas por el fiasco al detectar el egoísmo de quienes impulsaban la iniciativa, caiga en sensaciones de carácter depresivo. Los más valiosos archivarán la mala experiencia y se lanzarán a nuevas batallas, pero no es sencillo. Eso sólo lo hacen los interiormente sólidos. Es más sencillo caer en el cinismo o en el escepticismo vital.

En Nacido el cuatro de julio está en juego el cambio de Aspiraciones vitales a causa de situaciones particularmente complejas. En la del Vietnam, como en todas las guerras, quienes la promovieron se quedaron tranquilamente en casa mientras lanzaban a las trincheras la carne de cañón de gente joven e inexperta, a la que se llenó la cabeza de ilusiones.

La autobiografía de Ron Kovic es una nueva carga de profundidad de Oliver Stone contra Estados Unidos, su país, con ocasión del conflicto en aquel país asiático. La dramática existencia de un americano que se inscribe voluntario para ir a guerrera en Vietnam con la creencia de que así demostrará su amor a la patria. El regreso a casa como veterano postrado en una silla de ruedas y atendido en un mísero sanatorio le llevará a transformar sus ideales. Al menos, los más superficiales.

Muchas organizaciones, y los países no dejan de serlo, emplean como carne de cañón a sus jóvenes generaciones, con el único propósito de enriquecer o sencillamente de aupar a los dirigentes. En no pocas ocasiones, un puntillo de honra de un alto directivo condena de grandes penalidades a quienes se encuentran bajo su férula. ¡Cuántas veces los generales alemanes durante la II G. M. solicitaron del Führer una retirada de determinadas posiciones! ¡Cuántos cientos de miles de muertos podría haberse ahorrado Alemania con un poco más de sentido común en su Alta dirección!

Algo semejante es narrado en este largometraje, magníficamente interpretado por Tom Cruise.

Resulta obvio que la realidad es diversamente percibida en función del lugar del ciclo de la vida en que nos encontremos. Pero también lo es que existen percepciones más objetivas que otras. Y que quien aspira a liderar ha de desarrollar una empatía mayor que quien no ocupa puestos de preminencia. Por lo demás, la ceguera fanática imposibilita entender siquiera un poco a los otros.

Lo que últimamente ha venido a denominarse ‘casta parasitaria’, es decir, políticos que han hecho del supuesto servicio que deben a la comunidad una forma de vida y de permanente enriquecimiento, son los mismos que lanzan a las trincheras a quienes podrían haberse dedicado a actividades mucho más fructíferas para todos. 

El cambio de valores que padece Tom Cruise es profundo. Lástima que el detonante último no sea algo más valioso que su incapacidad física para tener relaciones sexuales... En ese punto hubiera sido de desear que el director hubiera tenido un poco más de visión poética de la realidad.

Otra de las cuestiones abordadas es más profunda. En el frente, el soldado representado por Tom Cruise mató a un compañero durante un combate. No fue a propósito, pero su inexperiencia, su excesivamente acelerada reacción llevó al desastre. Durante el resto de su existencia anda buscando el perdón. Logra por fin dirigirse a casa de los progenitores del desafortunado y allí consigue su redención.

Resulta interesante que la intentó con sus superiores, pero aquellos no consideraban que fuera preciso arrepentirse. Bastaba darlo por olvidado. Sin embargo, en todas las culturas es imprescindible que la penitencia se cumpla para que la redención se lleve a cabo. La gran responsabilidad de Freud, pues paraliza al ser humano en lo más profundo, fue su negación de la necesidad de volver a empezar. Si todo tiene una explicación en las pulsiones, ancha es Castilla…

Los Medios de comunicación cumplen una función relevante a lo largo de toda la película, al igual que en la vida real. Sólo existe lo que ellos trasladan al gran público. De ahí que los veteranos agraviados procuren buscar su apoyo para que su causa sea reconocida. ¡Ojalá siempre los Medios fuesen transmisores de verdad y no pérfidamente empleados para crear historias y ambientes ajenos a la dignidad de la persona!

Un último apunte: quienes no saben bien ni lo que sucedió, fanatizados por lecturas o televisiones partidistas, incluso desprecian a quien sufrió en sus carnes los rigores de la lucha. ¡Cuánta necesidad de abrir los oídos a experiencias ajenas! ¡Qué actual el libro Las etapas de la vida, de Guardini!



lunes, 5 de junio de 2017

Trajano

BLÁZQUEZ, José María (2003): Trajano, Ariel.

Muy erudito. Es un notable panegírico del personaje. Recomendable para expertos, pues da por sabidos muchos tramos de la historia del Imperio romano.


lunes, 22 de mayo de 2017

Napola


 
Según diversos colaboradores de Hitler que escribieron Memorias tras penar durante años en cárceles como la de Spandau, eran frecuentes monólogos del Führer como el siguiente (recogido por Albert Speer, su ministro de Armamento): “yo era tan sólo un desconocido soldado de la Primera Guerra Mundial. No contaba con nada para comenzar. Y comencé cuando fracasaron todos los que parecían mucho más aptos que yo para ejercer una jefatura. Disponía únicamente de mi voluntad y por medio de ella me he impuesto. Todo el camino de mi vida demuestra que jamás capitulo. Los problemas de la guerra tienen que ser solucionados. Y repito: la palabra ‘imposible’ no existe para mí. ¡Esta palabra no existe para mí!”.

El líder nazi trasladó estos sentimientos a todos los estratos de la sociedad, y particularmente a la gente más joven, que es siempre la más dispuesta a creerse cualquier tipo de mensaje, sea éste extraordinariamente positivo o demencialmente perverso.

El cabo austriaco (como era calificado por los militares de carrera siempre en voz baja, obviamente) decidió crear Escuelas de Élite nazi para las jóvenes generaciones. Así surgió Napola.

Nos encontramos en el Berlín de 1942. Friedrich, con 16 años, acaba de concluir el bachillerato y es un boxeador eficaz. Entre sus sueños se incluyen el de llegar a ser alguien.  Durante un combate de boxeo, el profesor de Napola, una de las cuarenta Escuelas de elite de los nazis le anima a ingresar en ese lugar (llegaron a tener hasta 15.000 alumnos).  Allí, el profesor se convierte en el mentor de Friedric, a quien ayuda a soportar la estricta disciplina y el rigor de aquella escuela diseñada para crear personas dispuestas a morir y a matar por su líder sin hacer preguntas, y no plantearse la más mínima duda ni sobre los medios ni sobre los fines.

Otro de los alumnos es Albrecht, vástago de un funcionario nazi. Aquel muchacho, más frágil de físico que de inteligencia, manifiesta abierta y valientemente su distancia con la ideología que aquellos nazis inhumanos pretenden inculcar en la mente de los alumnos.

Surge el conflicto, porque en ciertos ambientes, lo más peligroso es atreverse a pensar por cuenta propia. En organizaciones fanatizadas, independientemente de que los objetivos sean sublimes o indignos, se admiten todos los errores y debilidades, pero no la audacia de plantear que hay problemas en el propio diseño del sistema. Esta situación llega al límite de que las evidencias son negadas.

En su histrionismo llegaría Hitler a afirmar a sus generales: “¡no sólo son ustedes unos cobardes notorios, sino que además carecen de sinceridad! ¡Son ustedes unos redomados embusteros! ¡En la escuela del Estado mayor se enseña ricamente a mentir y estafar! ¡Zeitzler, estos datos no son verdaderos! ¡También a usted le engañan! ¡Créame si le digo que la situación es expuesta conscientemente de manera desventajosa para incitarme a ordenar la retirada!”.

En ese sistema de pensamiento en el que lo palmario es rechazado de manera violenta, bien se comprende que aquellos dos amigos vayan a tener problemas. ¡Qué peligrosas con las organizaciones que optan por políticas en las que las discrepancias no son percibidas como aportaciones, sino como colosales amenazas!

En esta Escuela nazi –y en otros lugares que no lo son- parece que se viviese una moratoria del sentido moral y que lo único relevante fuese lo que los dirigentes, con mayor o menos improvisación (habitualmente bastante) proclaman en un momento determinado.

El colectivo es importante, porque sin él no existiría organización, pero la institución no ha de ser nunca diseñada contra las personas, sino a su favor. Que se ha llegado a un momento de inhumanidad tremenda se manifiesta en la extraordinaria escena del despido de la Escuela de quien fue acogido con tanto interés inicial. La gente no mira al expulsado. Incluso quienes más cerca estuvieron de él, o recibieron favores, miran para otro lado, ni le saludan. En el fondo, se ha impuesto una política del miedo al disidente, aunque éste lo único que deseaba era mejorar la situación.

Los miles de alumnos que se encontraban en aquellos centros de formación cuando la guerra estaba concluyendo fueron enviados al frente. Más de la mitad, también por falta de preparación para el combate, cayeron sin vida, cuando era ya inútil seguir luchando.

La ceguera que afecta a determinados directivos es un fenómeno que aún no ha sido suficientemente estudiado. En Patologías en las organizaciones, he procurado, junto a Francisco Alcaide y Marcos Urarte, dar nuevas pistas sobre esa ceguera y sordera directivas que tanto daño hacen a quienes se encuentran sometidos a directivos que padecen esas limitaciones.

En una reunión tras la caída de Mussolini, el general Jodl afirmó en la presencia de Hitler, con total inocencia: “en realidad, todo el fascismo ha estallado como una pompa de jabón”. Se produjo un silencio atroz y él salió de su aparente metedura de pata como pudo. Pocos meses después aquella expresión se convirtió en una verdadera profecía, que sirve para todas aquellas organizaciones que consideran que el bien de la institución ha de estar indiscriminadamente por encima de la de cada uno de los individuos que de ellas forma parte.



lunes, 1 de mayo de 2017

Unamuno. Profesor y rector en la universidad de Salamanca

BLANCO PRIETO, FRANCISCO (2011): Unamuno. Profesor y rector en la universidad de Salamanca, Ediciones Antena

Vuelvo a mencionar esta monumental obra, que ya recensioné hace cinco años. Es una de las mejores y más documentadas hagiografías de Unamuno. Su autor –Francisco blanco Prieto- puede estar plenamente satisfecho de su libro, que refleja las luces y sombras de la vida de este intelectual español, que como casi todos reaccionó de forma visceral ante el trato que recibió del poder político: de apoyo ferviente a reacción contraria mucho más por orgullo herido que por profundas convicciones intelectuales.


lunes, 3 de abril de 2017

Dirección por valores

BLANCHARD, Ken; O’CONNOR, Michael (1997): Dirección por valores.


Interesante propuesta particularmente para consultores de recursos humanos. Del estilo de Los 7 Hábitos de la gente altamente efectiva, de Covey, pero sin llegar a ese nivel. Propone reflexiones interesantes. Sin duda, mucho mejor que otro de homónimo título.

domingo, 26 de marzo de 2017

LA OLA



En 1967, un profesor de historia de un instituto de Palo Alto (California) llamado Ron Jones no supo que responder a uno de los estudiantes que le interrogó sobre la siguiente cuestión:
-¿Cómo es posible que el pueblo alemán alegue ignorancia sobre la masacre del pueblo judío?

El audaz docente emprendió un experimento con su clase: estableció un régimen de rígida disciplina, restringiendo libertades y convenciéndoles de que formaban una unidad que debía ser indisoluble. Dio el nombre de  The Third Wave a ese grupúsculo. El entusiasmo de los discípulos fue tal que comenzaron a espiarse unos a otros y a acosar a los que no deseaban incorporarse a ese grupo. En menos de una semana, Ron Jones tuvo que concluir la experiencia...

Con esos mimbres, el director alemán Dennis Gansel (conocido por su película Napola, que ya he comentado en otro ocasión) ha trasladado esta experiencia a la actualidad  y a su país. Introduce otros cambios. En esta ocasión es el profesor (llamado ahora Rainer Wegner) quien formula una pregunta a sus alumnos:
-¿Consideráis que es imposible que otra dictadura vuelva a implantarse en Alemania?
Una hermandad de ese tipo –que es modelo de muchas otras que han existido y existirán- tiene algunas claves que de forma algo confusa van apareciendo en el largometraje. Entre otras, las siguientes:
1.- el público que es captado cuenta con poca formación;
2.- falta profundidad en los juicios, a la vez que los partícipes van buscando algo que proporcione sentido a sus vacías existencias;
3.- uno de los mayores peligros de la sociedad contemporánea es el ruido. Quien no sabe encontrarse a solas consigo mismo acaba por asimilarse a un grupo que le hará comportarse del modo en que el grupo lo desee;
4.- la ausencia de valores sólidos a los que agarrarse es otra coordenada común a los implicados. El pensamiento se torna grupal, sencillamente porque parece que nadie tuviera ideas  valiosas que justificasen su comportamiento individual;
5.- un líder carismático parece que tiene todas las respuestas a cualquiera de las cuestiones. Eso lleva a que se traslade a sus decisiones la responsabilidad que cada uno debería asumir. Interesante consideración también en tiempos de crisis cuando, en demasiadas ocasiones, quienes parecieron asegurar su ayuda en todo momento dejan abandonados a otros con tal de salvar su cómoda existencia;
6.- el mayor enemigo de una organización con una cultura cuasi-sectaria es quien conociendo el interior decide escapar del tinglado (en este caso es un muchacho llamado Marco). Con maestría, es mostrada esa situación cerca de la conclusión de la película. La seguridad grupal lleva al casi linchamiento del alumno que manifiesta su disconformidad con aquella panda que se ha convertido en la práctica en una piara conducible a cualquier objetivo.

Algunos pensarán que todo esto es fruto de la mente calenturienta de un director de cine, y sin embargo, tal como he señalado al comienzo de estas líneas, la película está basada en hechos reales. Es más, aún hoy, en determinados colectivos se experimentan situaciones semejantes. Incluso cuando la bandera son objetivos humanistas que supuestamente se plantean para ayudar a muchas personas. Al final, acaban convirtiéndose en comunidades en las que quienes ocupan los puestos de dirección se deshumanizan, olvidando sus promesas precedentes.

Entre los más manipulables se encuentran aquellos que cuentan con menor respaldo familiar y afectivo. Un ejemplo: uno de los alumnos se ofrece como guardaespaldas al docente. Al preguntar el profesor el porqué de aquello, la respuesta es que por fin al ocuparse de aquello ha encontrado una respuesta a su existencia, hasta ese momento completamente vacía.

Todo el mundo necesita algo en que creer. Cuando la decisión no es personal, reflexiva, asumida..., acaban apareciendo pseudo profetas que arrastran a los demás. En no pocas ocasiones, las promesas serán altamente altruistas, pero acaban convirtiéndose en patentes mentiras con el paso del tiempo. Para mantener la cohesión del grupo será preciso crear logos propios –en este caso la camisa-, terminologías sectarias, saludos conocidos sólo por los pertenecientes al grupúsculo, desmedido orgullo de pertenencia... En el fondo, todo lo que responda a la necesidad del ser humano de sentirse parte de algo.

Cuando el montaje es desarmado, algunos se echan a llorar. ‘La ola es mi vida’ clama uno. Y así sucede siempre que alguien deposita excesiva confianza en grupos con culturas más o menos fuertes.

La crítica al sectarismo está bien planteada. Se echa en falta quizá una propuesta más creativa sobre qué debe hacerse para evitar que situaciones como el fascismo, el nazismo o el comunismo vuelvan a producirse a nivel global. Y también cómo evitar que instituciones más o menos estructuradas acaben haciendo perder la juventud a un buen número de personas también hoy en día.

La ola tiene mucho en común con El Club de los poetas muertos. Aunque en aquella se ofrecía una vía de salida: la necesidad del ser humano de llevarse bien consigo mismo, de aprender a abstraer y de no quedarse pegado a los sentidos. Quien piensa correrá muchos menos riesgos de quedar entrampado en situaciones tan patéticas como las narradas por Dennis Gansel.



jueves, 23 de marzo de 2017

El tercer Reich. 101 preguntas fundamentales.

BENZ, WOLFGANG (2006): El tercer Reich. 101 preguntas fundamentales.


El periodo nazi siempre ofrece nuevas oportunidades para profundizar al investigador o al sencillamente interesado. En este libro encontramos un buen resumen de muchos aspectos esenciales de aquel periodo, uno de los más lamentables de la historia de la humanidad. 

martes, 21 de febrero de 2017

PREMIO JFA CONCEDIDO POR AEFOL A MARCOS URARTE


Es un placer publicar la nota de prensa de AEFOL sobre el premio que este año ha concedido a Marcos Urarte:

El Presidente del Grupo Pharos, Marcos Urarte, galardonado por AEFOL con el Premio Javier Fernández Aguado al mejor directivo 2017

Octava edición del premio que antes recibieron Isidro Fainé (la Caixa), Ruiz-Plaza (Compass Group), Poblador (SFB), Sibille (Marbella Club), Sandra Ibarra o Rodrigo Jordan (Grupo Vertical), organizado por AEFOL

Madrid, 8 de febrero de 2017.- El Premio Javier Fernández Aguado al mejor directivo que concede AEFOL, recae este año en Marcos Urarte, Presidente del Grupo Pharos. Recibirá el galardón en la segunda jornada del Congreso Internacional y Feria Profesional EXPOELEARNING, cita anual que reúne en Madrid a directivos de empresas y que está organizado por IFEMA y AEFOL en la Feria de Madrid durante los días 2 y 3 de marzo de 2017.  

El Premio al Mejor Directivo, que concede AEFOL dentro de EXPOELEARNING, se inscribe en la SEMANA DE LA EDUCACIÓN, que organiza IFEMA del 1 al 5 de marzo, en la Feria de Madrid, y que está integrada también por el Salón Internacional del Estudiante y de la Oferta Educativa, AULA, el Salón Internacional de POSTGRADO y FORMACIÓN CONTINUA, y el Salón Internacional del Material Educativo y Recursos para la Educación, INTERDIDAC. A la convocatoria se suma, además, este año SPAIN SKILLS, las Olimpiadas Nacionales de Formación Profesional, organizadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

Este Premio, instituido con motivo del I Simposio Internacional sobre el pensamiento de Javier Fernández Aguado, celebrado en 2010, ha recaído en Marcos Urarte,  con un estilo que destaca por la preocupación continua para la mejora de sus equipos, la búsqueda de la innovación y el interés por el desarrollo de los demás. Estas pautas, estimuladas también a partir del pensamiento de Javier Fernández Aguado, le han llevado a conseguir un posicionamiento de primera línea tanto en España como en los numerosos países en los que trabaja.  

El galardón ha distinguido a lo largo de su trayectoria a Isidro Fainé, Presidente de La Caixa; Alfredo Ruiz-Plaza, Director General de Compass Group; Luis Poblador, Director General de Software Financiero Bolsa (SFB); Franck Sibille, Director General de Marbella Club; Sandra Ibarra, Presidenta de la Fundación Sandra Ibarra, de Solidaridad Frente al Cáncer; Adrián Martín, Director General del Canal de Isabel II; María Subrá, Directora General de Hedonai, y Rodrigo Jordán, del Grupo Vertical.

Sobre EXPOELEARNING 

Los próximos 2 y 3 de marzo de 2017 se celebrará en la Feria de Madrid, en el marco de la SEMANA DE LA EDUCACIÓNla XVI edición del Congreso Internacional y Feria Profesional EXPOELEARNING, organizada por IFEMA y AEFOL. La Feria líder del e-learning en el ámbito iberoamericano,incorpora también EXPORRHH una Área Comercial de Recursos Humanos para la Transformación Digital de las empresas, que presentarán sus novedades en el DIGITAL CORNER. EXPOELEARNING es el evento líder internacional, especializado en e-learning, TIC y RRHH 3.0 que se ha consolidado como la más destacada Feria comercial y congreso internacional que se realiza en España e Iberoamérica dedicada al sector de la formación on line.


El presidente de la empresa organizadora AEFOL, José Lozano, subraya el efecto multiplicador de compartir experiencias de éxito: “Promovemos en EXPOELERNING un Foro profesional donde se exponen las ideas más innovadoras de cambio positivo para impulsar el e-learning, con un nuevo estilo de liderazgo y gestión de personas. En ese contexto, nos alegra mucho entregar en este marco el VIII Premio Javier Fernández Aguado”.

lunes, 20 de febrero de 2017

THELMA & LOUISE




Thelma (Geena Davis) es una aburrida ama de casa, con un marido grosero, carente de la más elemental sensibilidad. Louise (Susan Sarandon), la amiga del alma, es una fémina madura con un prometido que lo es sólo de boquilla, porque –aunque teóricamente la adora- no desea avanzar en el sendero del compromiso.
Las dos, de mutuo acuerdo, deciden dedicar un fin de semana al ocio, de pesca, lejos de sus trabajos rutinarios, poco motivadores, y de parejas que nada les ofrecen.
Lo que se prometía como un breve periodo de descanso se complica cuando en la primera parada Thelma, pasada de copas, cae en manos de un camionero indecente que trata de violarla. En ese momento, Louise, que lleva en el recuerdo una experiencia similar de años atrás actúa de forma contundente y le dispara con un revólver que llevaba en el bolso casi por casualidad.
La primera enseñanza es aplastante: el peso de la historia es mayor de lo que pensamos. Cada uno de nosotros somos causa sui –causa de nosotros mismos- desde el punto de vista operativo. Somos lo que quisimos ser ayer, o lo que sin querer tuvimos que experimentar. Mañana seremos lo que hoy nos estemos proponiendo. De ahí la relevancia de lo que vivimos, de lo que estudiamos, de las personas con las que entramos en contacto. Al cabo, somos una suma de lecturas, vivencias, conversaciones... que han ido marcando nuestro modo de ver el mundo, y la forma en que a él nos enfrentamos. Louise lo confiesa sin ambages:
            -Tenemos lo que nos hemos buscado.
Más allá de su cuidada factura y su acelerada historia, el éxito Thelma & Louise se basó en la polémica mediática que provocó. Las causas fueron fundamentalmente dos: el tono radicalmente feminista de su argumento (rayando el histrionismo) y la cruda violencia de algunas de sus imágenes. El feminismo es tan radical que cuando Thelma habla con su marido y éste le trata bien, el comentario de la chica es que algo malo está sucediendo...
La mala comunicación de Thelma y su marido se encuentran en buena medida en el origen de un drama de funestas consecuencias. El problema no es que la comunicación sea deficiente en esa pareja, sino que sencillamente no existe. Cada uno hace su vida, aunque sea el marido –como todo varón que aparece en el largometraje- quien asume el papel de malo, y, al igual que en el resto de los personajes masculinos, también imbécil. De esa caracterización sólo se salva un detective que, por lo demás, no llega a cumplir su deseo de salvarlas porque debe someterse a las decisiones de un jefe que es también... lerdo.
La descripción del hombre como un ser obsesivamente centrado en el sexo y la bebida, cuya cabeza está vacía de cualquier otra realidad que no sean esas dos, provoca que la película pierda parte de su fuerza.
Un cúmulo de malaventuras va encadenándose en un drama en el que también se mezcla en pequeñas dosis la comedia y, fundamentalmente, la pérdida del sentido que puede encontrarse en el cimiento de una existencia válida.
En todo proyecto se combinan estrategias emergentes con deliberadas. Las primeras son circunstancias de entorno a las que será preciso responder. En el momento actual, por ejemplo, vivimos una crisis mundial provocada por un cúmulo de factores, algunos emergentes: subida del petróleo y de productos alimenticios por el aumento de la población mundial; desequilibrio en los motores económicos de algún país; ausencia de capacidades intelectuales en muchos dirigentes políticos... Junto a éstas se encuentran estrategias deliberadas: falta de preparación en gobernantes de algunas naciones; escandalosos y exagerados robos por parte de directivos de entidades financieras; escasa inversión en I&D; etc.
En el caso de Thelma y Louise van confluyendo ambas coordenadas para que la situación en la que se encuentran vaya convirtiéndose en desesperada. Ante un error –abatir mortalmente al violador- reaccionan con otro: huir en vez de acudir a la policía. Aunque, como sucede casi siempre, las cosas no son tan sencillas. En concreto, el motivo de la escapada es la mala experiencia de Louise, que cuando fue violada tiempo atrás no encontró apoyo en aquellos que deberían haberle ayudado. Y es que la justicia a veces, y en muchos lugares, no cumple adecuadamente su función...
La aparición de Brad Pitt en escena como un ratero que va huyendo de la justicia es interesante. Thelma, en vez de tomar precauciones, facilita que el ladronzuelo se lleve los dineros que Louise ha conseguido para proseguir su desesperada huida hacia México. El jovenzuelo es un seductor profesional, y Thelma una atontada cría que se cree todo lo que le cuentan, pero que no tiene particulares luces. La crítica, también en este punto, a la sociedad americana es profunda.
Lousie, alcanzada por su prometido, tiene una relación más madura con él. Hablan, reflexionan, ven alternativas de futuro. Thelma es de las de aquí te pillo, aquí te mato... La bebida ingerida en grandes cantidades no hace sino facilitar el camino hacia ninguna parte.
Las escenas finales ponen de manifiesto lo que ya dijeron algunos pensadores griegos: para quien no sabe dónde va, no hay mal viento ni buen viento. Una vez que se ha perdido el rumbo, cuanto más deprisa se vaya, más fácil será caer en el precipicio. En esas escenas, el único con algo de sentido común no logra evitar el desastre, en parte por la celeridad con que Thelma & Louise quieren acabarlo todo, como por la insipiencia del superior que aquel policía soporta. Es de los que considera que lo único que hay que hacer en la vida es aplicar una normativa, caiga quien caiga y suceda lo que suceda.
Con directivos así no es preciso enemigos ni competencia: la organización que los mantiene se conduce ella misma hacia el fracaso sin ayuda de nadie. El salto hacia el vacío el coche de la pareja recuerda los pasos hacia delante de organizaciones que estaban al borde del abismo y contratan a quien se encarga de dar el último empujón.

lunes, 6 de febrero de 2017

EVASIÓN EN EL MONTE KENYA

BENUZZI, FELICE (2014): Evasión en el monte Kenya, Xplora

Aunque no esté particularmente bien escrito, este libro de aventuras merece la pena. Viene a ser una especie de diario de unos italianos que se fugaron de un campo de concentración para subir al monte Kenya. La audacia de aquellos personajes es un ejemplo que lo que puede lograrse cuando no nos sometemos a inercias.


sábado, 4 de febrero de 2017

Las consolaciones de la filosofía

ALAIN DE BOTTON, Las consolaciones de la filosofía


Peculiar repaso de cinco grandes del pensamiento: Sócrates, Platón, Séneca, Nietzsche, Schopenhauer. El afán divulgativo del autor facilita la lectura. Proporciona sin duda una buena aproximación a estos filósofos, que con sus luces y sombras aportan coordenadas de reflexión para el momento actual. 

jueves, 2 de febrero de 2017

TORA! TORA! TORA!

Tora! Tora! Tora! es un largometraje basado en el ataque japonés a Pearl Harbour (Hawai), el 7 de diciembre de 1941. El título está tomado de la expresión "Tora, tora, tora", código empleado por la Armada Japonesa para comunicar el éxito en el factor sorpresa en ese bombardeo.
A lo largo de más de dos horas se reproduce de forma detallada el ataque y muchos de los sucesos que precedieron en ambos bandos: desde la meticulosa preparación de los japoneses a la negligencia de los mandos norteamericanos que ignoraron las amenazas. Cerca ya del final se insinúa lo que muchos han denunciado: que el ataque a Pearl Harbour fue deliberadamente permitido por las autoridades militares americanas para de ese modo provocar la reacción belicista del pueblo americano. No cabe duda de que algo de eso pudo haber. Ya lo hicieron –y esto sí ha sido probado- para justificar el robo de Cubas o Filipinas.
También los alemanes  -y muchos otros- han utilizado tácticas semejantes. Por ejemplo, cuando los tedescos disfrazaron a algunos de los suyos como soldados polacos –que supuestamente habían atacado a las tropas alemanas de frontera- para justificar la ignominiosa invasión de ese país centroeuropeo el 1 de septiembre de 1939.
La película, basada en hechos históricos precisos, trata de adaptarse objetivamente a la realidad, sin dejar de mostrar los errores de ambos bandos. Todo el guión respira verosimilitud.
Son múltiples las enseñanzas que se suceden para la gestión de personas y organizaciones. Comenzaré por una: el cerrilismo de determinadas organizaciones, que sólo son capaces de ver sus propios intereses, y para lograrlos, emplean como meros instrumentos a quienes aseguran apoyar. Los generales japoneses inmolan a sus hombres en función de unos intereses partidistas, y con unas excusas que pasado el tiempo hacen sonrojar a cualquiera con un poco de ética.
Aparece también reflejado el interés de justificar las propias acciones, por repulsivas que éstas sean. ¡Cuánto uso en vano del nombre de Dios! ¡Pensar que los propios soldados alemanes de la Werchmacht llevaban grabado en sus cinturones: Gott mit uns! ¡Cuántos entonces y aún hoy emplean el nombre de Dios para justificar desatinos! Como si el Creador avalase cualquier insensatez diseñada por las criaturas.
La formación de los mandos intermedios norteamericanos deja mucho que desear, según el director de la película. Muchos no son sino transmisores de órdenes de arriba abajo y de abajo arriba. Un poco más de empowerment les hubiera venido extraordinariamente bien.
La ceguera del nacionalismo japonés queda bien reflejada. Cuando un grupo humano se convence de la bondad de sus propósitos, por alocados y contradictorios que éstos sean, todo se vuelve mero utensilio para la locura colectiva. El cerrilismo de una organización no procede sólo de que sus miembros sean objetivamente torpes, sino de la capacidad de la cultura organizativa desarrollada por convencer a los demás de que la razón está indefectiblemente con ellos. De esas locuras colectivas, en ocasiones justificadas con objetivos altruistas, salen organizaciones que dañan gravemente a propios y ajenos.  
El fanatismo, fruto de esa ceguera colectiva, lleva a comportamientos inhumanos, reflejados en las caras de felicidad de unos y otros ante el sufrimiento del enemigo. Esto -podrían pensar algunos- sólo sucede cuando la guerra desata los peores instintos. Sin embargo, también se contemplan idénticas reacciones en organizaciones que deberían ser, o al menos así lo proclaman, de inspiración humanista... La ceguera organizativa puede afectar independientemente del fin que se proponga la organización en su conjunto.
La juventud es lanzada al ataque. Sucede siempre igual: muchas organizaciones se aprovechan de gente sin suficiente poso, preparación y experiencia como carne de cañón. Resulta más fácil engañar a ese público que tratar de convencer a gente con más experiencia y preparación.
Resulta también interesante la crítica a la actitud funcionarial de determinados mandos norteamericanos. Cuando se encuentran en una situación difícil, donde se han sucedido alarmas del máximo nivel, el comentario de algunos es:
-Mis problemas acaban a las 7:00...
Como si su responsabilidad fuese cumplir una función y no defender al propio país.
Los japoneses son, en fin, en la fase de preparación, un ejemplo no ciertamente de ética, pero sí de técnica. Son capaces de preparar los mejores torpedos de la época, de entrenar extraordinariamente bien a los pilotos de los cazas... Buena enseñanza para aquellas organizaciones y personas que se quejan de que las cosas no salen como ellos esperaban. Muchas veces lo que falta es profesionalidad y esfuerzo.
Los efectos especiales del largometraje son dignos de alabanza: llegaron a prepararse  modelos muy grandes (1:35) del Nevada y del Arizona en un estanque de gran tamaño. Destacan también las maquetas del acorazado Nagato y del puente del Akagi  Las escenas del bombardeo –como ya he señalado- resultan verosímiles, particularmente el ataque a Henderson Field.

miércoles, 11 de enero de 2017

¡CAMARADAS! DE LENIN A HOY





Inspirándose en textos de Marx y Engels, numerosos activistas políticos y sociales han tratado de promover en la práctica una sociedad comunista. Lenin fue el primero, pero tras él muchos lo han intentado: Stalin, Trostky, Mao, Allende, el Che, Castro, Carrillo, la Pasionaria, etc.

En ¡Camaradas! De Lenin a hoy (LID, 2017), coincidiendo con el centenario de la revolución bolchevique, analizo de forma detallada los frutos de esos intentos desde 1917: cómo han gobernado, seleccionado o eliminado a sus colaboradores, respetado o conculcado las promesas realizadas a sus seguidores, cómo se han enriquecido los promotores, y muchas otras cuestiones que con frecuencia son desconocidas para muchas personas. También para quienes se confiesan seguidores de esa ideología. Por ejemplo, Lenin ordenó más asesinatos en 6 meses que los zares en 80 años. 

En los albores del comunismo, incluso antes de que Marx capitalizase mucha doctrina precedente, puede intuirse buena intención en el deseo de transformar en realidad una utopía. Desafortunadamente, en implementación, el comunismo ha sido siempre un desastre. Los rendimientos del comunismo no han sido, hasta el momento, buenos en ningún lugar. Pueden haber servido para remover concienciasy para servir de contrapeso en determinados momentos a los excesos del capitalismo. No pocos rusos comentan: “Gracias a que nosotros conocimos el rostro inhumano del comunismo, vosotros habéis conocido el rostro humano del capitalismo”. En su aplicación el comunismo ha conducido a la muerte o al desastre a aquellas poblaciones en que se ha impuesto.

Kerénski lo anticipaba con cruda franqueza en los albores de la revolución: “Nos aconsejáis imitar a la Revolución francesa de 1792. Queréis arrastrarnos a una desorganización completa del país. Cuando, con el apoyo de la reacción, hayáis conseguido destruirnos, ¡habréis preparado el espacio para un dictador!”.

Tristemente se cumpliría la premonición de que las revoluciones siempre arrancan como conmociones anarquistas dirigidas contra una estructura burocrática del Estado que ineluctablemente desmantelan. Luego la reemplazan por otra organización burocrática, por regla general más rígida que cancela la libertad de las masas que  prometían libertar.

Como casi todos los profetas de utopías, Marx y sus aplicadores prácticos abandonaron pronto al ser humano en beneficio de una entidad abstracta que acaba transfigurándose en el enriquecimiento de ellos mismos como nueva clase dirigente o nomenklatura. Lenin y sus secuaces llegarían prometiendo paz, pan y tierra, pero entregarían como herencia sufrimiento, discordia, hambre y pobreza.

Lenin y Stalin no se proponían a exterminar a los Romanov, sino a todos los partidos que habían luchado con o en contra de Nicolás II. Es más, aniquilar al zarismo no les resultaría tan anhelado como acabar con cualquier disidente.

Pocos distinguieron con claridad lo que estaba por venir. Entre ellos, destaca Churchill, que en la Cámara de los Comunes clamó, con cierto tono racista: “Tiemblo por Europa cuando pienso en lo que sería de nuestro viejo y superpoblado continente si se permitiera la irrupción de la ideología asiática, cuyos fines son la destrucción y el aniquilamiento de todos los valores humanos, para acabar con el triunfo de la revolución bolchevique. Hechos satánicos ocurren hoy en Rusia. Cientos de miles de seres son torturados hasta la muerte. Los hombres son martirizados y asesinados violentamente, y, sin embargo, algunas esferas de nuestro país, así como muchos gobiernos, tienden las manos para enriquecerse con los bienes adquiridos a costa de la más horrible crueldad”.

El experimento social inspirado por Marx y luego políticamente implantado por Lenin culminaría en millones de muertos a quienes se había prometido mejor vida. Un sueño idealista se transformaría en la peor de las pesadillas que ha sufrido la humanidad, superando en mucho la crueldad de los zares: de 1825 a 1917 el número total de personas condenadas a muerte en Rusia por sus opciones políticas fueron 6.360. De ellas, 3.923 fueron ejecutadas. En marzo de 1918 –¡menos de seis meses!- los bolcheviques habían superado con creces ambas cifras.

En ¡Camaradas! De Lenin a hoyanalizo un experimento sociológico que empleó a humanos en vez de ratas u hormigas. Y lo hago desde un ángulo bien preciso: el del estilo de gobierno que fue empleado.

Muchas veces se ha argumentado que la idea era buena, pero que la implantación fue mala. Por eso, debería intentarse de otra forma. ¿Habría que proponer entonces lo mismo del nazismo o de la inquisición?

Cabría, en fin, preguntarse por qué si el comunismo crea paraísos, por qué han de establecerse por la fuerza e impedir que la gente huya de allí.

Sobre todas estas cuestiones y otras muchas puede el lector encontrar información en el libro recién publicado.